miércoles 8 de julio de 2009

RINCONES Y CUNETAS

¿Podría España, Europa, el Mundo subsistir sin la luz que emana del discurso de Aznar? ¿Encontraría España, Europa y el Mundo su camino si suprimiéramos la orientadora clarividencia del ex-presidente? España, Europa y el Mundo se estremecen ante el posible silencio de este visionario capaz de atribuir la crisis económica por la que pasa el universo a la falta de libertad del mercado, a la intervención de los gobiernos, a la clase trabajadora, que no a las empresas, por cuanto los obreros quiere asimilarse con sus patronos con absurdas aspiraciones que destruyen el capitalismo. Es imprescindible reducir el gasto público (entiéndase reducir el gasto social), hacer una reforma fiscal y laboral (bajando impuestos, introduciendo el despido libre, aportando menos a la seguridad social, revisando las pensiones y desmontando el estado de bienestar)

Y puesto que los líderes mundiales no han llamado a Aznar para resucitar al universo de la crisis, él –patriota como pocos- proyecta soluciones para España. Denuncia al gobierno actual porque “ha acostado a España en la cuneta de la historia” Esta permanencia en la cuneta nos “ha llevado a un debilitamiento en la posición internacional” Durante su presidencia ejerció la lealtad más fiel a Buhs emperador. Por esa fidelidad nos enzarzó en una invasión ilegal y consiguió que las grandes potencias europeas le echaran en cara su postura de lacayo. Pero él supo mantener la cabeza alta en las Azores, disfrutar de la serenidad que da fumarse un puro y cumplir el sueño de poner los pies en la mesa oval. Nos sacó del rincón y Zapatero nos ha devuelto a la cuneta. Ha decaído el nivel político y faltan estadistas como lo eran sus contemporáneos: Reegan, Margaret, Buhs, Blair. Ni España ni Europa ni el Mundo pueden seguir adelante si no se restituyen aquellos estadistas que llevaron la historia a la cúspide.

Los sindicatos son “paniaguados gubernamentales que no asumen sus responsabilidades ni aportan recetas para crear empleo” Se supone que deberían someterse a las decisiones de la patronal y conseguir que el mundo laboral pague los desperfectos que ha causado el mundo empresarial. Y concluye que un gobernante “no puede condicionar el país a los consensos” La derecha, y especialmente Aznar, siempre han querido relegar el diálogo a las afueras de la democracia. ¿Pero qué es la democracia sin la palabra? Es preferible desentenderse de lo que piense la mayoría y ejercer el decretazo dictatorial pero iluminado del mandatario.

Este clarividente cirujano del acontecer humano “tiene un interés histórico, aunque sin prisas” por esclarecer el 11-M. “Aquello cambió dramáticamente el curso histórico de España y dejó una muy mala lección para el futuro. Cuando existe un atentado terrorista y hay gente dispuesta a culpar al Gobierno y no culpar a los terroristas algo serio se está torciendo” Ignora voluntariamente que nadie culpó al gobierno del atentado. Simplemente sintió en el alma el peso de los muertos y el dolor de las falsedades que el propio Aznar, Aceves, Estarloa, Jaime del Burgo y cierta prensa difundió ante las Naciones Unidas, embajadas y ciudadanía en general. Angel Aceves llamó miserables a todos los que no aceptamos la versión gubernamental. Y añade Aznar la última puñalada: “Es más interesante hacer un análisis tranquilo de lo que sucedió en el 11-M, que revolver las tumbas de la Guerra Civil”
Cunetas. Rincones. Tumbas. Palabras que suenan a épocas de las cuales sigue viviendo este profeta de la melancolía.

domingo 5 de julio de 2009

BACULOS Y FUSILES

El capital y los militares siempre se han atribuido un mesianismo delirante para salvar a los pueblos de sus propias decisiones. Cuando a juicio de ambos poderes fácticos los electores toman un camino que va contra los propios intereses, ejercen su orgullo de salvadores de la historia para reconducir la economía y el orden. Y en nombre de la patria, de los valores de la tradición y de los intereses bancarios se colocan en sillones presidenciales. Los pobres, los ignorantes, los marginados deben confiar sus estómagos vacíos a la limosna siempre caritativa y piadosa de los bolsillos de los poderosos.

Y acompañando a esos poderes, dándole la sombra refrescante del palio, la Iglesia. Una Jerarquía hipostáticamente pegada a la billetera y los fusiles.

