martes, 31 de mayo de 2011

CAPITALISTAS

Pcjamilena se acerca frecuentemente a mi blog y comenta con gran generosidad los artículos allí publicados. No lo conozco personalmente, pero le agradezco su empatía y el impulso que me aporta para seguir en esta artesanía de engendrar ideas a través de la palabra.

Me cuenta Pcjamilena, que allá por el año 74, cuando Franco ya se despeñaba historia abajo hacia el olvido, algún dirigente del sindicato vertical aleccionaba a un grupo de gente sobre la España anticomunista y anticapitalista. Un periódico de aquel día reseñaba la desarticulación de una banda comunista. Mi amigo preguntó entonces: “¿Por qué nunca desarticulan bandas capitalistas?” Lamento que omita la respuesta de aquel dirigente del sindicato vertical. La damos por supuesta.

Adolfo Suárez se ha escondido de sí mismo y vive refugiado en las estrellas. Tuvo el coraje de legalizar al Partido Comunista mientras sentía el bamboleo de su sillón presidencial. Había una cosecha de sables creciendo por los tejados azules de la patria. Pero consiguió desmitificar el comunismo y fue posible tomarse una café con Carrillo o Pasionaria. La democracia no se resintió. D. Santiago pervive iluminando tertulias abiertas, acariciando la hechura de mañanas esperanzados. Pasionaria se fue por los caminos del tiempo hacia su lucha iluminada.

Aquella España oscura de Franco no fue nunca anticapitalista. Nuestra democracia tampoco. Ser capitalista no significa tener dinero en contraposición del que no lo tiene. Unos y otros vivimos en un sistema intrínsecamente perverso porque para que algunos lo tengan todo, otros deben carecer hasta de lo más necesario para considerarse humanos. El mundo no es posesión del hombre, sino propiedad del capital. Los países ricos lo son a costa de los países pobres. Y dentro de los poderosos, estos lo son a costa de los que lo son menos. El patrón vive explotando al trabajador. Los grandes almacenes lo son porque pagan sueldos de miseria a quienes trabajan para ellos. Los agricultores son el eslabón pobre de esa cadena de especuladores que lo engarzan con el gran comercio y el consumidor final.

Desde 2.008 hasta el momento estamos viviendo una crisis originada en la especulación de los grandes banqueros. La tierra ha aumentado el número de hambrientos, de parados, de desahuciados. Los gobiernos acuden primero en ayuda de esos especuladores, antes de aliviar la miseria que ellos han causado. La banca

multiplica sus ganancias y reparte cuantiosos beneficios entre sus accionista elegidos. Las multinacionales (véase Telefónica) gestionan ERES con la pretensión de adelgazar nóminas, de hacer recaer más producción sobre los trabajadores que quedan y pretendiendo que sea el gobierno quien corra con los gastos de esos despidos. Es la indecencia de los que caminan sobre alfombras persas vestidos de Armani. Y esos son los honorables señores a los que los gobiernos rinden pleitesía.

Se lo escuché el otro día a Eduardo Galeano: a Strauss-Kahnn lo han encarcelado por la supuesta violación de una camarera. Durante su mandato al frente del FMI violó a todos los países del mundo y nadie lo puso entre rejas. Al mundo capitalista le escuecen estas verdades porque le restriegan los ojos y ponen al descubierto su falta de ética.

Islandia, decía el mismo Galeano, se ha plantado. Acudir en auxilio de sus bancos le hubiera significado a cada habitante un costo de doce mil euros. Su Gobierno le ha echado valor y se ha negado a cubrir la indecencia de sus dirigentes monetarios. Y lleva encarcelados a varios de estos capos mafiosos que no les importa convertir a los pobres en más pobres, con tal de acumular dinero y más dinero. Islandia es un país pequeñito, pero que aporta un ejemplo grande: el ejemplo de la propia dignidad.

