miércoles, 30 de septiembre de 2015

TU ESPALDA


Era tu espalda.
Como si te subiera un mar por la cintura
hasta la luna llena de tu cráneo.
Tu espalda,
frontera limpia de tu mirada azul
que hunde las raíces en tus ojos.
Tu espalda,
sonrisa panorámica
que engendra los besos
y los encuadra en mis labios
para hacer de mi alma un museo de tu luz.
Tu espalda,
para descansar mi hastío
y beberme el chorro de tu boca.
Tu espalda ahí.
afirmando que huele a besos tu piel.
Tu espalda,
primavera que  cuelga de tus pechos
y me indica el sendero
de tu noche central.
Tu espalda de par en par
como el escote de un monte.

Tu espalda, tu espalda.

martes, 29 de septiembre de 2015

LA PEDRADA


Una pedrada en la frente de la palabra.
Una pedrada exacta.
Demasiada sangre
para taponar un invierno.
La fuerza de un río,
el músculo del mar.
todos los grises reunidos
en un manojo de plomo.
Demasiado dolor
para no aplastar las yemas
de un ayer de primaveras.
Escuecen los ojos de la palabra
como la lava de un monte
la que no pronunciaste,
la que nunca dijiste
porque se atravesaba el mar en tu garganta.
Toda la tristeza ácida
de la muerte incubada
en la frontera derecha de la vida.
Todas las amargas despedidas,
los agrios pañuelos en el aire
porque muerde la muerte el aire,  lo tritura
y digiere la carne de los besos,
los genitales orgullosos
exigiendo los deltas de tus ingles.
Inexplicable todo,
resultado inesperado
de logaritmos absurdos.
La vida rota contra el suelo,
virutas craneoencefálicas irreversibles,
coágulos como rocas en las venas,
la piel incunable que prohibe el poema
escrito en su altiplano,
sobre la piel de tu espalda
sobre la piel de tu vientre,
de tus muslos de delfín educado entre algodones.
Una pedrada exacta.
Sólo una.
Un toro que embiste
y el mundo se queda sin almendros.


lunes, 28 de septiembre de 2015

QUISE BESARTE




No supe besarte aquella tarde.
Dios andaba suelto,
escapando del nudo de todos los relojes
con una eternidad en la cintura
Y no supe besarte.
Me dolía el omóplato derecho
-tú sabías por qué-
y mi brazo no conseguía
apretarte el alma.
Anudamos los ojos,
hicimos el amor con la mirada
hasta la plenitud de tus valles y tus cumbres.
Me olvidé de mí mismo,
del dolor del omóplato derecho,
pero no supe besarte
porque tenías una primavera entre los labios
y se llenó mi boca de margaritas azules.
Pero quise besarte.
Quiero besarte.

Te beso

domingo, 27 de septiembre de 2015

TESTAMENTO



Quiero poner orden en los ríos.
Asignarle un nombre a cada beso.
Certificar la ruta de mi sangre.
Congregar toda tu piel en el centro de mis manos.
Sospecho que el tiempo es sólo tiempo
que decide marcharse
y abandonarme incompleto
a las puertas de nadie.
Y quiero poner orden
para evitar reclamaciones sobre la propiedad del mar,
sobre las túnicas verdes de las olas,
sobre los tacones de la brisa
cuando baila en los muslos de la luna.
Reunir  las caricias en tus pechos
en tus labios,
en tu vientre,
en tu espalda, donde escribí poemas,
donde firmo el testamento
de la pena y la alegría de existir.
Nadie nos enseña a despedirnos,
a separar dos bocas que se aman,
a desgarrar dos sexos que se unen
y fundan el amor en los montes hermosos de tu pubis.
Sello esta nada y la exploto en el aire
para que cada uno se apropie lo que pueda.
Si nadie la guarda entre sus dedos,
seré  nada  en el viento,
una fruta de barro estremecido
para siempre colgada

en el árbol perdido de un paraíso imposible.

sábado, 26 de septiembre de 2015

DIOS NO ES CATALAN



Dios no es catalán. Es más bien Pelayo de Asturias o Fernando el del espíritu que impera y moriremos besando la sagrada bandera.

Pelayo es rocoso. Es piedra preciosa, monumento altivo, con una virgen al fondo porque los guerreros españoles siempre llevan una virgen en la grupa de sus corceles blancos. Pelayo, el alfa de la uniformidad española, tiene su santina asomada sobre unos lagos que aparecen y se ocultan con la velocidad de una niebla repentina. Y es que Pelayo es el brazo armado de dios como todos los luchadores por la patria que hemos tenido en la historia. El batallador es la parte visible de un dios empeñado en construir un todo anexionando, pueblos con pueblos, lenguas con lenguas, almas con almas. Y así hasta vencer al comunismo e implantar al soldado que nos llegó de Africa, que culminó la santa cruzada y fue generalísimo de todo por la gracia de Dios.

