viernes, 11 de julio de 2014

ECO DE TI




Me queda el eco de tu piel.
Te fuiste calle abajo,
silencio abajo,
recuerdo abajo.
Al final estás,
seguramente estás,
pero no eres posible.
Huecas mis manos de ti.
Sin ti el tacto.
Como lejana,
Como  ajena.
Distante cercanía.
Ausencia contigo.
Vacío de ti pero teniéndote.
Extraño todo,
Inexplicable,
pero real
como cuando las bocas,
como cuando las caricias,
como cuando se fundió
en tu cuerpo mi cuerpo.
Como cuando era entonces
y tenían volumen los besos
y relieves tus labios,
tus pechos,
tu vientre,
tu sexo.
Como cuando recorrías
la dimensión vertical de mi carne.
Me queda el eco de tu piel,
la huella de tu marcha,
la dirección de tu silencio último,
como cuando te fuiste
calle abajo,
no sé a dónde,
al final de ti,
al final de tu nombre,
donde empieza la lluvia
y el mar empieza
y la arena es cuerpo
y espuma
y gemido
y silencio.
Tendré que regresar a ti
a tientas,
palpando sólo

el eco de tu piel.

jueves, 10 de julio de 2014

ABREME


Abre de par en par tu cuerpo.
Necesito respirarte.
Me aprieta la noche la garganta,
esta luz apagada
y este tiempo llagado de recuerdos.
Quiero explicarte las grietas
de mis ojos abiertos,
esta boca sajada en mi costado izquierdo,
como una lanzada previa
al descenso de mi sangre.
Abreme de par en par tu cuerpo.
Necesito un refugio
para tanta huida acumulada.
Me persigo y a punto de alcanzarme
tropiezo con la luna
y el viento denuncia
la evasión apátrida
de mí mismo.
Sólo me queda tu piel,
tierra última
para reposar

el cansancio de existir.

miércoles, 9 de julio de 2014

¿QUIEN NECESITA A ETA?



Hace un tiempo escribí un artículo titulado  “ETA, una necesidad”   Mayor Oreja era entonces Mayor Oreja. Ministro del Interior fue este hombre. Después rodó por Europa, pero venía a España para hablar de ETA. Dejaba aquí el eco de sus lamentaciones en la voz de Isabel San Sebastián, Isabel Durán y algunos otros. Nunca lo oí hablar de economía, de educación, de déficit, de sanidad. Sólo hablaba de ETA y de algunas ocurrencias episcopales. Era como uno de esos actores que sirven sólo para el papel de guapos y en consecuencia son incapaces de representar a un jorobado desdentado y maloliente. El problema surgió cuando la banda terrorista, con sangre hasta las cejas, con dolor punzando los hemisferios cerebrales, con madres sin hijos, con hijos sin padres, novias sin caricias de novio, decidió alejarse de las grietas de un país mutilado, harto de tiros en la nuca.  Volvía la libertad a los concejales y cargos políticos del País Vasco. Se podía comprar el pan o el periódico sin la amenaza de una pistola entre los ojos. Y todos sentimos el alivio de haber vencido un cáncer que se prolongó durante muchos años. Era posible la paz. Y era posible la vida.

Pero se diría que surgieron los nostálgicos. Mientras unos estrenaban alegría sin escoltas, inauguraban el gozo de estar en un parque con los peques, otros echaban en falta argumentos para llamar etarra a Zapatero, para nombrarle cómplice, traidor de los muertos, socio en el quehacer terrorista. Aún hoy sentimos la vergüenza de frases dichas por Rajoy, Alcaraz, María San Gil o el propio Mayor Oreja. Al rostro de Zapatero le arrojaron la sangre de los muertos y le acusaron de ser prácticamente quien apretaba el gatillo. Rubalcaba sabe mucho de vómitos nauseabundos derramados sobre su propia cara. Y esos nostálgicos siguieron invocando la presencia de ETA porque ETA se les volvió  una necesidad de existencia, sin la cual no sabían de qué  hablar políticamente. Y en las tertulias, en los periódicos podía discutirse de sanidad, de economía, de educación y al final esos profetas del desastre siempre encontraban un culpable: ETA. ¿Se acuerdan del 11-M?  Todavía EL MUNDO, Cospedal y monaguillos del poder siguen manteniendo la acción de la banda terrorista en aquella mañana de primavera y sangre.

