MIRARTE
Necesito aprender a mirarte.
Va madurando mi muerte
como el trigo,
y tiene prisa la sangre
por llegar no sé a dónde.
Necesito aprender a mirarte
porque el olvido es a veces
la muerte definitiva que
antecede
a la postura horizontal
de un cauce abandonado.
Necesito aprender a mirarte
para descubrir el hoy de tu
ternura.
Fuiste ayer
y entonces.
Quiero asumir el hoy,
el mañana,
el siempre.
Recrearte,
rehacerte,
inaugurarte
como aquella tarde
que me perseguía la lluvia
y me refugié en tus labios.
Necesito aprender a mirarte,
a dibujar tu silueta entre
mis manos,
para que te alojes en el
hueco de mi muerte
y te quedes allí,
eternizando tus besos.
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