miércoles, 14 de septiembre de 2011

CRISIS O COARTADA

Allá, por dos mil ocho. Asomaba la crisis. Elecciones en España. Triunfó Zapatero frente a un Rajoy con enfisema electoral. Silencio sobre aquella criatura que nos nacía de las hipotecas basura. Las grandes entidades financieras la habían calculado al milímetro. Estaba bien diagramada, como el hambre, como las guerras. A la historia sucia de los banqueros le falta espontaneidad. En la maqueta de los bolsillos puede verse la realidad posterior. Quebró la vida como estaba previsto. Temblaron los ricos, aunque sabían que todos les echarían una mano porque sin ricos no podemos seguir viviendo. Y apareció la crisis en todo su esplendor.

Vinieron los grandes visionarios y las visionarias soluciones. Hay que refundar el capitalismo. Los reunidos estaban de acuerdo aunque se hacía señales por debajo de la mesa. El capitalismo, como sistema de explotación, no puede ser refundado. Desembocaría en el mismo delta que el presente. Tal vez un cambio estético. Ni siquiera un eufemismo en una época tan dada a ellos. Ya no existen viejos, sino tercera edad. No hay obreros, son trabajadores. No existen jefes, son ejecutivos.

Existe la crisis. Está ahí, ahogando, triturando, amortajando a los de siempre. Se venden más coches de lujo. Se desahucia de sus viviendas todos los días a cientos. Hay que fiar el pan, la leche, el aceite. Como en aquellos tiempos. Los pobres no tienen para el bonobús. Los ricos se desplazan en porsche. Los bancos recibieron millones, y sanearon sus cuentas. Embargan a quienes les deben veinte mil euros de hipoteca y reparten grandes cantidades entre sus puestos directivos. Mi amigo médico me decía: “sólo quedan las armas” Y yo: no, querido, todavía nos queda la palabra. Me da miedo saber quién tiene la razón.

Y a la crisis le nacieron los recortes. Por estricta necesidad. ¿O por coartada? . Es insostenible el estado de bienestar. Lo proclaman algunos con cierta sonrisa interior porque en el fondo ven desmoronarse algo con lo que nunca estuvieron de acuerdo. El estado de bienestar no es un regalo de los gobiernos. Es algo parido generación tras generación. La Constitución española aprobada por todos -¿por todos?- impuso a los gobiernos el deber imperioso de promoverlo como derecho de la ciudadanía. Y si queremos cumplir el mandato constitucional, ninguna autoridad puede suprimir ese derecho. Por supuesto el estado del bienestar se recorta o suprime para los pobres.

La crisis-recortes está ahí. Admitámoslo. Admitamos suplir el cinturón por los tirantes. La liposucción no es un adelgazamiento por igual. Afecta sólo a aquellas zonas corporales que no son vitales para seguir en el camino. En el cuerpo social se podrán retocar muchas zonas, pero nunca la enseñanza, la sanidad y los servicios sociales.

Privatizar es cambiar un servicio por un negocio. La diferencia es clara. Cuanta menos enseñanza pública haya, más posibilidades tendrá la privada. Cuanta menos asistencia sanitaria se preste, más ganancias en la cuenta de resultados de quien lleve la gestión y más necesidad de las coberturas privadas. Cuantos menos servicios sociales más ganarán las empresas que los presten, aunque sea a más alto precio.

La derecha, por una convicción liberal de la economía, siempre ha abogado por dejar en manos privadas lo público. El mercado se regula solo, dicen. Y ese mercado regulado por sí mismo nos ha traído la crisis que tenemos y que aplasta a los más necesitados. Es verdad que también la izquierda ha privatizado, pero nunca servicios esenciales. Sí la derecha. Madrid, por ejemplo, tiene encomendada la gestión hospitalaria a empresas privadas. Regala noventa millones de euros a la enseñanza privada y desgrava a las familias que lleva a sus hijos a esos colegios. Lucía Figar regala terrenos para la construcción de colegios privados y promete fondos públicos para su mantenimiento. Mientras tanto se despide a multitud de profesores. Igualmente a castilla La Mancha. En Baleares se eliminan liberados sindicales, con lo cual se estrechan los controles de la gestión. Y así en todas las comunidades donde ganó las elecciones el Partido Popular.