¿Para cuándo la desarticulación de una banda capitalista? Querido Pcjamilena, vámonos a Islandia. Tal vez allí repostemos dignidad suficiente para seguir viviendo en el oscuro mundo de la hipocresía.

domingo, 29 de mayo de 2011

ORDEN

Los gobiernos viven obsesionados con el orden. Constitucionalmente están permitidas las manifestaciones, pero dentro de un orden. A los manifestantes los flanquea una cadena humana que hace guardar el orden. Y por si acaso se desobedece a esos encargados, van a su lado, delante y detrás cordones policiales. Casco, chaleco antibalas, porras diseñadas especialmente para la crueldad por estudiosos crueles. Y unos fusiles que lanzan pelotas tremendamente dañinas, paralizantes, producto, entiendo, de personas creadoras de situaciones sanguinarias. Me imagino a los fabricantes de armas en una entrevista con los ministros de defensa: “Mire, Sr. Ministro, esta bomba es capaz de matar a tres mil personas de golpe. Puede usted hacer desaparecer un pueblo pequeño con una sola. ¿Se imagina el ahorro? Esta otra aniquila sólo a niños. Logramos así un enorme sufrimiento a los padres que terminarán claudicando inmediatamente. Además su acción evapora la sangre de los muertos y evitamos el espectáculo desagradable de tener que limpiarla con mangueras” Y el ministro comentando con sus colegas: “he hecho esta mañana una compra fantástica. No puedo revelar detalles, pero seremos los primeros en matar de la forma más higiénica posible”

Los gobiernos viven obsesionados con el orden. Menos cuando de banqueros se trata. Veinte euros por renovar la tarjeta, tres por una transferencia de “mi” dinero a otra entidad bancaria, cinco por gastos postales, hipotecas vitalicias para dos dormitorios, cuarto de baño y cocina… Y así hasta cantidades infinitas. Aquí está permitido el desorden moral y ético. Tal vez por eso decía Cayo Lara estos días: “Hay que desalojar la calle de banqueros por higiene” Pero nadie se atreverá, porque son los que en realidad gobiernan el mundo. Los gobernantes están sometidos al ritmo indecente de la banca. La crisis actual está ocasionada por ella, pero la pagamos todos, especialmente los más pobres. ¿Y sus autores? ¿Cuántos de los padres de la crisis están en la cárcel? ¿A cuántos se les han embargado sus bienes? Eso queda para el albañil que duerme entre cartones porque no pudo pagar la mensualidad.

El orden. Cuando escribo ha sido desalojada la Plaza de Catalunya con un salvajismo digno de tiempos dictatoriales. Multitud de heridos. Un muchacho en silla de ruedas tirado al suelo. Los concentrados con las manos en alto, entregados limpiamente, pidiendo sólo que cambie un poquito el mundo. No que desaparezcan los pobres, sino que tengan derecho a la sonrisa. Por la tarde la Puerta del Sol se llenó de claveles, de “chabolistas harapientos”, diría Esperanza Aguirre. Se insulta hasta a los claveles. Claveles esperanzados de Abril portugués.

Orden. ¿Pero quien ha dicho que la vida sea orden? La vida es sorpresa, improvisación. El primer beso es un sobresalto de dulzura. El primer trago de carne y caricias, un escalofrío que pone de pié la sangre. La primavera llega como un fogonazo de luz. El mar es el mar porque no nos cabe en las manos. El amor, el revolcón inesperado de la existencia. El hijo, el asombro que nunca pudimos medir de antemano. El sexo, un temblor de vida, como un pájaro. El pájaro, la belleza haciendo caminos en el aire.

El 15-M está ahí. Inventando el desorden. Consciente de que el mar está bajo los adoquines, pidiendo lo imposible como parto feliz de la realidad. Estamos ahí, rehaciendo la historia para librarla de convertirse en costumbre esclavizante, creando futuro para que no nos golpee el presente y nos convierta en quietud suicida.