En Honduras no ha habido una “sucesión constitucional” como denomina Micheletti a su propia entronización. Sólo las urnas son matriz de democracia. Los pueblos eligen a sus mandatarios y los reprueban cuando ejercen mal su cometido. Pero nadie tiene el privilegio de constituirse en salvador del orden que en el fondo significa salvaguardar los intereses económicos de una minoría.

Pues bien, la Iglesia, uniendo los báculos a los fusiles, perpetra conjuntamente ese golpe de estado y orgullosamente pontifica lo que es legal y lo que no. El Cardenal Rodríguez exige a la OEA que “preste atención a todo lo que venía ocurriendo fuera de la legalidad en Honduras” Le recuerda al Presidente que prometió en su toma de posesión no robar, no mentir, no matar. Debe meditar por tanto si su regreso no conllevará un derramamiento de sangre que no se ha dado hasta ahora. ¿Qué prometerían los Obispos el día de su consagración? ¿Cumplir con una vocación de servicio a los más pobres, a los desheredados de la tierra, luchar por la justicia, ser la voz de los que no la tienen? ¿Prometieron servicios distintos a los de Helder Cámara, Casaldáliga, Sobrino, Ellacuría, Martín Baró? ¿Les inspiró el Espíritu Santo otro mandato que a los teólogos de la liberación?

Los Obispos saben mucho de dictaduras. Estuvieron siempre unidos al poder desde Constantino, salvo raras excepciones. Impulsaron las cruzadas opresoras de Franco, Pinochet, Videla. Compartieron prostitución con Ströner, Somoza o Marcos en Filipinas. Los Papas excomulgan a los que incumplen el derecho canónico, pero bendicen, como a cruzados corresponde, a los que pisotean los derechos de los pueblos con una infecta bota militar. Absuelven a los ejecutados junto a tapias blancas para que alcancen el cielo mientras empujan con sus mitras a los ejecutores para que posean la tierra. El conjunto de naciones, comenzando por la ONU, pasando por la OEA, hasta el último mandatario demócrata, condena la actitud militar de Honduras. Ninguna Conferencia Episcopal anatematiza a los Obispos hondureños por apoyar, báculo en mano, el levantamiento soldadesco contra las urnas. Están obsesionados con la entrepierna del mundo, con el aborto, con la homosexualidad, con los “valores cristianos”, con la familia, con el latín, con la cruz gamada del IRPF. No les queda tiempo para defender una democracia en la que no creen ni practican. Están empeñados en canonizar a los muertos por las hordas marxistas. Los mártires laicos del franquismo, de Pinochet, de Videla, aunque sean curas vascos, chilenos o argentinos no tienen cabida. Mons. Romero es un marginado y no vale la pena tenerlo en cuenta. Vicente de la India es sólo un cura arrepentido que cometió el delito de casarse con una periodista. Lo demás no importa. Los dictadores los son por la gracia de Dios para promulgar leyes cristianas, para llevar a los súbditos por los caminos de la decencia y engrandecer a la Iglesia como co-gobernante e impositora de valores eternos.

Me encontré a Dios entre los pinos, haciendo cruces de mayo con lágrimas de resina.

sábado 4 de julio de 2009

ADIOS, TAL VEZ

Me estoy yendo despacio, como una rosa de agua,
y quiero ser consciente de cada despedida.
Saber que sabe a tierra mojada mi esqueleto
igual que las raíces del trigo en primavera.
Necesito que sea sencillo como el pan.
Pero un adiós honrado como el sudor del tiempo.
Me he ganado la muerte a golpe de tristeza,
Y os dejo libre el aire
y el mar, y alguna fecha.

Algún día también de un mes cualquiera
seré un aniversario y un hueco en la memoria.

Quisiera ser consciente de cada despedida.
De ti, mujer, del hijo que tuvimos.
Cuídame los geranios, los potos y la luna
por si Dios siente alguna nostalgia de este mundo.

Morir es derramarme, mujer, entre tus manos,
como en aquellas noches lejanas de la playa.
Marcharme de tus besos, llevándome tus labios
y el perfume redondo y caliente de tus senos.
Después de muerto quiero cogerte la cintura
y andar la eternidad buscándote los ojos.

Quisiera ser consciente de cada despedida
y explicarte la muerte como se explica el mar.
Olvidarme, hijo mío, por siempre entre tus manos,
cobijando la hombría en tu niñez exacta.

Se muere fácilmente. Basta un golpe de sangre
que descuida el trayecto y olvida el corazón.
Se muere fácilmente si el aire se entretiene
en las puertas del alma a coger mariposas.

