viernes, 21 de marzo de 2014

ESTA MEMORIA


No sé si se pierde la memoria
en  un vaso de café,
en el wiski selecto,
colgada en el respaldo de una silla.
Pero un día,
cualquier día
mi cuerpo preguntará por tu cuerpo
y no habrá respuesta.
Nunca hay respuesta
para esa pregunta urgente
que plantea la vida.
Te invoco de rodillas,
como un río que se pierde
y le pide consejo a los árboles
para llegar hasta el mar.
Pero a lo mejor el mar no existe
y no vale la pena
la herida del costado
que llaman corazón.
No sé si se pierde la memoria
como se pierde una camisa
en el baño de un hotel
al que no volverás.
“Un cliente ha olvidado la memoria”,
dirá el conserje de uniforme de capitán general.
“Déjala en objetos perdidos
o tírala en el contenedor verde.
Que la recoja un pobre
y se haga un cerebro que pregunta
para que nadie responda”
Y no se sabrá nunca
si fue olvido o abandono.
No sé si se pierde la memoria
o se abandona con alevosía
como un recién nacido en el hospicio.
Pero te aseguro
que seguiré escarbando
en el ayer,
en el siempre
con la certeza absoluta
de que estás en mi sangre,
escondida en la voz perdida para siempre
en el silencio.
Oculta, pero estás
para sorprenderme un día
con el último beso
cuando mi muerte última.



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