Nadie puede amar el orden. Sólo aquellos que fabrican bombas para ahorrarle dinero a los gobiernos.






viernes, 27 de mayo de 2011

CICATRICES DEL AYER

Cuando el ser humano comienza y termina en sí mismo, la existencia se convierte en un suicidio. El hombre no es un ser circular, sino una dimensión longitudinal que se va haciendo en el tiempo hasta la floración plena de la muerte. Su dimensión temporal no le permite anclarse bajo pena de convertir su final en un precipicio sin sentido.

Es verdad que hace ya tiempo que salimos de aquella dictadura infame. Pero las dictaduras siempre dejan cicatrices que se curan sólo con la voluntad creadora de futuro. De lo contrario se enquistan y el dolor queloidal es más hondo que la propia herida.

Hemos ido haciendo democracia. Pero cansa. Inventar cada día como novedad caliente y recién hecha, agota. A la costumbre se tiende, a la rutina, a dar por terminado lo que siempre está por terminar.

El 15-M fue un chorro de agua brotado para romper la costumbre de ser así. La democracia hay que inventarla cada día, rehacerla cada mañana con la originalidad de cada amanecer. Cuando escribo, el 15-M sigue ahí, exigiendo simplemente derechos legislados, pero olvidados por la inercia que mata la vigencia. Piden libertad en toda su amplitud, de palabra, de acción, de decisión. Piden que los bancos se desnuden de la usura que los disfraza de bondad. “Su banco amigo” Permitir que esta frase se repita una y otra vez en las pantallas es tergiversar la realidad y condenarnos a nosotros mismos a una amistad imposible. Piden listas abiertas para elegir a cada uno, con nombre y apellidos, a quien pedirle cuentas si no es consecuente, a quien pueda el ciudadano acercarse y hablarle del barrio, de la universidad, de la calle donde los niños no pueden jugar a la pelota. Piden y piden y piden porque les duele la democracia hecha costumbre, porque la costumbre prohibe la creatividad. Es una juventud que no admite el silencio porque el silencio impuesto es una cicatriz de aquella dictadura.

Y aparece Rouco Varela. La Iglesia. Otra cicatriz incrustada en el laicismo constitucional. Siempre interpretando la vida, dirigiéndola siempre, impugnando el misterio que es el hombre, hermética a la sorpresa, a lo inédito, a la luz repentina de la humanidad empeñada en realizarse a sí misma, sin muletas ni auxilios exteriores, como si Dios fuera un lujo del que hay en ocasiones que prescindir por dieta vital.

Viene Rouco con la clave que explica la esencia del 15-M: “Los reunidos tienen problemas con su alma” "Los problemas de los jóvenes tienen que ver con el trabajo, pero sobre todo con lo más profundo, con su alma, con su corazón". "Ahí es donde están los problemas más serios" No es cuestión de soluciones políticas, económicas o jurídicas, termina Rouco.

¿Con qué ojos ha mirado la Iglesia el movimiento 15-M? La Iglesia enjuicia desde su superioridad lo que los acampados deben pedir. No le importa la transformación de la sociedad, sino la anestesia espiritual que priva de conciencia a todo aquel que se plantea un cambio del mundo. No es necesario exigir justicia, ni admitir a los pobres en nuestro mundo opulento, ni vale la pena luchar por la justicia. La juventud, dice la Jerarquía, tiene mal el corazón. A ese corazón hay que hospitalizarlo en el más allá. Bienaventurados los pobres, los que sufren por la justicia, porque de ellos es el cielo. Y mientras el cielo llega, hay que ejercitar el silencio.

Rouco no ha estado en la Puerta del Sol, ni en la Plaza de Catalunya. Por eso la policía no le rozó su capelo cardenalicio. No estuvo, pero pontifica. Todavía cree en su poder dominante. La Iglesia no es hoy una servidora del hombre, sino una unidad hipostática con el poder. Una cicatriz también de la dictadura.

