martes, 20 de octubre de 2009

ESTABAN ALLI

Estaban allí. Amantes de la vida. Doscientos cincuenta mil. Un millón. Dos millones. No importa. No eran cifras. Eran los amantes de la vida. Venidos de la España grande y libre. Juan Cotino de la Valencia gürteliana. Mayor Oreja, campeador fetal. Atacando la homosexualidad en Europa. Añorando la ley de vagos y maleantes. Construyendo guantánamos gays. Amputando derechos de cariño, rompedor de arras matrimoniales, de amores entusiastas. Aznar presente. Por un deber moral, dijo. Deber que no cumplió cuando era presidente. María Dolores hermoseando el camino de Sol a Puerta de Alcalá. María Dolores infiltrada de Ricardo Costa para aguantar el gesto, de Camps-sonrisa-ensayada.


Estaban allí. Amantes de la vida. Se les notaba cuando exigían la dimisión de Zapatero traidor. Cuando se pedía la vuelta de Aznar “porque tiene más cojones que Mariano” La testosterona cuenta en las urnas y alumbra fetos bélicos, destructores, desangrando medias lunas.

Los Obispos escondidos. Representados por vicarios del Partido Popular, Acción Juvenil Española, Alternativa Española, Falange Auténtica y de las JONS, exigiendo un estado confesional, como cuando Franco, misa obligatoria de siete para campesinos y criadas, de doce para chaquetas blancas de secretarios del movimiento y esposas de velo negro de encaje. Rouco escondido con Rajoy, pero dando la cara en las banderas de águilas imperiales. Benigno. Isabel, Cristina, soportando la responsabilidad de defendernos contra los que quieren implantar el nuevo holocausto, contra Bibiana Aido gaseando familias y un niño de tres años que afirmaba que Zapatero quería matarlo.

Se celebraba, qué coincidencia, el día mundial contra la pobreza. También estuvieron en la calle unos cuantos amantes de la utopía. Exigían pan para mil millones de hambrientos. Con un poco de aceite sobrante de las almazaras de la Unión europea, de las ayudas a los grandes bancos, de los díaz ferrán multinacionales, del primer mundo-estado de bienestar, mundo de obesos vestidos de diseño. Pidiendo un poco de caldo caliente para estómagos desacostumbrados. Por si sobra de la compra de material bélico, de bombas de racimo. Por si quedan migajas de vida de tanto uranio enriquecido o empobrecido, destinado a diagramar muertes de hombres, de mujeres, de niños. Por si algún mandatario renuncia a la posesión de armas atómicas, nucleares y se pone en la cola del pan e invierte en paz y abundancia, en agua, en vacunas, en universidades. Estuvieron los que creen en la utopía y saben que a lo mejor un día los poderosos deciden echarle al mundo el brazo por el hombre y darle el cariño que el pobre necesita para convertirse en hombre, en mujer, en niño sonriente, en humano.

También estuvieron en la calle. Pocos, muy pocos. Acunando la utopía. No estaba Aznar, ni Mayor Oreja, ni Cospedal. Ausentes los Obispos, las isabeles, las cristinas, los benignos, cuidadores de reservas familiares. Los amantes de vidas iniciales despreocupados de mil millones de vidas desangradas por el hambre, la falta de agua, analfabetismo hasta los ojos, carentes de vacunas, muertas de asco. Millones de humanos convertidos en pasto de moscas, de plagas. Millones de seres que nunca aprenderán el gozo de la sonrisa porque sólo tendrán capacidad de mueca.

Unos tuvieron el lujo de Sol, Alcalá y esa Puerta mayestática cerrando el paso a la bella utopía de los que sólo pueden limosnear un pedazo de pan chorreado del aceite que le sobra al despilfarro.

4 comentarios:

Fet dijo...

Soberbio, como siempre.

Muirne dijo...

¡Olé, olé y olé!
Se puede decir más alto, pero no más claro.
Me postro ante usted, maestro :)

Evitadinamita dijo...

Bravo. Me emociona leer prosa tan contundente y apasionada y tan cargadísima de toneladas de razón.
Mi más sincera enhorabuena, Don Rafael.
:D

Loles dijo...

Yo también le digo Olé, olé,
en hora buena, Don Rafael