miércoles, 4 de diciembre de 2013

ALGUN DIA…



Algún día llamaré por tu nombre
a la piel del agua,
a la carne del viento,
al vientre de las rosas,
a los pechos del mar,
a la cintura del monte.
Todo se llamará como tú.
La huella de ti grabada
en el costado del beso,
en la piel de la risa,
en el remite de los dedos
que acarician tu sexo.
Todo se llamará como tú
para otorgar existencia
al mundo que sostiene
el pasado, el futuro,
el tiempo sin tiempo.
Algún día, si encuentro tu nombre,
tendrá una estatura legítima el aliento,
y tus manos serán creadoras
del barro enamorado
que eres, que soy, que somos,

carne de agua, de luz, de silencio.

martes, 3 de diciembre de 2013

TAL VEZ TU NO



No sé si hablo de ti.
Tal vez no.
Es fuego la palabra
y tritura nadie sabe qué.
Por eso no sé si hablo de ti.
Tengo hueca la carne,
techo de piel de ayer,
de antes de ayer,
de tiempo indefinido.
Callejón sin salida
donde se instaló tu ausecia
como habitante único,
soledad impar.
No sé si hablo de ti.
Estoy reconstruyendo tu sombra
para explicarme la huida del tú,
la ruptura del nosotros,
la deserción,
la escapada
por el muro sin almenas,
sin vigilancia
porque certificaste
la fidelidad a mis labios.
No sé si hablo de ti.
Tal vez sí.
No encuentro margaritas que desvelen
a quién pronuncio si hablo,
a quién beso si beso,
a quién toco si toco.
No sé si hablo de ti.
Tal vez sí.
 La oscuridad deslumbra
y pierdes los nombres
y los caminos
que llevan a tu pelo.
Y no sé si es tu pelo
o una plantación de lunas,
tu cuerpo o un puñado de ríos,
tus muslos o una asamblea de olas.
No sé si hablo de ti.
Tal vez sí.




lunes, 2 de diciembre de 2013

PERDON


Pido perdón por existir,
por mantenerme de pie
sobre mi estómago lleno.
Si me muerde una enfermedad mortal,
puedo torcerle el brazo
porque  domicilio en mi cuenta
el último Eklira del mercado.
Pido perdón por mis ojos,
porque cada día puedo injertarme la luz
que palpa la realidad
cruda, es verdad,
pero también las formas de un cuerpo
que eriza mi sexo de alegría.
Puedo masticar las fresas
criadas bajo plástico,
regadas con el agotamiento
y el sudor subsahariano.
Puedo rozar mi pecho con tus pechos
porque somos cercanía,
porque tú no te fuiste a la vendimia
ni al minijob alemán.
Pido perdón en nombre de mis labios
húmedos de ti,
colgados de ti,
a tiro de beso,
capaces de engendrar en tu lengua
un cielo de boca.
Hemos expoliado los ojos,
el estómago,
el corazón,
el sexo,
el tacto,
el pecho.
Hemos castrado demasiadas vidas,
les hemos robado espacio,
les expatriamos la piel
para que no eche de menos las caricias
y las manos sirvan solamente
para arrancar carbón
y petróleo
y cosechas que alimenten
cuerpos exquisitos.
Pido perdón por todo lo que sólo es todo para mí,
pero de lo que privo a tantos.
Pido perdón por no saber vivir sin tantas cosas.
perdón por saber vivir sin ellos


ANOCHECIENDO



Siempre anochece antes de anochecer.
Tiene prisa la luna.
Las calles están sin ti,
vacías de tus andares,
de tu ritmo cardíaco
palpitando en la cintura.
Tal vez tu sombra,
eco de tu carne,
se asome
para dar de comer a las estrellas.
Todo se precipita
para llegar a  ser cuanto antes
lo que debía ser luego.
Todo es vértigo, meno tú,
que te vas poco a poco como un sol tardío
para no hacer daño, supongo,
para no lastimar, supongo,
para no herir, supongo,
el último beso.
Pero te vas.
Anocheciéndote,
anocheciéndome,
repartiendo la luna por mitades iguales
para que duela menos la distancia.
Te vas
y se instala la noche
en las ramas de la sangre
colgada como cuelgan los recuerdos.
Tengo la obligación de emprender anocheceres
si pretendo seguir con la costumbre
de vivir,  
de estar,
de existir,
de morirme
tan sólo por la inercia de la pena
que me tocó en el reparto.
A lo mejor no anocheces
y te haces río
y te enamoras del mar,
y te vuelves inmensa
y no cabes en las manos
de esa oscuridad infinita
que soy,
que seré para siempre.


domingo, 1 de diciembre de 2013

TODAVIA





Todavía no eras tú.
Estaba el tiempo
con mi soledad a solas.
Escondida, tú
en las horas anteriores
a la creación de la mirada.
Vivías en la espalda de las flores,
en el vientre de la espuma,
antes de que el mar llevara
la luna en la solapa.
No sé quién te puso la mirada en los labios
para crear el mundo en cada beso.
No sé por qué las manos
fingían caricias,
nostalgia de tacto
anteriores al volumen del perfume.
El mundo olía a ti,
cuando tú no eras tú
ni los ríos tenían
las huellas de tu planta.
Estaba el tiempo
con mi soledad a solas
presintiendo tu nombre
y la estructura futura de tu luz.
Quiero recordar que fue una tarde.
Mayo andaba colgado de los árboles,
ordenando las flores,
clasificando la alegría de las rosas.
Fuiste una epifanía
lejana como un eco de ti misma.
Aprendí tu nombre,
apellidé tus ojos.
Nunca supe a qué sabían tus lágrimas.
pero las fui besando una por una
hasta que se secaron en mis labios.