Ayer no pudo ser. Hoy lo vamos construyendo. Mañana será 15-M



jueves, 26 de mayo de 2011

INVICTUS

Ha pasado poco tiempo desde las elecciones autonómicas y municipales. El Partido Popular ha llegado a la cumbre de sí mismo. Guardará en su memoria una colección de urnas llenas de votos exigentes. Le hemos permitido una borrachera de placer, un orgasmo democrático. Queda por ver si los electores han llegado a la cima del clímax, es decir, si los elegidos han “cumplido” Ha pasado poco tiempo, es verdad, pero es que el amor es breve como el perfume de una rosa.

Pese a la victoria espléndida del Partido Popular, en todas las tertulias se habla más de la derrota del Partido Socialista. Todos los comentaristas políticos habían predicho con clarividencia absoluta esa derrota. Pero ahora todos se extrañan que haya sido tan aplastante. Y coinciden en un triste diagnóstico: los populares no han ganado por tanto, sino que los socialistas han perdido por mucho.

Creo que en lugar de diagnosticar la etiología que ha llevado a la derrota del PSOE, deberíamos dedicarnos a pedirle a los ganadores que nos expliquen cómo van a llevar adelante las promesas que nos hicieron para ir aliviando nuestro dolor de crisis duradera. No lo hicieron durante la campaña. Ahora es distinto. Ya no tienen nada que ocultarnos porque su estrategia de misterio ya les ha dado sus resultados positivos.

El Partido Popular siempre ha dicho que está en contra de la corrupción. Siempre ha tenido la posibilidad de extirpar la que lleva en sus propias venas. La Comunidad valenciana y parte de la Comunidad de Madrid están infectadas de dirigentes putrefactos que envenenan el clima político. Mariano Rajoy ha callado durante la campaña. Dicen que por estrategia. Es verdad que los electores no han tenido en cuenta esa corrupción y han vuelto a reelegir a los implicados. Pero estoy seguro que si el todavía jefe de la oposición fuera capaz de enfrentarse a tanto amiguito del alma y destronase a los corruptos. se lo agradecerían hasta los propios votantes.

La economía y el paro han sido dos pilares sobre los que el Partido Popular ha montado su campaña. Nos han repetido por activa y pasiva que ellos tenían recetas para subsanar ambos problemas. La OCDE acaba de marcar un plazo de quince años para que el empleo vuelva a ser idéntico al que teníamos en la precrisis. Si el paro depende de la economía, la OCDE está indicando que sólo pasados quince años tendremos una economía mejor que la presente.

Le agradeceríamos todos que el partido ganador nos revelara cuanto antes sus planes para mejorar este panorama. Para esperar quince años no valía la pena cambiar de gobernantes. También los socialistas hubieran sabido esperar. Si los jóvenes que hoy tienen veinte años deben esperar quince para encontrar trabajo, se plantarán en los treinta y cinco. Les dirán entonces que ya son viejos para trabajar.

Necesitamos urgentemente una respuesta. Y sólo el Partido Popular nos la puede dar. Los socialistas tendrán que retirarse a reflexionar. Pero que no se preocupen. Dejan a España en manos de quien quiere y puede solucionar los problemas que por lo visto creó Zapatero sin ayuda ninguna de la crisis financiera mundial.

¿Es xenófobo el Partido Popular? Quiero creer que no. Pero durante la campaña electoral ha permitido que Albiol, engendrado entre Anglada y Enrique de Diego, acompañado por Alicia Sánchez Camacho, haya predicado que no quiere emigrantes rumanos y moros ni en Cataluña, ni en España, ni en Europa, ni en Occidente. Fernández nos ha advertido que aportan a nuestro País enfermedades contagiosas que aquí ya tenemos extinguidas. Ni por estrategia electoral puede un aspirante a Moncloa callar ante el desprecio absoluto hacia personas inmigrantes. Porque primero son personas y la inmigración es una circunstancialidad a la que nos tuvimos que acoger muchos españoles en tiempos de dictadura debido al hambre o a la persecución política. Es cierto que muchos estarán de acuerdo con este desprecio inhumano, pero un Rajoy-presidente-pasado-mañana debe cortar de raíz esta tendencia xenofóbica porque España no puede contagiarse del vómito crápula que mancha a una derecha europea a la que hay que ponerle fronteras de humanidad. Hay que atajar también esta corrupción, más grave a mi parecer, que la dineraria.

