lunes, 6 de enero de 2014

MIRARTE



Necesito aprender a mirarte.
Va madurando mi muerte
como el trigo,
y tiene prisa la sangre
por llegar no sé a dónde.
Necesito aprender a mirarte
porque el olvido es a veces
la muerte definitiva que antecede
a la postura horizontal
de un cauce abandonado.
Necesito aprender a mirarte
para descubrir el hoy de tu ternura.
Fuiste ayer
y entonces.
Quiero asumir el hoy,
el mañana,
el siempre.
Recrearte,
rehacerte,
inaugurarte
como aquella tarde
que me perseguía la lluvia
y me refugié en tus labios.
Necesito aprender a mirarte,
a dibujar tu silueta entre mis manos,
para que te alojes en el hueco de mi muerte
y te quedes allí,

eternizando tus besos.

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