Hoy las preocupaciones de los españoles no están encabezadas por el terrorismo. El hambre, la miseria, los desahucios, los estómagos infantiles, la sanidad, los dependientes, el paro, son los puñales clavados por una crisis mortal, por una estafa que va repartiendo terror, angustia, desesperanza por las casas españolas. Es el terrorismo económico donde se palpan claramente los vencedores y los vencidos. Hoy nos duele la vida porque hay más lujo que nunca aupada y sostenida sobre el hambre y la angustia de una mayoría.

Y cuando estamos en estas, surgen opciones políticas inconcebibles en nuestra historia democrática. Líderes que sólo quieren serlo escuchando la voz del pueblo, dándole a cada ciudadano la posibilidad de comerse todos los días del año su ración de responsabilidad democrática, su posibilidad de ser sujeto activo de la democracia en la que quiere vivir y desde la cual desea construir soluciones que nos den un futuro fruto del esfuerzo de cada uno.

Algunos se han sentido como asaltados en la esquina del confort democrático y apelan a una democracia representativa con un desprecio preocupante por la democracia participativa que ampara la propia Constitución a la que acuden continuamente y continuamente se apropian como exégetas monopolísticos y excluyentes. Pero no contentos con esa visión minusválida de la democracia, ahora han redescubierto el terrorismo y lo afloran en toda reunión de periodistas expertos para imputar a esos nuevos modos de hacer política. Necesitan nuevamente a ETA para refutar talantes renovadores y actúan de exorcistas de estilos que reinventan el quehacer democrático frente a la inercia de las urnas cada cuatro años.

El 25-M, la PAH, PODEMOS y otros son meros colaboradores de ETA disfrazados de demócratas. Pero ahí están, por suerte, Eduardo Inda, Alfonso Rojo, los de El Cascabel  episcopal, Las Isabeles, para desenmascarar el terrorismo de nuevo cuño, para advertirnos de que todos estos líderes son miembros camuflados de un terrorismo que se esconde detrás de cada propuesta. Aguirre, Cospedal, Cifuentes nos advierten que además de etarras disfrazados son comunistas, hitlerianos, nazis consumados. Antes, el demonio llevaba cuernos y rabo. Ahora lleva coleta y compra ropa en Alcampo. Se ha modernizado, pero en el fondo es el mismo diablo. Antes nos empujaba a la masturbación y la apertura de piernas en un parque, ahora nos vapulea las conciencias para que volvamos disimuladamente al tiro en la nuca. Pretenden destruir la democracia porque la hacen extensiva a toda la ciudadanía, mientras que la auténtica democracia es un quehacer de unos pocos elegidos por selectos. Y uno ya no distingue entre democracia y aristocracia.

Cuando creíamos que había desaparecido el terrorismo de ETA, algunos necesitan de la organización asesina para poner en evidencia lo que soterradamente pretenden estos movimientos. Gracias a esa tribu clarividente de periodistas y políticos que nos ponen frente a frente a las pistolas enfundadas capaces de disparar en cuanto depositemos una papeleta en las urnas a favor suyo.