Los votos no son palmadas de compañerismo. Son exigencias con derecho a respuesta, incluso para aquellos que votaron a otras opciones políticas.







miércoles, 25 de mayo de 2011

REFLEXIONAR (II)

El Partido Socialista ha perdido las elecciones y todos sus miembros aseguran que hay que reflexionar. Es cierto y es objeto de un artículo anterior a éste.

El Partido Popular ha ganado las elecciones adjudicándose la gobernación mayoritaria de Comunidades Autónomas y Alcaldías. Le queda por conquistar el Palacio de la Moncloa y será allá por Marzo si el Presidente Zapatero no convoca elecciones con anterioridad.

¿Deberá reflexionar un partido ganador como ciertamente debe hacerlo el perdedor? ¿No le basta con regodearse en el placer del conquistador? No. No es suficiente. Se corre el peligro de emborracharse con la consiguiente resaca ahorrándose la certeza de que puede llegar a perder las elecciones dentro de cuatro años. Debe reflexionar por higiene, para quitarse las adherencias perniciosas que no supo eliminar durante la campaña.

El Partido Socialista ha frustrado la esperanza de sus electores. Y lo ha pagado. Los populares se harán cargo de comunidades y alcaldías. Y esos organismos también son Estado. En consecuencia tiene que palparse de forma inmediata el cambio devolviendo la esperanza y haciéndola realidad a la ciudadanía. No vale refugiarse en el gobierno central. Cada comunidad es estado y en consecuencia tiene que gobernar creando empleo, reconstruyendo el estado de bienestar, poniendo en práctica la ley de dependencia, gestionando ante los bancos créditos que permitan a la ciudadanía hacer frente a hipotecas leoninas, movilizando una economía. Es decir: deben empezar de forma inmediata a hacer todo lo que los anteriores gobernantes se supone que no supieron gestionar. Para eso han sido elegidos. El PP ha sostenido una legislatura y una campaña electoral basada fundamentalmente en el hundimiento de la economía gestada por la ignorancia del PSOE y arrojándole a la cara los cinco millones de parados. El cambio de gobernantes obliga a dar un vuelco a la situación que sea palpable desde el momento mismo de hacerse cargo de sus mandatos.

Pero estos indiscutibles ganadores tienen mucho que reflexionar. Han llegado a la cumbre y nadie les discute la supremacía. Pero han dejado mucho barro en el camino, mucha huella maloliente sin recoger en bolsitas de plástico para tirar a la basura. Y el camino huele y empuja a no subir, a no colaborar, a mantenerse al margen. Y es una pena. Porque el presidente de mi comunidad será “mi presidente”, aunque no lo haya votado. Sólo porque me lo brinda la democracia, la voluntad mayoritaria de los que construimos juntos el futuro.

José maría Aznar ha vendido a España como un saldo inservible. Y Mariano ha callado. Mayor Oreja ha insultado gravemente a los españoles inventando amistades entre Gobierno y ETA. Y Mariano ha callado. En Valencia están imputados hasta los azahares. Y Mariano se ha enorgullecido de sus amigos candidatos. Fabra es un niño de San Ildefonso, con millones entre las manos. Y Mariano ha callado. El caso gürtel salpica de chapapote a muchos de los candidatos. Y Mariano ha callado. Cospedal ha insultado a los cuerpos y fuerzas de seguridad. Y Mariano ha callado. Trillo, peineta al viento, ha vilipendiado a los jueces en todos sus estamentos. Y Mariano ha callado. ¿Seguimos?

A lo mejor ha ganado el silencio. Rajoy, con su silencio, ha querido ser la Inmaculada-bendita-sea-tu-pureza. Pero el silencio también es un grito que despierta de la resaca de unas urnas que tienen que mirarse a sí mismas y reflexionar a fondo.