¿Crisis o coartada?

domingo, 11 de septiembre de 2011

SE VA PARA BARRANQUILLA

Eran noches de vinilo. Noches de luna negra y encuentros. Giratoria y redonda “la noche noche nochera” Tiempos de existencia negra, de baile al son de un disco negro, invento último de una negra época. Pick-up de aquel entonces. Cuando Franco, Solís, Fraga Iribarne. “Se va para Barranquilla, se va el caimán, se va el caimán” Inocente la cancioncilla aquella. Prohibida. Algún censor interpretó que el que se iba era Franco. Y la vetó. Hubo que archivar el vinilo circular. Nos pisaron el alma. Tumbaron noches de amor. Nos arrancaron el primer trago de vino y sexo. Y dejó de sonar cuando el NODO ensalzaba las virtudes del dictador y adorábamos todos al fundamentalista de El Pardo

Se reirán los jóvenes que lean este artículo. Bienaventurados los que pueden sonreír porque de ellos será el mundo. Se acordarán algunos con pena en el costado. Costó lágrimas, silencio, mucho silencio, porque el compañero no era compañero, era a lo mejor un chivato, un político social, un amigo-enemigo, camisa azul, correaje brillante como las botas del general-generalísimo. Costó saltar las fronteras huyendo de perros perseguidores, adiestrados en venganzas, en calumnias que costaban cárcel, pan y azúcar moreno. Todos desconfiábamos de todos. Nadie era prójimo. Llevaban charreteras y desenfundaban pistolas negras, muy negras, de la época negra y el vinilo.

Fraga estaba allí. Albacea de la España una, grande y libre. Dueño-heredero de la calle. Impasible el ademán. Dicen que le cabía el estado en la cabeza. Pero en el centro de esa cabeza estaba la guardia mora, amparando al detector de las hordas judeomasónicas, al caudillo católico-apostólico-romano, bendito por los siglos de los siglos. Puerta del Sol convertida en calabozo humillante de quien se atrevía a pensar, a soñar una España diferente, abierta como una madre pariendo libertad. Fraga estaba allí, abortando el perfume de una vida inventada, caliente como un pan de pueblo áspero, prohibiendo canciones sencillas, en el pick-up sabático de algún baile enamorado, multando los besos de los parques, castigando los pechos acariciados en la esquina de una noche de luna llena.

Fraga se va. Colaboró –es verdad- a implantar la democracia. Pero cuando la democracia ya estaba aquí. Por ella lucharon Felipe, Santiago, Pasionaria, Camacho los que murieron frente al anonimato de una tapia blanca, los que fueron enterrados en una tierra sin nombre. No. Fraga no luchó por la libertad.

José Bono, el que por fin también se va, el que nunca supo dónde estaba, el que nunca supimos qué pensaba, mitad socialista mitad Fidalgo-sindicalista-aznarista, le ha enviado una carta al “patriota de bien” porque "sería mezquino hurtarte el reconocimiento que merece el trabajo que has hecho a favor de la convivencia y de la construcción de una España en la que quepamos todos, sin sectarismos ni exclusiones". Y le da las gracias por haber colaborado "a que llegase la democracia" a España, por haber trabajado "para que los extremismo se encauzaran en medida muy relevante". Lo encomienda a “Dios, camino y vida en el que ambos creemos” Lo dice Bono.

Creo profundamente en el ser humano y en su conversión. También en el viraje político. Y admito el cambio, sincero o estratégico, de Fraga. Pero no puedo admitir que este último reducto del franquismo luchara y contribuyera a la llegada de la democracia.

Se va Bono, injertado de frases comunes, de un cristianismo ornamental, de repeticiones por sabidas carentes de sentido. Me alegro. Ojalá alguien le escriba una carta llena de verdades, sin anestésicos, literaria y brillante.