Fernando es el de nuestra España gloriosa que nuevamente ha de ser la nación poderosa que jamás dejó de vencer. Es el elegido de dios para expulsar al moro sin ni siquiera agradecer sus aportaciones a la medicina, a la filosofía, a la cocina y a esa arquitectura que hace de la filigrana del aire la hermosura de la piedra tallada como si de esculpir un amanecer se tratara. Y Bobadil lloró, aunque un hombre macho no debe llorar, que dice el tango. Lloró, porque decir adiós a Granada era como arrancarse la hermosura de cuajo.

Fernando e Isabel  tanto monta, monta tanto. Era una lista cremallera que inauguraba la modernidad. Expulsaron al moro, al judío porque no podíamos aguantar que la virgen de Pelayo y el dios en cuyo nombre reinaban los jerarcas católicos fueran desbancados por un dios con turbante. La islamización que hoy tanto temen algunos estaba prevista en aquella expulsión y fueron después nuestros ministros del interior los que modernizaron las defensas y sembraron de muros con cuchillas las fronteras. Ya no había que ir a luchar. Mientras Fernández Díaz comulgaba o rezaba el santo rosario, los africanos se desgarraban solitos la piel y manchaban de sangre enemiga el imperio de Cristo Rey. Condecoraron a cientos de vírgenes, les asignaron altas graduaciones militares y Morenés impuso el fajín de capitana general a las guerreras que daban su protección a las milicias que luchaban por la patria sacrosanta en contra de los herejes. Porque por encima del amor evangélico están los intereses de un occidente cristiano como el que defiende el primer ministro húngaro. “Cristo nos defenderá de esos que huyen de la muerte en Siria porque no son cristianos”, porque no traen a una virgen a la grupa de su espanto. Traen sólo miedo, angustia, amor a la vida y esperanza limpia.

Pero ahora lo importante es dejar claro que Dios no es catalán. La unidad de España –ha dicho el cardenal Cañizares- es obra del Espíritu Santo. No es producto de la Constitución, como se empeña en decir Rajoy, ni debe preocuparnos el infierno hacia el que caminan. Los catalanes, si se separan, se van a un infierno no porque los ignore Europa o dejen las nacionalidades (el concepto de nacionalidad no lo tiene claro Rajoy, ni falta que le hace) ni por los corralitos ni por cosas por el estilo. Se van al infierno porque disparan directamente contra el espíritu santo y esto es imperdonable. Y además –aunque esto no lo argumenta nadie- tendrán que devolvernos a la Moreneta porque sólo los vencedores como Pelayo, Fernando y Rajoy primero de Europa tienen derecho a llevar una virgen en su séquito.

Dios es de derechas y más concretamente del Partido Popular. Por eso puede actuar a través del cardenal Cañizares. Y por eso el príncipe de la iglesia organizó una vigilia, para pedirle a ese dios de derechas de toda la vida que no se rompa la uniformidad (algunos llaman unidad) de España. Cuando él la reunió en torno a Fernando (católico por supuesto) tuvo que llevar a cabo una gran expulsión. Ahora las expulsiones tienen menos sentido porque las cuchillas se encargan de evitar las entradas. Somos un bar inmenso con reserva de derecho de admisión. Y Antonio Cañizares entiende y bendice esas cuchillas asesinas porque nos libran de una islamización que pervertiría nuestras costumbres cristianas. Pero tampoco quiere la marcha de los catalanes porque a las afueras de nuestras fronteras todo es perversión, permisividad, familias rotas, minifaldas, tangas y según lo que ha detectado el obispo de Alcalá de Henares no se obliga a los homosexuales a mejorar su enfermedad de entrepierna. “No hay razón moral para esa separación” dijo Cañizares.

Dios no es catalán. A Dios se lo han apropiado y es parte del patrimonio artístico de una jerarquía que lo destina a donde quiere sin que permita la coincidencia con los que rompen fronteras con su carne, con los que hacen las divisiones de los países con gotas de sangre. Dios es propiedad de Pelayo y de Fernando