REFLEXIONAR (I)

Reflexionar es un verbo hermoso. El hombre se pone junto a sí, se mira a los ojos y echa a andar la vida por los caminos del alma.

Se han celebrado las elecciones. Ha ganado el Partido Popular. Ha perdido el Partido Socialista y ha llegado a la conclusión de que es necesario reflexionar. Cada miembro del ejecutivo, alto cargo o simple militante llega a la misma conclusión. Los ganadores por el contrario se emborrachan de poder. Se miran el ombligo con inmenso hedonismo y proclaman que su llegada a la meta significa ante todo que han sabido hacer las cosas como está mandado, que están respondiendo a lo que quiere la “totalidad” de los españoles porque han hablado de lo que interesa a la gente. La reflexión ya la dejarán para un futuro cuando las urnas los ponga nuevamente a la oposición.

2.004 marcó la llegada de una gran ilusión, de una hermosa esperanza. Los socialistas se arrimaron a la Moncloa. Mantuvieron su victoria frente a calumnias blasfemas. Deberían explicar qué grupo terrorista los llevó hasta el poder. La victoria era fruto de un voto miedoso. Hubo insinuaciones de una connivencia con los terroristas de Atocha para truncar la victoria cantada de Rajoy. Zapatero despreciaba a los muertos. Su amistad con ETA le llevaría a entregar a España a la banda. Aznar sintió que su rencor le apoderaba para marchar por los mercados del mundo difamando al gobierno. Mayor Oreja, del brazo de Alcaraz, exigía respeto para las víctimas, para lo cual gritaban los manifestantes que Zapatero remataba a los muertos que ETA había tiroteado.

La Jerarquía católica no se quedó atrás en su oposición radical al gobierno. Lo acusaron de destrozar la familia, de asesino de criaturas en el vientre materno, de destruir valores inherentes a la sociedad española y de implantar normas contrarias al derecho natural. Anticristo llamaron al presidente. Celebró manifestaciones en defensa de la libertad, de la vida y de la Constitución un episcopado acostumbrado a contemporizar con ejecuciones y tribunales de orden público de otras épocas.

La primera acción de gobierno trajo a los soldados de Irak desvinculando a España de una guerra ilegal, aunque esa acción le costara la enemistad del hombre más poderoso de la tierra. Fue devolviendo al pueblo derechos que le habían sido arrebatados por la dictadura. Legalizó el amor de los homosexuales e incluso posibilitó su matrimonio. La Ley de dependencia hizo brotar esperanzas de bienestar en todos aquellos que no pueden valerse por sí mismos. Hubo Comunidades autónomas que se encargaron de frustrar esa esperanza. Se acordó de las cunetas verdes de olvido, de las tapias blancas de sangre y pretendió que los hombres del universo se entendieran en una gran alianza de civilizaciones.

Se renovó la esperanza en 2,008. Pero ya estaban puestas las trampas. Una crisis económica que no se vio venir hasta que nos partió los ojos. Se tragaron los bancos mucho dinero que después se negaron a prestar. Cinco millones de parados. Viviendas devoradas por hipotecas vitalicias. Recortes de sueldos, disminución de poder adquisitivo, economía paralizada. Temblor del estado de bienestar, presupuestos menguados para investigación, para gastos sociales. Una España débil y debilitada por la falta de compromiso del Partido Popular, por los empujones de una oposición inconsciente y ávida de un poder que se le va a volver en contra en cuanto llegue al sillón presidencial. Las urnas. Y un resultado despeñado.

La reflexión debe ser honesta. No se trata de argucias para llegar nuevamente al poder, sino de asimilar que el poder es un servicio al pueblo. No debe ligarse la reflexión a maniobras de imagen. Debe responder al grito de un pueblo que imagina la vida como una versión armónica entre el ser y el tener.




sábado, 21 de mayo de 2011

LOS SUBURBIOS DEL SOL

El kilómetro cero de España es el centro del mundo. La hipérbole siempre encierra una verdad escondida en su vientre. Muchas plazas del mundo se están mirando en la Puerta del Sol. Cuatro mil, ocho mil, veinte mil. Y un solo ideal verdadero. “No somos antisistema, el sistema es anti-nosotros” Me gusta, pero no me llena, porque si el sistema está contra el hombre (y lo está) tenemos, en defensa de éste, que estar contra el sistema. Ser antisistema es una urgencia.