Se va Fraga. La historia archiva vinilos, calabozos, calles-propiedad, besos castigados, abrazos separados por una censura inhumana. Me alegro también. La libertad termina triunfando. Fraga se va haciendo un brindis desde la sombra sombría de aquel ruedo negro. A lo mejor las compañías de disco la ponen otra vez de moda: “Se va para Barranquilla…”

jueves, 8 de septiembre de 2011

LA NOSTALGIA DE LOS MUERTOS

Hace un año que ETA se está tragando su odio. Se encuentran zulos con la muerte quieta, enterrada, con raíces de cipreses creciéndole en la boca. Aplastada, sin el eco ronco de las pistolas. Hombres y mujeres por la calle, sin el miedo en el costado. Tranquilidad creadora de quien apuesta por la lejanía de los cementerios, por funerales de campanas mudas. Se ha hecho geranio la alegría en los balcones vascos, en la España sufriente cincuenta años ya, arropando el cariño a los que fueron, los Blancos, los Ordoñez, los guardias de tricornio acharolado. La alegría mirando escaparates, serena por los parques, haciéndole recortes a los toros viejos de Osborne.

Un año sin luto en las banderas. Sin ríos a media asta. Sin minutos eternos de silencio. Sin llanto madres, novias, hijos. Disfrutando el amor como una primavera. Pariendo futuro con matronas nestlé, chupetes de caña dulce, baberos de media luna. Sin muertos. A lo mejor para siempre. Sabemos poco de la muerte, incluso los que la tuvimos durmiendo en la almohada en un hospital cualquiera, en una noche cualquiera. Sin muertos. Un año. Como si el tiempo nos hubiera renacido entre las manos, como una resurrección de tumbas rotas. España en crisis, pero alegre. Parados, muchos parados, pero alegre. Con hambre de hogares pobres, pero alegre. Porque la crisis, el trabajo, el pan se soportan mejor con la alegría de la vida.

Hay a quien le duele el año. ¿Porque no tiene muertos? Parece. Es duro, muy duro, pero parece. Angeles Pedraza, La Gaceta, Intereconomía aseguran que este año ha sido peor en lo referente a ETA que cuando ETA mataba. A Angeles (hermoso nombre) se le supone un esfuerzo por velar por los que fuimos víctimas. Fuimos, sí, fuimos. Porque sentimos morirnos un poco con cada bala disparada. Porque a todos nos desnucaron el alma. Todos fuimos sangre inocente derramada. Todos estamos bajo tierra con los que están bajo tierra. Todos formamos esa asociación de víctimas. Y Angeles debería estar al frente de todos los que sufrimos la parte alícuota que nos corresponde. Pero ella está en contra de un gobierno que en un año a detenido a 47 terroristas, ha inutilizado zulos destinados a la tortura, ha desenmascarado pistolas con gatillos apretados. Y sin embargo afirma que este año ha sido una victoria para ETA, más victoria que cuando mataban. Porque Bildu, porque Sortu, por no sé cuántas absurdas razones más. Y unidos a ellos ciertos medios de comunicación, o de enfrentamiento, de añorantes reunidos en tono a los “caídos por Dios y por España”, adoratrices de golpes de generales vitalicios. Para derrocar a un gobierno tenemos las urnas. No necesitamos mesías de plasma y tipografía. Huele el odio programado, a cosecha negra y putrefacta. Rencores acumulados, fumigados en el salón de cada casa.

¿Es posible ser honrado y escribir ciertas editoriales? ¿Puede ser compatible presidir la asociación de víctimas y añorar muertes de los que están a tu lado?

Todo es posible. También el mañana, el horizonte, la fe en el hermano, el camino que se hace al andar. Porque existen los que ven en un niño la resurrección de la especie, los que hacen de su vida una huella donde pisa el futuro, los que han convertido la espera en esperanza.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

NADIE ME REGALA FLORES

Soy un sentimental, lo confieso. Y me alegro. Porque el sentimental guarda el ayer como una infancia nunca perdida, nunca expulsada del paraíso del tiempo. El mañana hay que hacerlo, hay que trabajarlo para que no se convierta un puro porvenir. Porque el porvenir es inercia, pura inercia de minutos digeridos sin masticar, sin degustar el zumo que revitaliza el mundo.

