viernes, 23 de octubre de 2009

CAMPS ENCONTRO EL PUNTO G

El muy honorable Presidente del País valenciano no sigue de cerca el desarrollo de la trama gürtel. No le interesa. Sin embargo, preconiza que el partido socialista saldrá expulsado de la Moncloa por dos letras “g” : gal y gürtel.


En España fuimos muchos los que luchamos por el advenimiento de una democracia. Algunos cayeron en el intento. Otros pasaron años entre barrotes. No cejaba la bota militar en su afán de ahogar la palabra. Y la palabra entre rejas es sólo la aspiración fallida de la libertad. Vivimos así cuarenta años. Pero nadie nos pudo ahogar el sueño de ver algún día el horizonte abierto, para siempre abierto.

Da pena constatar que muchos ciudadanos atribuyen la corrupción a esa democracia conquistada. Es cierto que en la democracia aparecen zonas oscuras. Pero es más cierto aún que las dictaduras son oscuridad en sí mismas. Estas nacen de golpes ilegales y terminan podridas en tumbas aunque estén abrigadas por cruces de Avalos.

De aquella boda vienen estos hijos. Aznar, reciente y brillante profesor de ética en la universidad de Murcia, llevado a hombros por Felipe II, celebró nupcias imperiales entre el clan de Valladolid y la Moncloa. Allí estuvieron desde Berlusconi hasta Correa y el Bigotes. Fotos para la historia y para la vergüenza. Por más que le pese a Miguel Angel Rodríguez, los testigos de semejante acontecimiento están ahí. Y es muy significativa su presencia. La trama gürtel se vistió de elegancia y su firma está archivada en los anales escurialenses. Aznar no puede quejarse, como ha hecho en Italia, del trato que le dispensó Telecinco en el programa La Noria. Fue él mismo el que le enseñó a toda España el album corrompido de la boda de su hija.

Gürtel hizo amistades entre los naranjales valencianos. No le bastó Castilla-León, Madrid, tal vez Galicia. Madrid se relaja con la espuma mediterránea casi todos los fines de semana. También el esperpento puso allí su tienda de campaña. Sembró su estancia de coches, relojes, trajes y se trajo un puñado de euros. Los del fin de semana gastan dinero. Los mafiosos lo invierten y recogen sus ganancias para reinvertirlas en Bárcenas y Merinos.

Camps ha encontrado el punto G. No estaba donde los demás pensábamos. Vive en la Moncloa y Zapatero y su partido van a ser víctimas de una noche de juerga que les llevará al exilio del poder. Alberto López Viejo, Benjamín Martín y Alfonso Bosch no han entrado posiblemente nunca en la casa presidencial. Benedicto XVI pagó su tributo de sonorización a un grupo digno de Sicilia. Bárcenas tiene despacho en Génova. Y el honradísimo Costa, que siguió órdenes de la dirección central y que destaca pos su honorabilidad y rectitud ha sido destituido y enviado a las alturas de las Corts valencianas. A Camps le ha traicionado el G-ps de su orgullo y su cinismo.

En democracia hay oscuridades, zonas turbias por eclipses siempre parciales. Los que entonces luchamos, los que dejaron sus vidas por cunetas olvidadas, los que arrastran barrotes en el alma, bendicen cada mañana la libertad florecida en las ventanas.




1 comentario:

Loles dijo...

Es para mí un lujo leerlo. Es usted una persona brillante. No por su vestimenta como otros, si por como escribe.

Un saludo