Morir es convocar la ternura de la historia
y hacerla solidaria de la pena del mundo.
El hombre siempre muere por el hombre y se inmola
como un ramo de flores en el pecho del viento.

miércoles 1 de julio de 2009

REDIMIENDO HISTORIA

Me dan miedo los que, aún reconociendo sombras en su pasado, no están dispuestos a arrepentirse de nada porque –afirman- forma parte de su historia. Todo hombre tiene un ayer luminoso sin duda, pero también turbio. Junto al sol de los amaneceres existen noches de luto. Asumirlo no significa necesariamente su negación. Es más bien sostener la vacilante humanidad presente sobre el claroscuro de las propias raíces. Amar nuestro pasado es también redimir sus errores, inyectarlos de luz. Existir en el tiempo significa ante todo dominarlo y no permanecer enraizados en su inmutabilidad, sin capacidad de transformación. No somos lo inevitable que fuimos. Somos siempre creadores incluso del pasado.

Así es también la existencia de los pueblos. Cada uno tiene su época de oro como creador de literatura, de filosofía, de cultura, de aportación a la humanidad desde el campo científico. Pero todo pueblo tiene también manchas de sangre, de esclavitud propiciada, de falta de solidaridad, de opresiones mantenidas. Todos debemos asumir nuestra historia y redimiéndola y purificándola. Cada hombre y cada pueblo, por su intrínseca finitud existencial, tiene rincones obscuros que deben ser sacados a la luz para que toda la existencia de convierta en ramos de claridad. La muerte será así el encuentro con la propia verdad de la existencia.

Son demasiados los que se niegan a condenar el golpe de estado del 36 y sus cuarenta años de dictadura. Argumentan muchos motivos para esta negativa: Por lo menos con Franco vivíamos en paz, decía María San Gil. La serenidad y el sosiego de aquella época son suficientes para que Mayor Oreja los añore. Y últimamente es Utrera Molina el que muestra su indignación: "Nunca creí que se vulneraran las leyes de la caballerosidad para lanzar un ataque a quien, ya muerto, respira aún junto al corazón de muchos españoles” "¿Cómo es posible, -se pregunta el suegro de Gallardón- que se pueda herir con tanta furia a quien nos gobernó durante un periodo de paz constructivo y eficiente y a quien se debe, queramos o no, la restauración de la monarquía actual, precisamente en la persona de Juan Carlos I?"

Estremece tanta incapacidad de reconocimiento, tanta ceguera. Sólo ven el paso alegre de la paz sin importarle que se abrían camino entre sangre, mordazas de silencio, mutilación de derechos, expulsión de miles y miles de españoles que necesitaron Pirineos de por medio, Atlántico de por medio para morir en el exilio o sobrevivir en la añoranza de una patria original.

El golpe militar del 36 pertenece a nuestra historia. Los cuarenta años empapados de hombres, mujeres y niños que nunca fuimos niños, pertenecen a nuestra historia. No debemos olvidarla. Pero la forma única de incorporarla a nuestra existencia lucidamente humana y actual es reconociendo su capacidad destructora. Tuvimos que inventar un futuro que el dictador quiso dejar atado y bien atado. Nuestros hijos nacieron bajo una Constitución abierta de par en par a la libertad que no fue consecuencia del franquismo ni herencia regalada, sino osadía y atrevimiento fundador de quienes decidimos un mañana en libertad.

Los que añoran, los que sienten nostalgia, los que todavía hoy estarían dispuestos a dar un golpe de estado a la alegría, a fusilar la esperanza creadora del mañana, deberían agradecer a la democracia la posibilidad de expresión que tienen y que ellos nos negaron.

Redimir la historia es adjuntarla al gozo de la resurrección de los pueblos.

viernes 26 de junio de 2009

LAS MUJERES QUE NO AMAN A LAS MUJERES

Esperanza Oña es alcaldesa de Fuengirola y portavoz parlamentaria del PP. en la Comunidad de Andalucía. Pertenece, por suerte para ella, al Partido Popular. Digo por suerte porque “ser socialista en Andalucía es ser peor andaluz” como repite la señora alcaldesa-parlamentaria

Los votantes del bello pueblo malagueño la han elegido. Seguramente tenía un buen programa y una capacidad de convicción de la que no disfrutaban sus contrincantes políticos. Los electores vieron en ella un futuro abierto, prometedor, brillante como las olas sureñas.