¿Qué a qué viene esta confesión? Porque se va a León. A su chalé presidencial de nuevo rico. Con su mujer de la cintura. Hijas góticas de Obama negro. Románicas novias de blanco. Pero hijas. A su chalé con piscina. Flores para regar de madrugada. Noches de música y libro. Footing por las mañanas. Con menos guardaespaldas. Con menos ETA en los talones. Por la Castilla dura de montes y tierna de espigas tiernas. Ex-para-siempre-siempre. Apellido estrenado, no comprendido, no asimilado. Es lo que hoy es. La equis escuece. Remite siempre al pasado. Como si ya nunca pudiera llegar a ser. Esposada la historia. Enjaulada en la lejanía brumosa que fue. Ex presidente. Jarrón chino, que dice Felipe. Para decorar a España, barnizar el recuerdo.

Se sentó en su chalé de nuevo rico. Hoy nadie me regala flores. Preguntarán las encuestas dentro de unos años. ¿Sabes quién es José Luis Rodríguez Zapatero? Le suena a la señora que sale del Corte Inglés. Al que terminó la caña con tapa de cacahuetes. No sabría decirle. ¿Un actor tal vez? ¿Tal vez un presentador? Y el joven: ni idea.

Soldados de madres-llanto, de novias sin besos hondos, traídos desde una guerra injusta. Mujer maltratada, pero con derechos. Homosexual de la mano de su pareja. El dependiente en silla de ruedas empujado por un sueldo legal desde hace años. Parados de cuatrocientos euros-pan-y-aceite. Terrorismo enmascarado en su vergüenza, envolviendo el orgullo de las balas. Los grandes ladrones de la historia labrando miseria, pobres de guerras perdidas, parados, muchos parados, quietos e inmóviles como muertos. De rodillas ante Bush, ante Merkel, ante Botín y González. Trichet atornillando cuando faltaba poco para marcharse a su chalet de nuevo rico y piscina. Toxo y Méndez a lo lejos, como Nicolás Redondo y Camacho con Felipe. Memoria histórica para que los muertos no se queden tan solos, acunados en el nido caliente del recuerdo. Lo que quise hacer. Lo que hice. Lo que soñé. Lo que pude. La utopía. La miseria del quehacer egoísta que prohibe el paraíso.

Con el sueño perdido en los jardines de Moncloa. Se levantó a las diez esa mañana en su casa castellana. Austera, pero cómoda. Por el jardín el frío de enero, su primer enero de Reyes Magos tratados sin protocolo-Zarzuela Los periódicos. Un plante sindical por la privatización de un hospital. Esperanza suplanta a Mariano. Cospedal. Primera de La Mancha. Rubalcaba despachando con el Rector Gabilondo. España recortada como los soldaditos de mi niñez para pegar en el album. Quise hacerla más hermosa. Fue más hermosa. Aunque al final triunfó aquel huracán calculado, bien calculado de los bancos desbancados. Les inyectamos dinero, aunque ellos habían inyectado miseria. Miles de españoles arrojados de sus casas. Puentes superpoblados de desahuciados. Cartilla de racionamiento casi. Como cuando Franco. Dicen que todos terminamos pareciéndonos. Mentira. Mentira de algunos historiadores, de algunos medios de comunicación, de algunos magos indecentes. Yo soy yo, demócrata, ciudadano, pueblo.