Algunos no pueden pasar sin terrorismo bajo la amenaza de quedarse sin argumentos. Algunos tienen todavía la necesidad de una nueva ETA.

lunes, 7 de julio de 2014

SIN PRISA





No tengo prisa.
Se han roto los caminos
que iban a tu piel.
He perdido el norte de tu boca.
y se  desorientan los besos
sin la brújula azul de tu mirada.
Las manos se llenan de vacío.
tu vacío.
Escuecen las yemas de los dedos
de excavar tu ausencia.
No tengo prisa.
Te he buscado tanto…
Duelen las cicatrices
de ahondar en el barro,
el barro más hermoso de tu carne huida
nunca sabré hacia dónde.
Ya no tengo prisa.
Me llegan los recuerdos hasta la cintura
y la noche me aprieta la garganta
para que olvide tu nombre.
Sólo quiero romper la memoria
para deshabitarme de ti,
para no palpar el hueco de tu sombra,
para no extrañar la luna de tu vientre,
para conformarme con la mitad de mí mismo.


domingo, 6 de julio de 2014

PIEL DE HIERBA


Es de hierba tu piel.
Crecen margaritas
en tu cuerpo ajardinado.
¿Me quieres?
Y callan los tallos verdes.
¿No me quieres?
Se ruboriza el silencio
blanco de las hojas.
Ríos diminutos
te mojan los labios.
Humedad florecida
al sur de tu vientre
cuando tus pechos reclaman
el agua de mis manos
para la hierba de tu piel,
y tu cuerpo ajardinado.
Veredas de musgo en tu espalda
para que sepan los besos
el camino exacto,
para que los dedos
marquen las orillas
de tus caracolas,
de las magnolias de espuma
en la hierba de tu piel

en tu cuerpo ajardinado.
EL TIEMPO AQUEL


El tiempo es el límite del hombre consigo mismo. Se lo dije de repente, sin pensar, mientras mordisqueaba una brizna de hierba húmeda como su boca. Tenía una sonrisa en los ojos. Conocía aquella mirada, pero nunca supe si era sorpresa, admiración, indiferencia o sarcasmo. Se lo había preguntado alguna vez.

-Es una mezcla de todo. Nada es tan simple como tus enunciados filosóficos. La vida es compleja y resulta una maraña de intenciones. Un beso no es nunca eso a lo que llamamos beso. Es un centro floral del alma. Incluye tacto, caricia, entrega, recepción, penetración de un alma en otra, lucha de lenguas, saliva regalada. Un beso no es un enunciado. Es más bien una proclama, una rebelión, una bandera que llama a la más hermosa de las batallas.

No supe cómo debía encajar sus palabras. ¿Desafío? ¿Incitación? ¿Propuesta?

-No analices mis palabras. Déjate llevar. El deseo es una sencillez compleja (Ahora era ella quien lo complicaba todo). Miramos el brillo de la piel. Brota una luz en los labios. Buscas la embestida de mis pechos. Yo indago tu vientre hasta encontrar tu bandera victoriosa. Después es el encuentro y el olvido del mundo. Es no saber si somos tú y yo o nosotros. Es el desprecio de la historia, de las circunstancias, de los relojes. No será el tiempo el límite de nada. Serás tú mi frontera asaltada. Yo tu frontera permitida. El nosotros el pronombre que lo define todo porque no define nada.

No sé si fue un sueño. No sé si existo. Me consta que ella vive cuando me miro el alma.


sábado, 5 de julio de 2014

A LO MEJOR CAMINO



Hice camino hacia tu cuerpo.
Puente colgante hasta tu piel.
Llené de pájaros mis alas
y de cantos el vuelo.
A lo mejor estabas
como el año anterior.
A lo mejor tus ojos
se fueron a otros ojos
y era inútil el nido
y el camino inútil
y el cansancio.
Pero hice camino hacia tu cuerpo
para encontrar la grieta de la lluvia
y colgar de tus gotas
el barro trabajado,
las plumas arrancadas
hasta formar el hueco de la vida,
de las crías con cantos y con hambre.
Es el regreso a ti,
al techo de tu boca,
al tibio rincón de tu vientre,
al calor de tus brazos abrazando.
Todo el invierno soñando
en la vuelta al tejado de tus ojos,
el cuenco de tus manos enlazadas,
en tus labios masticando los besos
migajas de pan para mis labios.
Estoy.
Estás.

Somos un cuerpo para siempre.