miércoles, 7 de agosto de 2013

TENIA EL AIRE


Tenía el aire de un aire arrepentido.
Como si no supiera
el camino de espuma de tu vientre.
Como si nunca hubiera escondido su tristeza
en tus manos.
Llevaba las huellas de tus labios
guardadas en los pliegues
de sus ingles.
Pero tenía el aire de un aire arrepentido,
olvidando el olvido
para hacer del ayer
un dolmen de luz oscura
con raices en una luna negra.
Le dolía al aire el costado derecho,
lanzada de memoria por donde se adentraba
el perfil de tu piel,
tus besos mordidos,
la humedad interior
donde crecen los ríos subterráneos
que atan la memoria.
Quiero saber por qué
el aire tiene una aire de aire arrepentido.


QUIEN ESTA…



Quién está si no estás?
Eres tu propia ausencia?
Hueco de ti?
Hueco, tú?
Sin ti?
Espalda sin rostro?
Sombra sin luz?
Misterio sin pregunta?
Respuesta sin respuesta?
Besos sin labios?
Pies sin caminos?
Manos sin caricias?
Carne sin corredores de fuego?
Agua sin tacto?
Abrazo  vacío?
No me digas tu última palabra sin palabra.
Te soñaré algún día
para hacerte materia
de olvido,
de tristeza,
de ti sin ti,

para siempre.

domingo, 4 de agosto de 2013

A LA SOMBRA


Vivir a la sombra de la sombra
para que nadie distinga
el perfil de mi existencia.
Ser el que no fue nunca,
el que fue siempre,
el que supo ser y no ser.
Un anónimo para mí mismo,
un desconocido
al que me presentaron un día
y me encantó haberlo conocido.
Un desengaño
haberme encontrado
con el amor y el odio irrenunciables
que me profeso desde entonces.
Vivir escondido de mí,
sin mostrarme la cara,
no vaya a arrepentirme
de todo y de nada.
No sé, no sabré nunca,
si me odio o me amo.
No puedo preguntarme
porque tal vez me mienta,
me engañe, me disimule a mí mismo
la salvaje mentira
de estar vivo sin saber por qué, para qué.
Sólo tal vez por costumbre,
por inercia de un reloj sin memoria
que no marca la muerte.




ESCRIBIR TU CUERPO



Quiero escribir tu cuerpo,
tu cuerpo solo,
sin ti,
sin mí,
sin nadie.
Como el perfil del viento
una tarde sin mar,
sin calles,
sin gritos,
sin miedos.
Una tarde sin mundo,
sin tiempo.
Quiero escribir tu cuerpo
y acostumbrar mi muerte
a la soledad impar
de aquel último beso.


TENGO TODOS LOS BESOS




Tengo todos los besos agrupados
en la espalda de mis lunas interiores.
Todos los besos, mujer,
vientre líquido, sin sombras,
sin jardines donde enredar la vida
y jugar con la oscura noticia
del encuentro supremo.
Pero guardo los besos por si un día
se me anudan mis labios a tus labios
y decidimos comernos la alegría
y masticar la risa
y digerir caricias
y caminar los muslos,
los muslos boca arriba
la tarde de un domingo.
Tengo todos los besos predispuestos
para poblar tu sexo
de olas y de arena.
Tengo todos los besos ordenados
para existir en tu lengua.
como si el tiempo fuera
un olvido ensayado
para inventar el encuentro.
A lo mejor existimos
y el tiempo es la distancia

y la distancia es el viento.

sábado, 3 de agosto de 2013

DESGUACE



Ni Francia, ni Portugal, ni Mediterráneo. España ya no limita con nadie. Ni siquiera consigo misma. España no existe. Es un conjunto de piezas sueltas, expuestas en una anaquelería para que los demás elijan la que más le convenga como repuesto barato de su egoísmo. Somos un desguace. Rajoy prometió plantarle cara a Europa, al FMI y a todo el que pretendiera exigir que viviéramos por debajo de nuestras posibilidades. Rajoy es el producto onanístico de Aznar y Aznar tachó de pedigüeño a Felipe González cuando se empeñó en modernizar al país y lo dotó de autopistas, de trenes orgullosos de velocidad, de servicios que hacían más cómoda la vida ciudadana. Aznar despreció la historia y Rajoy quiso despreciar al presente. La historia descuartizó a Aznar en Irak y el presente ha humillado a Rajoy hasta envolverlo en papel denigrante de periódico y permitirse humillarlo con un desprestigio internacional.