viernes, 25 de septiembre de 2015

AQUELLA CARTA



Te escribí aquella tarde.
Estaba triste.
Me pesaban los besos y la sangre.
Te hablaba de los árboles
crecidos en los ojos,
de otoños en las ramas,
desnudos como muchachas limpias
sin ayer, sin nunca,
a punto de troncharse.
Te decía que abrazaba la nostalgia,
hueca, líquida, sin cuerpo
como una luna herida
que encara su muerte en un espejo.
No sé si te llegó mi lejanía,
el gemido de un sexo naufragado,
sin tu cuerpo entreabierto a los envites
cuando las noches eran zumo de cerezas.
Te mandé los recuerdos en un sobre cerrado,
para siempre cerrado
como un río doblado en cuatro partes,
papiroflexia acuática que encierra los secretos.
Para ti los jardines, las palmeras,
la yedra de tu pubis y la espuma
de mi sexo regando tu ternura.
Te escribí aquella tarde
para decirte lo que no supe decirte
cuando bailaban las piernas en tu vientre,
en mi vientre,
el vals más hermoso
de amaneceres y arena.
Te firmo con la huella de mis manos
como cuando tu piel certificaba
que éramos dos soledades albergadas
en el hueco del tiempo.


Post data.

Se me enredó una luna entre las manos.
La cuelgo en tu sonrisa

y me marcho al vacío absoluto de mí mismo.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

¿USTED ES TONTO?


No se ofenda por la pregunta. Estoy convencido de su capacidad intelectual y de su predisposición para captar cualquier realidad que le plante la vida delante de sus ojos. Nadie conseguirá bajarme de esta apreciación sobre usted. Comprendo que el título le soliviante porque la pregunta en sí misma es una afirmación en el lenguaje de la calle. Pero no es mi intención.

Los políticos ni siquiera tienen la delicadeza de plantearse la pregunta sobre sus entendederas. Directamente parten de la base de que usted nunca entiende sus palabras, no porque ellos no las expongan con absoluta claridad, sino porque usted carece de materia gris suficiente para asimilar lo que ellos de forma tan elemental expresan. No preguntan. Directamente afirman: usted es tonto. Cuando Javier Maroto afirma que entre los refugiados que huyen de la guerra hay muchos terroristas, usted va y entiende que entre los refugiados que huyen de la guerra hay muchos terroristas. Y usted va y le atribuye a Javier Maroto algo que no ha dicho. Usted no entiende su afirmación porque usted es tonto.

Cuando el ministro del interior asegura que España no puede acoger a refugiados porque su ministerio sabe que los que degüellan a sangre fría buscan todas las oportunidades para infiltrarse y adentrarse en un país,  entonces usted va y entiende que los que degüellan a sangre fría buscan todas las oportunidades para infiltrarse y adentrarse en un país. Pero lo que realmente dice el ministro que ha dicho es que España es un país solidario y que va a acoger a todos los que huyen de la guerra y que tratará de darles asilo y todo lo que necesiten para que sientan nuevamente la alegría de vivir. Usted ha entendido otra cosa porque usted es tonto.

Cuando un partido destruye unos ordenadores, no es para impedir que los lea un juez. Es lo normal que se hace siempre para aprovechar que otro empleado pueda utilizarlo y no gastar dinero inútilmente. Pero usted cree en la mala voluntad y no comprende la verdad del ahorro porque usted es tonto.

Cuando Rajoy asegura guiñando el ojo izquierdo a través del plasma que ha pasado la crisis y que ya nadie habla del paro porque es evidente la creación de empleo, usted niega en el bar que la crisis haya pasado y que la crisis conlleva hambre, miseria, abandono, desesperación, angustia, merma de ayudas sociales y hasta suicidios. Usted no está bien. Directamente usted es tonto

Y así podíamos seguir demostrando la idiotez de cada uno  de nosotros cuando no entendemos exactamente los que evidentemente dicen nuestros políticos. No es mala voluntad por su parte. Es que los ciudadanos deformamos todo lo que aseguran cuando nos hablan. Lo deforman la ONG cuando hablan de números de españoles en el umbral de la pobreza, cuando los docentes cesados protestan por sus despidos, cuando se afirma que las urgencias se saturan por el cierre de plantas hospitalarias, cuando los dependientes se manifiestan porque no tienen quien les ayude a levantarse de la cama, cuando se dice que los abuelos tienen que darles una sopa avecrém a los nietos porque la pensión no da para más. Usted ve una realidad que sólo denuncian los extremistas radicales de izquierdas, los bolivarianos, los amigos de ETA como Manuela Carmena o Ada Colau. Y usted va y compara a Esperanza Aguirre que iba devota y sumisa junto a Ana Botella en las procesiones de semana santa con estos alcaldes y alcaldesas que se empeñan en separar la religión de la sociedad civil y no asisten descalzos y con los brazos en cruz a las estaciones de penitencia para que dios les perdone su esfuerzo por destruir el catolicismo y organizar cursos para que los homosexuales se curen de la enfermedad del amor.


Yo, lo confieso, casi siempre deformo lo que me dicen ciertos políticos. Es que yo también soy tonto