viernes, 8 de mayo de 2015

SOLO ENCUENTRO



Sólo encuentro memoria.
No la palabra que diga
lo que quiero decirte.
Recuerdo, encuentro en el tú,
como centro,
vertebral columna
que sostiene el mundo que anida
en la clavícula de tus ojos.
Me regaló la vida
sílabas suficientes
para el dolor, el amor,
para nombrar el eje de la luna,
para perfumar cerezos
y membrillos ásperos de arena.
Tú desbordas los límites
de la palabra ensayada.
No te nombro cuando digo tu nombre.
No encierro en el abrazo
tu piel infinita.
No alcanzo tu hondura
cuando desciende mi cuerpo
más allá de tu carne.
Nunca eres un todo.
Bebo sólo el racimo de luz
que rompe el espejo
y quema las pestañas
donde guardo los besos.
El tú  sólo es parte de ti,
fracción de la plenitud inabarcable de tu ser.
Sobrepasas el cerco de mis labios.
Acepto la memoria y me someto
para decirte

lo que quiero decirte.
ME ESTA PISANDO, SEÑORA


Pongamos que hablo de una aglomeración. El metro, por ejemplo. El autobús. O esa muchedumbre millonaria que forma la cola de parados. Pongamos que alguien me pisa descuidadamente. En un país educado como el nuestro, me pide disculpas y lamenta que mi pie haya tenido que soportar el peso de todo un cuerpo o la crucifixión de unos tacones elegantes que cimbrean la cintura en los andares de la vida. Uno expresa una mueca-sonrisa y todo queda en un pecado venial de convivencia. Sólo le negamos el perdón y hasta nos sentimos empujados a la bronca cuando alguien tiene el propósito explícito de aplastar nuestro pie y para ello persevera en el pisotón y además carga sobre la pierna delincuente todo la fuerza del pie que humilla y hasta hiere.

En la revolución del 25 de abril portugués, las armas de matar se hicieron cosecha de claveles. Desde ese día soñamos con la muerte del dictador como una transición hermosa donde las flores lucieran en las solapas de los nuevos demócratas como gritos de libertad y concordia. Cada uno era compañero de los demás y aportaba el esfuerzo hermoso que haría del país un aroma que perfumara la historia.

Estamos en campaña electoral. Los viejos políticos prometen y prometen y prometen. Es un mercado de promesas. Algunos, para mirar al futuro, tienen que pedir perdón por el pasado. Haremos bien –vienen a decir- todo lo que antes hicimos mal. Y los electores incluso creemos en el arrepentimiento y les confiamos el mañana absolviendo el ayer. Los condenamos mientras  tomamos café, gritamos en las manifestaciones, juramos nunca más otorgarles nuestra confianza, pero cuando llega el momento nos volvemos comprensivos y renovamos nuestra adhesión. El perdón –al fin y al cabo- es una cualidad de los espíritus grandes y elegantes. Y si la vida no es un acto de elegancia tal vez no valga la pena.

Hoy España hiede. Las aguas fecales inundan la tierra que va desde la tierna Galicia a la fabril Cataluña, baja hasta la cintura madrileña y viaja hasta la elegante alegría andaluza. Se nos pudren entre las manos los trigales y las amapolas. Las cloacas se han adueñado de gran parte de los partidos políticos. Seguimos padeciendo el paro, una sanidad disminuida, una enseñanza tronchada, una dependencia abandonada, miles de familia no tienen materialmente un mendrugo que llevarse a la boca, miles de niños con estómagos engañados como cuando las cartillas de racionamiento, las pelotas de trapo o el pantalón heredado del señorito. Y los que nos han llevado hasta la miseria nos prometen bienestar al día siguiente de su elección y nos exigen que agradezcamos el hambre porque a través de ella hemos llegado a la consumación de un estado de bienestar que nunca hubiéramos soñado. Desfalcos, apropiaciones millonarias, robos, estafas,  comisiones millonarias, dinero empleado en comprar pisos hurtándoselo a necesidades de Nicaragua, abusos de mayores cuasi analfabetos porque empezaron a trabajar a los siete años, dinero mal gastado en aeropuertos y edificaciones para honor y gloria del mandatario de turno, etc, etc. Son algunos de los pisotones de los que ahora piden disculpa, aunque uno no crea en el propósito de enmienda.

Alguien ha llamado a Esperanza Aguirre la madre de todas las corrupciones. Esperanza Aguirre es el compendio de todas las maldades más graves que nos han sucedido. Ha ido haciendo camino político apoyada en la gürtel y en la púnica. La gürtel la destapó ella (que nadie se extrañe) y la púnica es ajena a ella porque ninguno de los implicados era gente de su confianza ( A Granados ella lo  encontró en “un chino” y se lo compró a sabiendas de que carecía de garantías) y mucho menos eran amigos. Los madrileños le rezan cada noche: “bendita sea tu pureza y eternamente lo sea”  Su sangre azul marino (huele a camisa nueva que tú bordaste en rojo ayer) es como un cerco que no permite que se acerque a ella la chusma de ladrones que pululan alrededor de la sexagenaria más cínica que ha conocido la democracia. Ella permanece virgen en medio de una jauría de violadores.  ¿Alguien capaz de traicionar al presidente de su partido, al presidente del país, a su partido político en pleno, nos va a hacer creer que su fidelidad sincera al electorado es un elemento incólume de su mandato?  ¿No produce vómito el abrazo de la condesa a una negra cuando ha puesto en evidencia su desprecio por los inmigrantes en más de una ocasión? ¿Puede ser garantía de libertad alguien que está dispuesto a amputar la libertad de expresión de los medios, que se atreve a decir que mentimos todos los que escuchamos que dijo sobre sobresueldos, que está decidida a cortar el derecho constitucional a la manifestación, a la huelga, al quehacer sindical?