A LO MEJOR



A lo mejor no sabrás nunca
llegar a lo imposible.
No importa,
aunque sólo se sueña lo imposible
No sé si estás,
si existes todavía,
si se te llenan las manos
de piel cuando me nombras.
No sé si recuerdas
aquella calle
que desembocaba en tu cintura
y convertía tu risa
en un río de amapolas.
No sé, pero tampoco
necesito saber demasiado.
Tan sólo si tienes todavía
la retina poblada de los besos
de aquella noche última
cuando fuimos
un puñado de luna
entre sábanas de alegría,
explicando los jardines colgantes
de tus pechos y mi carne.
Sólo quiero saber
si tu nombre es mi nombre,
si nos reúne el mar,

si nos identifica.
ALGO SE MUERE.



La muerte siempre llega poco a poco. Duerme en las almohadas y un día, una noche, a una hora en punto, se te abraza y te mata como la mantis religiosa después del amor más amor. Pero dicen que antes hay un presentimiento. Algo se está acabando. Es como sentir que se carga el arma, que gira el tambor, que el cargador está a punto. Pone el tiempo su cráneo de tiempo y la muerte se instala como si en su propiedad viviera desde siempre.

A lo mejor a la historia, a la libertad les pasa también algo así. Porque siempre andan acechadas, siempre en el punto de mira, como blanco de depredadores dispuestos a descerrajarle a bocajarro el tiro de gracia, disecarlas y mostrarlas como orgullo en el salón infame de su propiedad. Porque propietarios se sienten, latifundistas del quehacer de los demás, con derecho a violarlas, a clavarles el aguijón más purulento rematado en el onanismo más estúpidamente egoísta.

Uno sabe de pistolas relucientes, de obreros muertos porque alguien disparó al aire, de estudiantes despeñados desde la azotea de una facultad. Uno sabe de túneles que justificaban la oscuridad, de tiros al amanecer, de muertos en cunetas, de vidas estampadas contra los muros de un cementerio blanco. Uno ha oído el hambre, los estómagos vacíos llenos a veces, sólo a veces, con la injusta caridad del señorito, con la primera comunión de la hija del señorito, con la boda del sobrino del señorito. Porque muchos eran señoritos para que la mayoría fuera miseria, abandono, analfabetismo.

Pero uno creía que eran pasado los estados de excepción, los miedos, los sables, las polainas. Pero uno toma conciencia de que ahora es Armani, delicado, elegante, bellamente condecorado de perfume quien está ahí, en los quicios de una asfixia disimulada, a base de lorazepam, para que nada se manche de sangre porque la sangre delata, testifica, eyacula sospechas. Todo debe parecer un accidente, decían. Todo es fruto de una crisis, dicen. Y se inventa un nuevo lenguaje y al hambre se le llama estómago moderadamente lleno y a la emigración movilidad exterior y a la persecución bienaventuranza pagada con un cielo de ángeles azules

La muerte llega poco a poco. Pero siempre es muerte, aunque se le llame crisis, mercado, deuda externa, déficit, rescate. Siempre te roban la sonrisa, la alegría, el amor, el escalofrío de existir. Y hacen de ti una oquedad, un ser vacío, con esperanza huera o sin esperanza directamente porque hay situaciones que ni siquiera se disimulan. Se amputa porque lo exige la situación igual que hay que enseñar unos pechos porque lo requiere el guion. Y porque el guion es más importante que la vida y porque es más rentable la estafa como motor que lo humano como centro se organiza el pelotón, se le dan órdenes de exterminio. Y el tiro de gracia es fácil. Se encañona a los más débiles y se les apunta con silenciador entre los ojos. Lo demás es responsabilidad de las balas. Y cae la libertad de expresión, de reunión, se desploma el derecho de huelga, se prohíben las manifestaciones, se maldice la denuncia, se exige adhesión inquebrantable a un nuevo movimiento nacional, a unos principios fundamentales, sometimiento a las leyes de una mayoría absoluta que por serlo se auto dispensa de la exigencia a responder ni ante dios, ni ante la historia, ni ante la pluralidad. Todo es uno, grande y sometido a la economía de mercado. Se margina el juramento, la promesa por mi conciencia y honor y sólo se reconoce la supremacía del FMI, de Banco Central Europeo, de las agencia de calificación y por encima de todo y de todos la diosa Merkel que supera incluso a la blanca paloma amada por Fátima Báñez. Se rompe el futuro, se le recomienda a los cánceres pobres que se mueran porque sólo hay sitio para los cánceres privados que se pagan, y los hipertensos que sepan que tendrán una muerte dulce porque el corazón se para disimuladamente y a los jubilados se les restituye su categoría de viejos y se les consuela argumentando que sólo el tiempo pasado fue mejor. Y los estudiantes, y las maltratadas y los dependientes y los pensionistas y los que han cumplido cincuenta años y los becarios y los mordiscos salariales, y los jornales de hambre y desprecio.

Sí, la muerte llega poco a poco y algo se muere en el alma cuando te estrujan la vida como el papel despreciable de un envoltorio cualquiera.