La dirección del Partido Popular la incluyó en sus listas al Parlamento de Sevilla porque pensaron muy seriamente que estaba capacitada para defender los intereses andaluces frente al PSOE y otras fuerzas minoritarias. Y los andaluces “buenos” dieron su voto a una lista de diputados “buenos” frente a los andaluces “malos” que votaron un partido “perverso”

Doy por supuesta la rectitud de esos votos conseguidos por méritos políticos y no por ninguna otra circunstancia ajena a los valores de la democracia. Conozco Andalucía y me enorgullezco de mi cuna sevillana. El amor que hoy me acompaña se paseó por Placentines y Sierpes y se arrimó el cariño en el Trajano de arte y ensayo. Viví y me salió caro defender las aspiraciones democráticas de Andalucía durante el franquismo. Por eso creo firmemente en la democracia sureña.

No conozco personalmente a Esperanza Oña. En las fotos aparecidas en el plural.com se aprecia la serena belleza que llena el sillón parlamentario. Pero en ningún momento he pensado que precisamente esa belleza haya sido el motivo por el cual ha llegado a una alcaldía y ha formado parte de la predilección de un número importante de ciudadanos. Por demócrata y por votante (aunque no del PP.) muestro mi convencimiento de que Esperanza Oña es una mujer-política y jamás he pensado, porque no me lo perdonaría, que sea por su apariencia de mujer-florero.

¿Por qué entonces Esperanza Oña convierte a Carme Chacón en una imagen “vendible” por su barriga y vestidos premamá? Argumenta Esperanza Oña con respecto a Bibiana Aido que “como es mujer y utilizable” puede llegar a ejercer un ministerio. Duele esta ecuación de mujer igual a utilizable, como objeto de usar y tirar. Y escuece más todavía viniendo de otra mujer que ha llegado sin duda a sus puestos de alcaldesa y parlamentaria sin que haya permitido en ningún momento que nadie la haya utilizado por su sexo y su belleza. ¿Por qué la dignidad que por mujer hay que reconocerle a Esperanza Oña la pisotea ella cuando de otras mujeres se trata?

A Leire Patín la convierte es mercancía del jueves sevillano por la C/ Feria: “es joven y mujer, productos ambos vendibles” La reducción de la mujer a categoría de utilizable o de vendible es repugnante, miserable, rastrera en boca de otra mujer que ciertamente se rebaja a sí misma al pisotear a otras.

Esperanza Oña nos ha mostrado su interioridad: le da vergüenza ser mujer porque no es capaz de ser demócrata. En esa andamos cuando llevamos treinta y tantos años de democracia y de una lucha cuyo triunfo siempre está por llegar.

Este artículo no tiene aspiración de bestseller. Sólo lamenta que haya “mujeres que no aman a las mujeres”

viernes 19 de junio de 2009

CRISTO NO ES PARLAMENTARIO

España es un estado de derecho que hunde sus raíces en tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. A su vez, este trípode alimenta y fecunda la democracia mediante la sabia creadora de la palabra. En ningún caso este estado democrático está asentado sobre la Iglesia. No está reconocida como poder vivificante del estilo que hemos elegido como sociedad.

Muchos todavía recordamos a Mons. Guerra Campos sentado en las cortes franquistas, ocupando un escaño en nombre de una Iglesia cómplice de la dictadura que nos aplastó durante cuarenta años. Y recordamos a Mons. Cantero Cuadrado, cabeza visible del Consejo de regencia. Eran otros tiempos. Dios andaba mezclado con charreteras militares y bandas que cruzaban la pechera blanca, porque también él había sido designado diputado en cortes por el general-generalísimo por la gracia de Dios.

Llegó la democracia. Las primeras elecciones. Cristo no se presentó y ni siquiera figuró entre los diputados de designación real. La Constitución proclamó la llegada de un estado aconfesional. ¿Se retiró Dios de la política? Dios tal vez sí. Pero la Iglesia nunca renunció al poderío conseguido por su aportación a la cruzada de liberación.

La Jerarquía inició una vida de añoranza. No sobrellevó dignamente la viudedad enlutada de la Plaza de Oriente. Empujó, también ella, a Tarancón al paredón. Ha permanecido en estos treinta y tantos años echando de menos el calor de la primacía, el dominio de las conciencias, el dogmatismo de una moral convertida en obligación política, confundiendo las decisiones de un hemiciclo democráticamente elegido con los supuestos designios de Dios impuestos a golpe de báculo, trazando los derroteros del comportamiento humano, identificando el derecho canónico con decisiones legisladas desde la libertad conquistada.