En 2.008 estalló la crisis. Las hipotecas basura, la especulación, la avaricia de unos cuantos arrastró a la humanidad a una crisis profunda. Los pobres se quedaron en el camino. Sin casa y sin trabajo, lo mejor que hacían era morirse de pena. Y en esa estamos: enterrando diariamente humanidad truncada. La aportación millonaria de los gobiernos a los bancos llevó consigo los recortes subsiguientes: recortes de pensiones, aumento de la edad de jubilación, derrumbe del estado de bienestar, de la sanidad, de la investigación. Pequeñas empresas arruinadas, incapacidad para refundar la destrucción, eres pagados con dinero público para que los grandes se repartan suculentos beneficios. Despidos de trabajadores con cincuenta años convertidos en muertos de larga duración. Jóvenes sin perspectivas de futuro, de independencia, de autogestión. Y algunos todavía se sienten en el derecho de condenar a los reunidos en la Puerta del Sol. “Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir” Vigilia que tiene que ser fecunda, creadora de un mundo nuevo, con sol vigente para todos porque todos estamos en este mundo convertido en kilómetro cero de sí mismo.

Refundar el capitalismo. Eso nos dijeron con cara seria y como muy preocupados los dirigentes del mundo. Daban a entender que hasta que se produjo la crisis el capitalismo era bueno. Pero no. El capitalismo engendra de por sí pobreza de la inmensa mayoría para que sea posible la riqueza de unos pocos. Necesita para funcionar de la miseria de un tercer mundo sin agua potable, sin pan que llevarse a la tristeza, sin asistencia médica, sin acceso a escuelas. ¿Qué ha hecho el capitalismo con los pobres? Fabricarlos, exprimirlos y esperar impacientemente a que se mueran. “El hombre es un ser para la muerte”, decían los existencialistas. “El hombre pobre es un ser-para-la-muerte-cuanto-antes” exige el capitalismo. ¿Refundar el capitalismo para qué?

Algunos han “intentado” desviar la realidad de esta gran plaza del mundo y llevarla a los suburbios. La juventud indignada no es una izquierda contra una derecha. Es una juventud contra el sistema en que estamos metidos y que da los frutos que tenemos delante. La maldad de no querer ver esta actitud hace que algunos pretendan manchar esta brillante indignación y llevarla a los suburbios de Sol. En las afueras es más fácil eliminar el grito, la conciencia limpia, la exigencia luminosa de los que han iniciado generosamente un pulso a la realidad. Declaran algunos a las televisiones: “Está bien si consiguen algo. De lo contrario, no vale para nada” Pobre valoración. Se consiga o no, ha valido para mucho. Para que todos sepamos que hay una multitud pensante, enamorada de un mañana hermoso, que quiere que el mundo se ponga de acuerdo consigo mismo.

Y además están los miserables. Losantos, Vidal, Intereconomía. Se limitan a vomitar. Es lo que siempre han hecho. Los indignados son delegados de ETA, muchedumbre cochambrosa, adictos a porros y botellones. Son los comandos-Rubalcaba. Sus ojos sucios no dan para más.

Me siento incapaz de refutar los argumentos de estos miserables. Me repugna su vómito caliente de odio, de desprecio, de superioridad. Tal vez se sienten interpelados por la luz que nace en Sol. Tal vez tienen miedo a que el mundo sea más bello, más humano, más igualitario..

Amar al mundo es enamorarse de las estrellas. Imposible, pero vale la pena. Que nadie nos arranque de la humanidad abrazada. Que nadie nos manche una noche de amor, tal vez sólo una noche.