miércoles, 24 de agosto de 2011

EL REY ARTURO

Hay quienes tienen la cabeza tan a ras de suelo, que andan con las neuronas. Y claro, se desgastan hasta el punto de perder el rumbo y acaban no sabiendo a dónde ir. Son seres invertidos. No en el sentido peyorativo de los tiempos del dictador, sino queriendo decir que arrastran la cabeza por lodazales y encumbran los pies. Terminan rodando porque no utilizan cada órgano para lo que fue pensado.

Arturo Pérez Reverte es un gran escritor. Punto. Ahí se le acaba su dimensión de homo erectus. Todo lo que lo circunscribe es de un primitivismo atemporal. Se pierde en el recuerdo y sólo sirve para grandeza de los investigadores de Atapuerca. Con su aparición se frenó la evolución, y el desarrollo humano de Arturo Pérez Reverte termina en Arturo Pérez Reverte. Hombre circular que empieza y termina en sí mismo. Se mira en su propio espejo y se enamora de sí mismo. Todo su alrededor es miseria, imbecilidad, ignorancia y existencia despreciable. Por eso España es él. Y todo lo demás, simple y llanamente analfabetismo.

Fue corresponsal de guerra. Era entonces un ser normal. Pero vio tanta desgracia que decidió que lo mejor para vivir en paz no era precisamente la democracia en la que todos ejercían su capacidad gilipollesca y elegían a otro gilipollas que pasaría su legislatura haciendo gilipolleces. Visión lúcida de la que participan todos los que imponen su criterio como norma única de vida.

Zapatero pertenece a ese grupo de elegidos por varios millones de votos. Pero eso no legitima su mandato ni su presidencia. Por eso ahora “Hasta sus más conspicuos sicarios a sueldo o por la cara, esos golfos oportunistas -gentuza vomitada por la política que ejerce ahora de tertuliana o periodista sin haberse duchado- que babeaban haciéndole succiones entusiastas, dicen si te he visto no me acuerdo” El trabajo que debía realiza lo puso usted en manos de una pandilla de irresponsables de ambos sexos: demagogos cantamañanas y frívolas tontas del culo que, como usted mismo, no leyeron un libro jamás. Y así, rodeado de esa corte de esbirros, cobardes y analfabetos, vivió usted su Disneylandia durante dos legislaturas en las que corrompió muchas causas nobles, hizo imposibles otras, y con la soberbia del rey desnudo llegó a creer que la mayor parte de los españoles -y españolas, que añadirían sus Bibianas y sus Leires- somos tan gilipollas como usted”

“Ojalá la peña se lo recuerde durante el resto de su vida, si tiene los santos huevos de entrar en un bar a tomar ese café que, estoy seguro, sigue sin tener ni puta idea de lo que vale. Usted, señor presidente, ha convertido la mentira en deber patriótico, comprando a los sindicatos, sobornado con claudicaciones infames al nacionalismo más desvergonzado, envilecido la Justicia, penalizado como delito el uso correcto de la lengua española, envenenado la convivencia al utilizar, a falta de ideología propia, viejos rencores históricos como factor de coherencia interna y propaganda pública. Ha sido un gobernante patético, de asombrosa indigencia cultural, incompetente, traidor y embustero hasta el último minuto; pues hasta en lo de irse o no irse mintió también, como en todo. Ha sido el payaso de Europa y la vergüenza del telediario, haciéndonos sonrojar cada vez que aparecía junto a Sarkozy, Merkel y hasta Berlusconi, que ya es el colmo”

Orgulloso de la criatura recién parida, Arturo –posible ministro de cultura o secretario de comunicación- se miró en un espejo y preguntó: “Espejito, espejito…”





4 comentarios:

pcjamilena dijo...

Arturo en este país hay muchos, pero todos necesitan un Zapatero a quien lanzar pedruscos. De lo contrario no tendrían oportunidad de destacar. En una lapidación serían los últimos en lanzar la piedra y, creerse que esta fue la certera que acabó con la vida del ajusticiado. Ministro no se si lo harán, porque son muchos los que aspiran a esos puestos y todos con el deseo de dejarse la piel, en resolver los problemas de los españoles. Lo que me pregunto es ¿Cómo ha podido aguantar tanto sufrimiento el Pérez Reverte?
Un saludo Rafael y un abrazo.

Mª Dolores Amorós dijo...

Hola, mi querido amigo.
Este Pérez Reverte es un personaje con tanta frustración interior que le ha transtornado hasta convertirlo en un mostruo.

Y, como bien dices, nada tiene que ver este Arturo, que en demasiadas cosas recuerda al desgraciado de Sostres, con el magnífico reportero que fue antaño.

Los humanos no cesamos de devenir, para bien o su contrario. Arturo es su contrario.

Besos con cariño, como siempre.

Paco.F.Frías dijo...

Tenía 38 años cuando leí "El maestro de esgrima" y me enamoré de su agilidad literaria.
Seguí leyendo toda su obra hasta que llegó "El pintor de batallas" Ahí encontré la cohartada para arrinconar al cartagenero pues sus artículos habían ido minando la admiración que le tenía. He sido testigo de la destrucción del doctor Jekyll por mister Hyde. Una pena. Arturo debería leerte y aprender a decir las cosas con educación sin dejar por ello de escribir una sola palabra pretendida. El insulto fácil es vulgar e impropio de un académico de la RAE.
Salud maestro

ANREDI dijo...

No,no,no.Arturo es un magnífico escritor que no se casa con nadie. No recordaís el escrito de despedida que le hizo al Sr. Aznar. Buscarlo en la hemeroteca y asi vereís lo que digo.
Leo todo lo que Vd. escribe D. Rafael, y quedo admirado por su brillante pluma y por la profundidad de sus contenidos. No siempre estoy de acuerdo con lo que dice, y observo mucho sentido crítico , casi siempre con razón,con el partido de la oposición y muy pocas veces critica al partido del gobierno y menos a Zapatero.Como es posible,por ejemplo, que Vd. D. Rafael con su enorme talla intelectual no critique el nivel del Gobierno, el más bajo de todos cuanto yo he conocido. Pues bien en el artículo de Pérez Reverte, muchas de las cosas que dice son compartidas por mi y por muchos españoles.
Diré tambien que Pérez Reverte no está entre mis escritores preferidos.
Como siempre mi admiración por su maestria.