sábado, 29 de junio de 2013

QUIERO APRENDER



Quiero aprender a definirte,
a ponerle rostro
a esa forma de respirar
cuando besas.
Necesito saber cuanto antes
por qué lloras
los lunes por la tarde
lágrimas paralelas
a las gotas de lluvia.
Explícame tus ojos,
para que asuma las esquinas de tu alma,
tus calles interiores,
los jardines de tu sangre
y la hermosa plaza de tu sexo.
Quiero aprender a tocarte
para nombrar tu piel sin lastimarla,
para ser torre perpendicular a tu estructura,
a tu cuerpo abierto como un grito.
Quiero aprender a descifrar
el relieve de tus pechos,
la vía de escalada hasta tus cumbres
para plantar recuerdos y nostalgias.
Me urge que me expliques
por qué besas como besas,
por qué se agita tu lengua
como una despedida a corto plazo.
Tengo la prisa de quien huye
de la muerte que tienes en la espalda,
de la muerte que toco
cuando abrazo tu sombra,
tu sombra de cintura asustada
de nuca estremecida,
de muslos asombrados
que sostienen la gótica ojiva de tu sexo.
Quiero aprender si eres,
si no has sido nunca,
si eres el siempre,
el ahora,
el después,
el tal vez,
la eternidad

o el tiempo.

viernes, 28 de junio de 2013

QUIERO INCENDIAR.


Quiero incendiar la luz
para quemar los besos que sobraron
aquella noche.
Quiero abrasar la piel en que nos envolvimos
para protegernos de los labios
que llovían aquella noche.
Guardo aquí las palabras
que nos besamos,
que nos acariciamos,
que nos desnudamos
aquella noche.
Voy a devolverle a la luna
aquellas lanzas erectas
que nos clavamos
aquella noche.
Voy a resucitar la madrugada,
cuando para siempre se hizo olvido
aquella noche.


miércoles, 26 de junio de 2013

BUNGA, BUNGA




Se ha comprado (Berlusconi lo compra todo) un ramo de margaritas y juega a los amores: ¿Me quieres?  ¿No me quieres?  Italia es elegante hasta geográficamente. E Italia lo ha venido queriendo durante tiempo y tiempo.

Inhabilitado de por vida. Berlusconi en el cuarto de los trastos viejos. Con los juguetes rotosde los que fueron niños y no quieren perder su infancia. El aspirador desahuciado pero que sigue ahí por si acaso. Cama primitiva, cuando el amor fresco, cuando los pechos radiantes, cuando los mulos sostenía la catedral de aquel cuerpo. Y tirado como un desecho, Berlusconi. Hasta que un día cualquiera pase el camión de los trastos viejos y se lo encuentre junto al contenedor de lo no reciclable. Le han quitado las pilas del bunga bunga. Lo han vaciado de carne fresca y juvenil. Se ausentaron los mandatarios de virilidad erecta pero ridícula. Han perdido al cliente las putas de lujo. Y hay como una orfandad de las que gustaban palacios y son ahora carne de camionero.

Tres mujeres como juezas. Tres mujeres togadas que le escuecen a Berlusconi en el alma. Tres mujeres diciéndole que su lugar es el trastero, que no vale para político, que no sirve para la convivencia del país, que mejor está en la cárcel, entre machetes criminales y ladrones de alto copete.

Italia siempre fue cambiante. Estrenaba primer ministro con la frecuencia de quien respira aire fresco a tantas inspiraciones por minuto. Italia es la historia de Europa, el arte de Europa, la elegancia de Europa. Todos somos un poco italianos. Por eso nos dolía Berluconi. Porque nos estiraba la piel con cirugía, porque recogía cosecha de millones, porque nunca sería calvo, porque nos dolió la catedral de bronce contra la cara reconstruida.

Tarde o temprano (muy tarde para mi gusto en este caso) los pueblos se sientan en una acera cualquiera, piensan, acarician su pasado, miran a los ojos del presente y se plantean el futuro. Y entonces empiezan a recuperar su dignidad. Porque la condena de Berlusconi es la condena de quienes le votaron una y otra vez y se hicieron cómplices de su orgullo mafioso, de su desvergüenza política, de su vientre reptil por los lodazales de la historia. Hay mucho berlusconi condenado, inservible, desahuciado en el trastero, a punto de que se los lleve el camión del material no reciclable. Demasiado votante implicado, demasiada papeleta manchada, demasiadas urnas-ataúdes de podredumbre.

Obama, Merkel, Zapatero, Aznar…Todos se dejaron besar y todos besaros la piel acartonada de Berlusconi. Aznar ahora lo llama delincuente. Pero ese delincuente no pudo faltar junto a Correa, Bárcenas y el bigotes-barbas a la boda imperial del José María Primero de Irak.

Pero siempre hay un momento en que los pueblos, como pródigos, regresan a su dignidad y prometen vivir en ella. Tienen que renunciar a muchas cosas, pero le empiezan a sacar gusto al pan caliente de la honradez y dejan de ser cómplices para convertirse en ciudadanos corresponsables de la marcha de su país.

