lunes, 17 de febrero de 2014

NO SE SI DEBO


No sé si debo escribirte este poema
ahora que te alejas como se alejan las lunas.
Tal vez la distancia no interprete la distancia,
no sepa la ausencia pronunciar tu ausencia.
No sé si alguna vez llegaron a tu boca
los poemas de entonces, los besos de entonces.
No sé si debo decirte las palabras que no te dije nunca
o es mejor archivarlas en una foto sepia
sobre el mueble de palisandro oscuro.
Te imagino  en el sofá aplaudiendo el triunfo de Nadal
en un París con sol.
Fue la primera vez que me llamó tu piel
y mis manos soñaron el volumen de tu cuerpo.
No sé si debo escribirte este poema
porque nos hemos vuelto vértigo,
París es un desierto oscuro
y tú te has diluido en el sofá.
Pero certifico que me llama tu piel
y mis manos sueñan el volumen de tu cuerpo.


domingo, 16 de febrero de 2014

FLUIR




Casi mañana,
pero hoy.
Era tiempo ayer,
caminante tiempo,
futuro alargado.
Piedra a piedra.
Raíces abrazadas,
hundidas
para ser árbol,
tronco puente
por donde fluye la savia,
semen creador,
perfumado,
por venas afrutadas.
Casi mañana,
pero hoy todavía,
aprendiendo a ser
lo que no es aún.
Labios ensayando el beso
Para cuando lleguen otros labios
y se ensarten los cuerpos
porque madura el fruto
de las ingles en flor.
Afluente irrepetible.
Heráclito comprobando
que todo pasa
y llega lo inesperado,
el asombro sorprendido,
interpretando el conjunto
maduro de hoy, ayer, mañana.
Devenir somos.
Madurez por fin.
Provisionales siempre.
A lo mejor definitivos un día
si el amor se funde,
se confunde
y no distinguimos
tu mirada y mis ojos.
Seremos entonces
el viento que fluye
entre los dedos del viento.


sábado, 15 de febrero de 2014

VENGO ANDANDO





Vengo andando desde tu muerte
con la noche clavada en un costado.
Sangrando por la boca
esa distancia amarga
de limones caídos, agrietados,
porque nadie colecciona
líquidos como orines.
Vengo cansado desde aquel horizonte
donde planté mi sombra,
y durmió mi pena,
y creció mi sexo
y fuimos  mar y arena.
Sangre besada por la sangre,
grito y gemido pronunciado
cuando los cuerpos decían
el silencio más hondo.
Vengo desde los muslos de lino
donde guardamos las voces
para hacerlas silencio
traducido por labios recorriendo
los cuerpos enteros
desde el cielo pequeño de las bocas
hasta las fronteras donde la piel acaba.
Soy un cansancio, un abandono,
buscando un río para mojar los ojos
y  empapar las sombras de las manos
con la cintura líquida del agua.
Vengo andando desde el olvido tuyo,
cansados los pies y ampollas en el alma.
Me he quedado sin calles, sin caminos
porque la distancia
no desemboca en ninguna parte.
Vengo desde tu nombre
desde los apellidos de tus pechos,
los límites de tus caderas,
el bosque de tus ingles
poblado de pájaros azules.
Me niego a sostener este cansancio.
Me quedo en la conciencia destructora
de no saber quién soy,
de no saber si existo,
de no saber si fuiste alguna vez




viernes, 14 de febrero de 2014


EXPLICACION



Quiero explicarme tu mirada
como se explica un jardín en primavera.
Interiorizar la palabra de tus ojos.
Estás tejiendo silencios,
sombras de sombra
para que nadie entienda
la piel de la luz
en la luz de tu piel.
Y mirarnos así,
viviendo bajo el puente

que va de tus pestañas a las mías.

jueves, 13 de febrero de 2014

IMPOSIBLE


Eres tan imposible
como abrazar un monte.
No tengo las manos facultadas
para tocar tu piel.
Imposible tu cuerpo
como un río de pié.
Tu sombra, tal vez,
perfil de luz
oscuro como tus pechos
intocables,
inaccesibles cumbres,
inabarcables caderas,
prójimas del tú más íntimo,
donde nace la madrugada
poblada de pájaros azules.
Enciende las ansias lo imposible,
danza el fuego inutilmente,
gestos de amaneceres endeudados
con tus ojos lejanos.
No renuncio a lo imposible
porque estás,
porque existes,
porque  alojas
la transparencia ausente
en  los huecos del aire,
en las fronteras grises del silencio.


CULPABLE




No sé si soy culpable
de tanto escombro
disimulado,
escondido
encubierto.
Confieso que quiero ser culpable.
Escuece la inocencia
de los puñales clavados,
rasgando conciencias
y ocultos
en la bondad farisaica
de sepulcros
recién pintados.
Odio las manos llenas de piedras,
manos cuajadas de sangre,
vendadas con guantes blancos
porque no resisten
la luz entre los dedos.
Confieso que soy culpable
porque un día me vestí
de piel impermeable
al dolor de la vida.
Necesito dar la cara,
que me la parta la historia.
Que nadie reconstruya
el vómito oscuro
de mi huida.
Confieso que soy culpable,
definitivamente culpable.


miércoles, 12 de febrero de 2014

LLEGO




Llegó mi voz a ti
como te llega a veces el verano,
como el sol hasta el desnudo de tu cuerpo.
Voz morena diciendo tu nombre,
pronunciando tu boca,
tus ojos,
la sombra de tu espalda.
Llegó mi voz a ti,
preguntando,
sin eco en tus montes
porque tus montes eran

olas de un mar inconcreto.