lunes, 8 de septiembre de 2014

SILENCIO TU


Haces de tu silencio una hierba
que crece despacio,
al margen del ruido,
de la palabra inútil
que golpea sin pronunciar la ternura
que informa tu voz.
Aprendí a besarlo aquella noche
cuando tu luna entreabierta
me regaló los ríos
que brotaban en ti.
“Me gusta cuando callas”
porque también Neruda
oyó los copos oscuros del silencio.
Amo la voz callada de tu piel,
el eco que cantan los pasos  de tu sangre
averiguando las calles de mi carne.


domingo, 7 de septiembre de 2014

TU ERES OTOÑO





Busco la niebla que hay entre tus labios,
los mares al fondo,
donde se hace piel la espuma
y los  otoños ecos de tu aliento.
Amo los árboles de tu voz
con hojas amortajadas como pájaros.
Deseo los crujidos marrones
de mis besos en tu carne,
tus caderas desembocando en el delta
de tu luna vital,
en los límites
donde se despeña cada noche
un vendaval de tacto, de sábanas y almohadas.
Presiento el frío de mañana,
de la nieve que envejece
en  barricas de invierno.
Seremos para entonces
huesos de escarcha
y amaneceres de hielo.
Otoño tus manos rendidas.

Otoño tú.

viernes, 5 de septiembre de 2014

EL PAN NUESTRO…





Ahora resulta que los salarios deben tener una cuantía  suficiente que permita al perceptor llenar el estómago. La O.C.D.E. se ha dado cuenta que si el trabajador no come puede morirse y tampoco es cuestión de pasarse el día enterrando albañiles, mecánicos o periodistas.

Surgió la crisis  (traducción elegante del término estafa) y hubo que rescatar bancos, obligar a muchos enfermos a elegir entre la sopa de ajo y el Seretide, a despreciar a miles de inmigrantes y privarles del derecho a la sanidad que solidariamente pagamos entre todos. Hemos permitido que el empresario chantajee al obrero con la pérdida de su salario, hemos suprimido derechos laborales y ciudadanos, se nos ha llenado la boca proclamando que las pensiones crecían 35 céntimos, hemos desahuciado a miles de ahorcados por una hipoteca infame, hemos sometido la enseñanza pública en alumnos amontonados en aulas sin calefacción, hemos consentido  el hambre de niños, hemos animado a ejercer la caridad para poder despreciar la justicia, hemos aportado millones a la Iglesia para que siga conduciendo al cielo a los que sienten asco de vivir en la tierra. España es una escombrera, un vertedero donde no caben más materiales de desecho.

Todos los potentados de la tierra exigieron que para poder enriquecerse ellos y agrandar el foso que separa a los supermillonarios de los miserables, fuera necesario y urgente apretar la corbata hasta ahogar. Y se obligó, bajo chantaje, a aceptar horas y horas de trabajo a cambio de salarios de esclavitud. Y el trabajador tenía que aceptarlo porque más cornás da el hambre. Pero que la hipoteca, pero que la luz, pero que la comunidad…Y comer?  Eso es lo último. O que tus padres repartan los cuatrocientos euros de pensión para que los niños no olviden las naranjas o el pan con chocolate. Tú y yo aguantamos el estómago como aguantamos el sexo porque ni fuerza para besarnos quedan. Nos agobia el asco, la desesperanza, la falta de futuro, los horizontes cerrados, el desprecio de quien nos exige separarnos para residir en Laponia, de quienes nos ponen turnos de noche para que recortemos hasta las caricias bajo las estrellas.

Y de repente, contra Merkel, contra el F.M.I., contra Dragi, la O.C.D.E. cae en la cuenta de que los trabajadores también se mueren si no comen, de que los comerciantes se mueren si no comen, de que los coches se quedan viejos si no comen, de que todo se viene abajo si no come. Y ahora dice que hay que subir los salarios. Y se lo dice a Montoro que afirma que no han bajado, que sólo se han moderado. Y se lo dicen a Rosell que está convencido que han subido en ciertos convenios un 0,6%, y se lo dicen a Fátima Báñez que sube las pensiones 38 céntimos. Y Rajoy está triunfante y entra en Moncloa sobre el borriquillo de Jerusalén con la emperatriz alemana en la grupa. Hay que seguir ahorcando a los españoles aunque parezca duro, dijo en Santiago después de abrazar a Dña. Angela y al Apóstol. Ese ahorcamiento ha dado frutos fantásticos, dice, sin darse cuenta de que la escombrera empieza a oler a enterramiento o apostando por ese fusilamiento estomacal pese a ser consciente de su crudeza. Por la noches, antes del último beso a sus hijos, Rajoy se mira en el espejo, sonríe como sólo él sabe hacerlo, y se enfunda en el orgullo de ir cada día logrando el cambio de sistema de manera que los ricos sean más ricos a costa de que los pobres sean más pobres, como debe ser, como dios manda.