Uno siempre ha preferido la revolución de los claveles al Valle de los Caídos. Uno pretende avanzar en el quehacer histórico, pero sin que nadie nos machaque un pie bajo el disfraz de una muchedumbre.

Me está pisando, señora. Pretende usted aplastar mi dignidad. Y lo peor es que lo hace a cara descubierta, es decir, con la mala sangre azul que le circula por su sexagenaria hipocresía.


jueves, 7 de mayo de 2015

REGALAME UNA NOCHE



Regálame una noche
para besarnos sin prisas,
para tocarnos sin prisas
para sentirnos sin prisas,
para amarnos sin prisas.
Me crecen cipreses
que buscan el centro de tus ingles
Y me crecen caricias
para tu desnudez de fruta y primavera.
Regálame una noche
para ahondar en tu luna
poblada de pájaros azules,
para dormir a la sombra
del árbol de tu cuerpo.
Regálame esta noche
para escribir un poema,
y  recitar tu piel
dibujando en tu espalda
un mar de girasoles.
Regálame esta noche
para olvidar en tu vientre
la dulce soledad
que amaste aquella tarde
que te dediqué una estrella.
Abraza mi tristeza
con la fuerza que emana
de tus pechos erectos,
con el ímpetu que empujas
mi ser a tus adentros.
Regálame esta noche
para beberme tu carne,
el cáliz de tu sangre
crecida entre trigales
y amapolas de  piel.
Regálame esta noche,
esta última noche
antes de que la muerte se enamore
de los amaneceres
que guardo entre pestañas.


martes, 5 de mayo de 2015

CREER EN TI



Creer en ti.
Necesito una fe absoluta.
Que seas certeza.
Me urge que existas,
aunque nunca te toque,
aunque nunca ponga mi mano en tu herida,
aunque no me hunda en la llaga más hermosa
de tu cuerpo
resucitado de luz,
desclavado tu ser
de la cruz de la distancia.
Desnuda te quiero,
piedra de altar,
piel que no alcanzo,
entregado corazón,
vientre limpio cubierto,
sexo que late, tapado
como un cristo avergonzado de sus ingles,
virgen sin explicación posible,
pero amante.
Aunque nunca te toque,
aunque nunca sepultes
bajo tu cuerpo mi cuerpo,
aunque nunca sienta el latir de tu instinto,
el temblor de tu amapola sin trigo,
los clavos de tus pechos hiriéndome de muerte.
Necesito creerte,
confiar a tus manos
el lienzo de mis dudas,
la incertidumbre que soy,
noche sin luna,
sueño sin que nadie me cante,
muerte sin cruz,
cruz sin muerte.
Necesito saberme
en ti resucitado,
de pie nuevamente
porque tú me esperas
a la orilla de la luz
con los brazos en cruz,
de par en par abierta
para cobijar mi soledad irredenta,
mi pecado de ser,

simplemente de ser.

lunes, 4 de mayo de 2015

SOMBRA


Fue la voz de tu sombra
tocando la sombra de mi voz
como  tu piel mi piel.
Silencio tú,
que sigues mi cuerpo
y duplicas
el perfil de mi existencia.
Me llamas y me voy haciendo poco a poco
como la primavera se hace en los cerezos.
Sin prisas.
Como el eco
que llega a hasta el monte
y lo engendra la luz para nombrarte.
No sé si te sigo o tú me sigues.
No importa.
Gozo la unidad que somos,
acepto en mí tu cuerpo
ejerciendo de imán,
que dentro de ti me hace
ritmo, canción, poema,
lo que nunca he sido
porque sólo tú me admites
dentro de tu sangre,
ahondando tu sexo,
haciéndome sombra interior de tu carne,
en tus raíces
regadas de sudor de cuerpo.
Sombra que me acoges,
que me amparas,
me refugias
en el arco sagrado de tus ingles,
en la humedad amniótica de tu piel.
Sombra yo de ti.
Sombra tú de mí.

Sólo sombras.

domingo, 3 de mayo de 2015

COSTUMBRE



No quiero acostumbrarme
a una memoria equivocada.
Prefiero el camino entreabierto
como una cuneta,
esos labios de tierra
que albergan lunas
para que no se extravíen.
No quiero hacerte costumbre,
rutina de piel andada
una noche, otra noche
de estrellas oxidadas.
Como grieta recién hecha te quiero
donde dejar mi luz vertical
y la fruta madura
exiliada de aquel paraíso
de dioses frustrados.
Acudo desnudo a la subasta
que reclaman sin árboles tus calles.
Te espero donde nadie te espera,
en el destino sorpresa de ese amanecer
que te revela un nombre que nunca pronunciaste.
Me llamo como tú me llamas.
Soy como tú me defines.
Quiero que me rehagas cada día
como un pan caliente

de trigo y amapolas.

sábado, 2 de mayo de 2015

SI LLUEVE



A lo mejor me llueve primavera,
y tú me llueves
y me mojas la piel
y el musgo crece
como otra piel
para tus labios húmedos.
Me desnudo entonces
para que llegue el agua
hasta mi sangre
y tus besos se adentren
bajo la piel
en mi carne.
Llúeveme,
hazme primavera,,
escarcha al amanecer,
hierba caliente de sol
con la forma de tu cuerpo
saltando sobre mi cuerpo.

A lo mejor me anocheces primavera.