Este gobierno y el partido político que lo sustenta siempre han afeado el nacionalismo catalán, gallego o vasco para afirmarse en su propio patriotismo, glorioso de movimiento nacional, de bandera roja, gualda y roja, de Cid Campeador, de Colón poniendo el pie en las américas o de Santiago y cierra España. Y arrodillado ante el Sagrado Corazón en vos confío, ha llevado la cruz del cristianismo en la sangre como raíz insustituible de nuestra historia. España o es cristiana o no es España, dice el Cardenal Cañizares. Y Aznar, ese ombligo gigante de sí mismo, proclama las raíces cristianas de la patria como la tierra sin la cual no floreceremos en el futuro.

Revestido con esta indumentaria de pasado, de cruzado anti sarraceno, Rajoy pensó que iba a ser respetado por el mundo. Y prometió mejorar la sanidad, y las becas y las pensiones. Crear millones de puestos de trabajo, contemplar impasible el ademán cómo los bancos y cajas se reestructuraban a sí mismos con los restos dejados por unos directivos delincuentes. Ni un euro para esos pozos sin fondo deshuesados por quienes de manera fraudulenta los ha vaciado de contenido crematístico. No como ustedes, le decía Rajoy a Rubalcaba en el debate preelectoral televisado. Y bajaremos los impuestos, y pagará más quien más tiene, y mimaremos al funcionariado a los que han recortado el sueldo, y a los viejos les subiremos las pensiones porque han de disfrutar de lo que ellos mismo ahorraron para cuando la cachaba, el ventolín, el termalgín.

El gobierno y el partido que lo mantiene despertaron al día siguiente de su mayoría absoluta. No habían tenido acceso a la prima de riesgo, a las dentelladas de los mercados, a las ambiciones del FMI, a los destrozos de los bancos y cajas. Rajoy arregló los desperfectos veniales antes de irse a un partido de fútbol, cenó jamón y langosta en el avión, elevó a la roja a los altares y proclamó que él había presionado a todos sin permitir que nadie le presionara a él. No sabían en qué país vivían. Y de repente se les vino encima la herencia recibida. Zapatero, Zapatero, Zapatero…Psoe, psoe, psoe. Y por culpa de esa herencia había que volcar las sacas del dinero en los bancos, y suprimir derechos laborales adquiridos a base de sangre derramada, y amputar la sanidad para convertir el dolor en negocio, y suplicar con sordina a los viejos que se murieran pronto, y que no se emancipara la mujer porque engordaba las listas del paro, y suprimir educación e investigación, acelerar los desahucios, adecuar los puentes y los cajeros para que duermieran en ellos los vomitados por la vida, y empujar a los ricos para que lo fueran más, y permitir que el patrón desfogue una  noche sin orgasmo con un despido libre, y amputar convenios colectivos que preservaban derechos, y animar los ERES sin injerencias judiciales, y rebajar los salarios para que en lugar de trabajadores sean esclavos, y….

Y cuando dentro de un tiempo venga otro gobierno, el que sea, qué herencia se va a encontrar?  Podrá reconstruir estos trozos oxidados de intemperie, este puzle de vergüenza, esta cacharrería de miseria?  Le será posible volver a conseguir que seamos un país? Regresaremos de nuestra categoría de camareros, limpiabotas, barrenderos de Europa para ser lo que éramos antes de esta estafa que algunos llaman crisis? Será capaz de revertir las prioridades e implantar una jerarquía de valores donde el esclavo sea nuevamente ciudadano? 