Hay quienes necesitan una democracia de plazos. Cada cuatro años uno tiene derecho a sentirse demócrata mediante una votación. Es la gran fiesta de la libertad. Y cuando la jornada electoral termina, cada uno vuelve al anaquel de descatalogado y se limita a criticar lo que él mismo eligió, sin necesidad de descolgar su empuje ciudadano para hacer el bienestar de las res-pública. Allá los políticos. Para eso los hemos elegido. Y entonces el votante se convierte en cómplice de quienes demonizan al pueblo, de quienes destruyen lo conseguido con mucho esfuerzo y al que despóticamente se le echa en cara una mayoría conseguida gracias a esos que ahora deben permanecer al margen de cualquier decisión.

Nuestros políticos nos condenan. Nos convierten en berlusconis arrinconados, nos olvidan en el trastero, nos dejan sin bunga bunga, y nos inyectan sumisión anestesiante para sajarnos el alma con el menor dolor posible.

A lo mejor es la hora de recuperar nuestra dignidad, de cambiar el camino para divisar la utopía, de vivir la desnudez de la libertad, el vértigo de la responsabilidad para sentirnos hacedores permanentes del futuro. Hay que salir del trastero, gritar nuestra iniciativa y decirle a quien corresponda que somos ciudadanos, que el poder es  nuestro, que la palabra nos corresponde como propiedad inalienable, que la democracia somos ante todo nosotros. Y que el Congreso de los Diputados es nuestra casa. Y que la Moncloa es nuestra residencia. Que todas las instituciones son patrimonio de la ciudadanía.

Renuncio al bunga bunga, a la carne fresca de prostitutas azules, a erecciones presidenciales de vigorexia imposible, al corazón mafioso  que todos llevamos en los talones. Renuncio a ser Berlusconi, a sus pompas y a sus obras.

Me exijo ser imposible para que sea posible el mundo que fue sueño, que fue sueño, que fue sueño…tan real como el mar que hay debajo de los adoquines de la vida.




martes, 25 de junio de 2013

RECUERDO TU VIENTRE



Recuerdo tu vientre.
Era un planeta de lunas oscuras,
sombras configuradas
para indicar el camino
inaccesible de tus montes.
Recuerdo tu vientre
de viento abierto,
piel de agua,
tacto de fruta,
arbol central
para beberse la sombra-
Recuerdo tu vientre
como el perfil de un mar,
como el grito de un mar,
como el incendio de un mar.
Recuerdo tu vientre
llamando a los cipreses por su nombre
para saborear una cosecha de alegría.
Recuerdo tu vientre con campanas
de amanecer, de atardecer,
de noches entre sábanas.
Recuerdo tu vientre
como quien recuerda un recuerdo
y olvida el olvido
de un tiempo sin tiempo.


sábado, 22 de junio de 2013

NO ME CABE…


No me cabe la muerte en esta herida
Taponada con asco y desaliento.
No es fácil la muerte
encajada en la nada desde ayer,
cuando la casualidad nos puso en pie
sobre el reloj oxidado y sin historia.
No es fácil sostenerla
sobre los escombros de desecho
del hombre destruido.
Nunca fuimos respuesta.
Duda tal vez. Negación. Sólo pregunta..
Nos besamos. Nos amamos. Nos dormimos
dentro el uno del otro
para ahuyentar el miedo,
exigiendo la libertad mordida
por los caminos del sexo.
No me cabe la muerte,
esa hemorragia embistiendo
la femoral que recorre
como un río mi estatura.
La muerte es un sobrante inaugurado
cuando el beso se somete
al destino imposible
de un vaso que se rompe.
Entonces nos ponemos boca abajo
para cavar el tiempo
y creer que vivimos
con un desprecio alquilado.


CARNE O LUZ






No sé si eres carne o luz.
Nunca conocemos el rostro de la bruma.
Inexplicable eres
como los ojos de las rosas.
Una pregunta,
espalda de omóplatos fundidos,
misterio escarbado en el olvido de un sótano.
No consigo descifrar tu piel
por más que la paseo entre mis manos.
No puedo identificar los besos
aunque palpe tu labios cada noche.
Ni siquiera sé si necesito
que seas carne o luz,
negación, afirmación o simplemente duda.
Tiempo inequívoco,
madurez frutal,
zumo de pechos que chorrean
como aquellos relojes que nombró Dalí.
A lo mejor carne de mar,
luz de piedra
sostenida en un andamio distante,
en un esqueleto de amapolas.



jueves, 20 de junio de 2013

NO TE QUIERO ARBOL



Tallado tu nombre
en el perfil del aire.
Como una estatua de agua
esculpida en el río.
Tu desnudez grabada
en la boca del viento.
Te quiero de carne,
fuego que grita
en las ingles de la luz.
Tus oquedades plenas,
sombras iluminadas
perfilando el camino
para iniciar la ruta
de los montes encinta,
de las lunas preñadas
que te habitan los ojos.
Cuando un árbol se muere
se suicida la sombra,
y se pudre la sombra,
y se comen la sombra
los ángeles de luto.
No te quiero árbol.
te quiero piel,
 instante te quiero,
caricia te quiero,
tacto integral.
Frente a frente los cuerpos,
cuerpo dentro de cuerpo,
ahondando los surcos
de tu alma de tierra,
de mi alma de tierra,

con el mar en las manos.