Monseñor Martínez Camino, en nombre de la Conferencia Episcopal, ha comparecido para hablar sobre el proyecto de ley de interrupción del embarazo. Los Obispos, lo he repetido a lo largo de muchos artículos, tienen derecho a expresar su opinión. Pero me repugna el tono de superioridad insolente, el estilo prepotente, los términos empleados (crimen, abismo criminal). Todo es repulsa agriada, condena absoluta, desprecio, amenaza. Suena a crujido del látigo. Excomunión, pecado gravísimo, devaluación del ser humano, negación de derechos. “Abortar no es curar, es matar” “Reconocer esa posibilidad legal es reconocer el derecho a matar”

Una sociedad como la española no tiene ninguna obligación de soportar tanto desprecio, tanta deslegitimación, ni está dispuesta a poner la otra mejilla ante las bofetadas episcopales.

A Vicente Ferrer, muerto en la mañana en que escribo, se le apartó de su vocación jesuítica porque sus metas eran “sospechosas” Se condena a Manuel Torres Queiruga, a Häring, a Rhaner, a Congar, a los teólogos de la liberación, a Pedro Casaldáliga. A tantos y tantos en esta moderna, disimulada, imperceptible inquisición. Se confunde hipócritamente compromiso con marxismo. Se impone la resignación a los pobres. Se llenan los estómagos vacíos con bienaventuranzas deformadas. La felicidad de los miserables, de los que lloran, de los perseguidos se aplaza para otra vida. En ésta rige el derecho canónico, la riqueza y la comprensión hacia la opresión que ayuda a avanzar el mundo del dinero.

Pecado y delito. Felicidad y dolor. Dictadura y libertad. Sólo nos queda apostar por la alegría sin espadas y cruces, resucitados para siempre, a hombros de la luz y la esperanza.


domingo 14 de junio de 2009

FELIPE EL HERMOSO

La derecha española carece de un pensamiento evolutivo que se despliegue camino de una plenitud intelectual. Más bien gira sobre su propio eje como un mito de eterno retorno.

Luis María Ansón –al que muchos llaman maestro aunque nadie dice de qué- elogia a Felipe González como “el político más importante que ha dado el siglo XX español” El apolillado Ansón, maestro –ahora sí- del cinismo más recalcitrante, reconoce haber atacado ferozmente a ese gran político ahora añorado y ensalzado. Lo hizo por el temor de que se eternizara en el poder. No entendía este acomodaticio agazapado de antiguos regímenes que en democracia es el pueblo, y sólo el pueblo, el que pone y quita presidentes. Sus raíces monárquico-franquistas le impedían entender la democracia. Me dan miedo los dictadores de toda la vida convertidos en demócratas de toda la vida. Nada hizo por teminar con una dictadura que se perpetuó durante cuarenta años para desbancarla de tanta sangre, de tanto fusilamiento, de tanta libertad secuestrada. Al fin y al cabo fue un periodo de “extraordinaria placidez” Cuando adulaba al dictador la conciencia mimética de Ansón no se sentía coartada. Quienes durante una dictadura experimentan una plenitud de libertad son los que han ido pudriendo sus entrañas hasta acostumbrarse a pisar la libertad de los otros sin reparar en los caminos cuajados de cadáveres.

Este sindicalista del crimen anima ahora a Felipe González a que presente su candidatura a la presidencia del Consejo europeo e insta a Mariano Rajoy a que se una a su petición. Sus antiguos compañeros de sindicato se han enfrentado a la propuesta de Ansón porque no pueden olvidar sus pies siempre hundidos en fango. Evidentemente la derecha española carece de un pensamiento evolutivo.

Felipe, el político más importante que ha dado el siglo XX español, europeísta donde los haya (José Antonio Vera), que nos incorporó a la modernidad, que no necesitó de ilegalidades para sacarnos del rincón de la historia, es ahora el añorado de periodistas franquistas, de una derecha a la derecha, de un sindicato vertical y golpista.

Carmen Tomás, Fermín Bocos, Francisco Marhuenda, Pilar Cernuda. Curri Valenzuela…Aperitivo mañanero en Telemadrid. Lanzas de Breda contra Zapatero elegido. Puñales trasnochados, ahogados en su propio despecho. ¿Qué harán ahora con el maestro amante de muslos Roland Garros, de pubis Stefy Graff, de felipes hermosos? Todo cabe dentro de un corazón con hechuras borbónicas.

Felipe el hermoso. A lo mejor siente en la espalda el frío helado de antiguos estiletes.