Y ahora resulta que aparece ese organismo de izquierda radical, extremista, marxista-leninista que se llama O.C.D.E. y dice que hay que subir los salarios porque los trabajadores tienen que comer. Debe ser culpa del nuevo secretario del PSOE. Y quien sin duda está detrás es Ada Colau y Pablo Iglesias, inspirados por Maduro como antes lo fueron por Chaves. Y sin duda se ha colado Fidel Castro.  Todos eso caudillos radicales han ahogado los derechos ciudadanos, mientras que aquí Alberto cuida a la mujer, Fernández Díez mima a la ciudadanía, Mato nos vacuna contra los extranjeros y Wert resucita aquello de que inventen ellos.


¿Quién ha dicho que algunos tengan derecho al pan nuestro de cada día?

jueves, 4 de septiembre de 2014

NO HE POSADO


No he posado los pies en tu piel
para no dejar huella del camino,
para que nadie sepa llegar hasta tus labios
y encuentre la grieta de tu luna.
Prefiero las murallas de tus piernas
con las enredaderas asomadas
al balcón de los ríos,
proclamando la fiesta
de los tejados con gatos color naranja.
Me aúpo en tu memoria,
donde se encuentra el corazón consigo mismo,
esos labios del beso
que  besa los labios.
Pretendo defender
tus manos perseguidas
por la eternidad que se instala
en el alero de tus ojos
para divisar los pechos del horizonte azul.
Prefiero llenarte
de mariposas la sangre
y que huela a caricias
el aliento de los ojos.
No he posado los pies
para no dejar huellas
que lleven desde tu boca a tu boca


miércoles, 3 de septiembre de 2014

LOS PAJAROS DEL VIENTO




Hago escala en tu vientre
para orientarle las alas
a los pájaros del viento.
Anida en el hueco de tu ombligo
el nido más hermoso
tejido de plumas y amapolas.
Permanezco en tu vientre
donde viven los cantos
de canarios azules,
salmos en la planicie
brillante de tu piel.
Déjame residir
en la plaza de tu arboleda púbica
donde aprenden los ríos a ser mares
y los mares se disuelven
entre los dedos de tu luna.
Voy a nacer de ti
como los pájaros que beben
en las ramas de tu carne,
en las sombras alegres de los sauces
que crecen en los pliegues de tu vientre.


AQUELLA NOCHE


No critico la noche que no fue nunca noche
Se nos perdió la luna en un recodo  del beso
y olvidamos el tacto de los labios,
las lenguas extraviadas
en un cielo de bocas confundidas.
No critico la noche que no fue nunca noche,
aunque despobló mis manos del árbol de tu carne.
y me abolió la sombra de tu sombra.
Porque aprendí a vivir en tus rodillas,
en el regazo de tu pelo dormido en mi almohada.
Supe del calor de tu cuerpo en mi cintura
hundiendo mi alegría en la oquedad lunar de tu alegría.
No critico la noche que no fue nunca noche
Me lo advirtió la ausencia,
la distancia,
la longitud del tiempo,
la dimensión de una luz sin apellidos,
luz de hospicio
que me predijo el destino
a cambio de un ramo de rocío.
Ando trenzando silencios
que acoten la distancia
donde retumben tus ojos de lejanía infinita.
Porque no estás,
a lo mejor no estarás nunca,
porque  he ido perdiendo
la apuesta que le hice a la noche que no fue noche nunca..


martes, 2 de septiembre de 2014

A LA SOMBRA


Vivir a la sombra de la sombra
para que nadie distinga
el perfil de mi existencia.
Ser el que no fue nunca,
el que fue siempre,
el que supo ser y no ser.
Un anónimo para mí mismo,
un desconocido
al que me presentaron un día
y me encantó haberlo conocido.
Un desengaño
haberme encontrado
con el amor y el odio irrenunciables
que me profeso desde entonces.
Vivir escondido de mí,
sin mostrarme la cara,
no vaya a arrepentirme
de todo y de nada.
No sé, no sabré nunca,
si me odio o me amo.
No puedo preguntarme
porque tal vez me mienta,
me engañe, me disimule a mí mismo
la salvaje mentira
de estar vivo sin saber por qué, para qué.
Sólo tal vez por costumbre,
por inercia de un reloj sin memoria

que no marca la muerte.