Uno pide que le tapen los ojos para no ver el cadáver, como quería Lorca para no enfrentarse con la muerte elegante de Ignacio Sánchez Mejías.



jueves, 1 de agosto de 2013

LA MUJER DEL PAPA FRANCISCO



Vino del poncho y el mate. Hermosa tierra aquella. Tierra ancha. Me enseñó a ser libre  el Buenos Aires grande, el gran Buenos Aires, la tierra dura del Chaco y Mar del Plata con los Aranaz y Ferrari. Amo a Argentina, con la miseria de su grandeza, con la grandeza de su pobreza, con su orgullo patrio y sus gobiernos traidores. De allí nos vino Francisco, acento dulce de la tierra, pectoral más pobre, anillo de pescador de oficio, fuerte con la corrupción de la pederastia eclesiástica, enfrentado a finanzas vaticanas y sucias, pagando la estancia de su residencia, durmiendo en la sencillez,  zapatos de hace tiempo, besos a flor de piel para mujeres y niños, equipo de futbol, su cercanía, su estilo distinto.

Un día se fue a Brasil. Visitó las favelas de los narcos, de los explotados, de la miseria. No le dio importancia al Cristo imponente que vigila la vida de la samba. Fue gente entre la gente. Habló de los gays, empujó a la juventud para que tomara las riendas del futuro, para que se rebelara en las calles de la vida. Le dijo a los Obispos que tenían que pisar el asfalto, conducir, no imponer. Les exigió que se apearan de su dignidad postiza de príncipes para ser los servidores entre los iguales.

Cae bien el hombre Francisco, el cura Francisco, el Papa Francisco. Alguien con quien te tomarías una caña en un bar cualquiera de una calle cualquiera. Dicen que es otro estilo. Talante diría Aranguren. Dicen que choca su utopía con los criterios retrógrados, hipócritas y traidores de los vaticanistas. Dicen que le ponen delante nombramientos para poder echarle en cara que es un cómplice más de la perversa maquinaria.

Después de un tiempo de papado, el mundo se pregunta si es un simple cambio de estilo o el comienzo de una renovación urgente por necesaria. Creyentes y no creyentes saben de la importancia, de la influencia del catolicismo en el devenir de la historia. Desde Constantino hasta ahora se ha confundido cristiandad con cristianismo. Una confusión rentable. Y miran al hombre de blanco, a Francisco, para estudiar sus movimientos, sus palabras, sus directrices y descifrar si realmente quiere hacer historia o simplemente disfrazarla. Habrá que esperar. Siglos de ostracismo no pueden eclosionar en meses. Por otra parte, no tiene espacio este artículo para albergar lo realizado y lo que resta por hacer. Estructuras con olor a naftalina, un capitalismo santificado, una evasión de la historia que proscribe la lucha por un mundo mejor en aras de una eternidad feliz con ángeles de algodón, una connivencia prostituida con dictadores y opresores…

La posibilidad del sacerdocio para la mujer es una cuestión definitivamente cerrada. Nunca llegarán a él. La cita no es literal, pero revela la mentalidad que sobre la mujer va a seguir vigente en la iglesia. Se la debe promover a situaciones re relevancia en el quehacer del mundo, pero hay campos definitivamente clausurados para ella. No diré que la apertura del sacerdocio para la mujer colmara sus legítimas aspiraciones a la realización femenina. Sobre todo cuando el propio sacerdocio debería sufrir una revolución copernicana. Pero el hecho de que la mujer deba estar sometida en ese campo a unos derechos y privilegios estrictamente masculinos, me hace pensar que la mujer va a seguir prácticamente estatificada en su papel de sometimiento al varón.

El androcentrismo eclesiástico resulta tan repugnante a estas alturas de la historia, que aunque el Papa renovara la totalidad de las estructuras canónicas, si se deja atrás la consideración de la mujer como hacedora esencial e insustituible del quehacer mundano, sería un pontificado inservible por anticristiano y ahistórico.

La mujer no es una extracción del costillar adánico con la dependencia de propiedad que eso conlleva y la consiguiente sumisión. La mujer, como el hombre, es un misterio con la grandiosidad nuclear que eso encierra. No existe a expensa de los derechos que nadie quiera concederle. Es sujeto de derechos, dueña de su cuerpo, de su maternidad, de su destino, de sus potencialidades, de sus relaciones. No anda por las aceras mendigando. Nadie le da nada para que subsista. Existe por sí misma. Por eso cuando el Papa cierra puertas a ese misterio adorable, supremo que es la mujer, está cayendo en el dominio andropocéntrico amputador a lo largo de la historia.

Cuidado con que el cambio de estilo sea sólo una máscara que oculta el rostro deformado de la historia.