Al final fue el final. Vivo en mi casa de León. Junto a Sonsoles hermosa. Padre prójimo. Tomando café en algún bar cercano. Se está bien en el olvido. Es tibio como un beso de madre. Reconfortante el olvido en mi chalé de nuevo rico. Sigo siendo España, país, ciudadanía. Algún día sabrán que fui lo que pude ser, como todos. Como el del bar, el albañil, el aparejador. Soy pueblo. Me gusta ser pueblo, hacer pueblo. Procuré inculcarlo siempre, pero los bancos, la Merkel, el Sarkozy, el Rajoy, la crisis, las reformas…

Voy cumpliendo años. Un día seré viejo. Ex-presidente. Para siempre-siempre. Gozo y tristeza de ser lo que fui, aunque ya nadie me regale flores.



sábado, 3 de septiembre de 2011

CARETA


El Partido Popular ha manifestado siempre su aspiración a ser un partido de centro. Aspirar entraña una lucha por llegar a ser. Pero sus dirigentes nunca han desarrollado una acción ni un esfuerzo por conseguirlo. En su largo camino, nunca consumado, han ido identificándose con la extrema derecha de antigua raigambre y con esa nueva extrema derecha que todos los días hace gala de su condición de tal. No hay más que ver su continua presencia en medios de comunicación como Intereconomía y los aplausos que recibe de un periódico, La Gaceta. Ambos medios predican su orgullo de ser de derecha. Lo de “extrema” prefieren ocultarlo, pero lo incluyen. Aunque personalmente pienso que una extrema derecha como la que ostentan estos medios se descalifica a sí misma como vacía de contenido intelectual, porque no acuden a argumentos serios, sino que se nutren de descalificaciones pueriles. El médico Dávila contribuyó a mejorar la sanidad arrepintiéndose de su carrera, aunque vino a infectar el periodismo con sus aportaciones desquiciadas. Y ahí tenemos las tertulias, con generales, sociólogos, periodistas e invitados diarios del PP.

Ese partido centrista y centrado ganó las elecciones del 22 de Mayo en gran parte de las Comunidades y Alcaldías de España. Mis respetos para los elegidos porque así lo ha querido el pueblo. Pero debemos vigilar nuestra democracia después de ese triunfo. Que nadie asuste a nadie con la llegada de la derecha. Pero debemos posicionarnos ante actos y posturas manifiestamente regresivas.

En Catalunya CIU ha emprendido unos recortes en sanidad y en ayudas sociales  que ha puesto en pie a varias poblaciones y estamentos de la sociedad. En Galicia, Madrid, Castilla La Mancha, Valencia, etc. estamos contemplando con escalofrío  que el futuro está gravemente amenazado. Despidos masivos de profesores, sanidad privatizada, aportaciones multimillonarias a la enseñanza privada, farmacias al borde del colapso. Y Mariano Rajoy asegurando que esas medidas son las que hay que tomar y que habrá que esperar otras más duras. ¿Hay que hacer recortes? Sin duda. ¿Aplastando el estado del bienestar? No. Los españoles hemos sido pisoteados durante cuarenta años y cuando por fin nos hemos librado de la bota militar nos encontramos con el regreso a la miseria. El enfermo es el ciudadano más pobre porque tiene en vilo su propia vida. Y se ataca a la sanidad que tiene en sus manos la existencia de ese enfermo. Lo entregamos a manos de unos cuantos que sólo harán negocio. Sanidad y negocio encierra una confrontación con ventaja clara para el dinero. Y se ataca frontalmente el futuro de un país cuando no se invierte en educación. El futuro brota en las escuelas y universidades. Sin ellas nos despeñamos hacia la marginación europea y mundial.

El Partido popular critica, y a veces con razón los nacionalismos catalán y vasco. Pero desvía la mirada cuando un alcalde promueve un homenaje a Primo de Ribera dedicándole la plaza, como en un pueblo conquense. O se organiza un acto en honor “a los caídos por Dios y por España” en un pueblo toledano con participación incluida del ejército. ¿No piensa el Partido Popular que esto significa  construir en el presente un fascismo que creíamos superado? ¿Es esta la libertad de expresión que tanto costó conseguir? ¿Es posible que un partido sin duda democrático, llamado a gobernar España en su momento, comulgue con decisiones que nos retrotraen a la oscuridad de un golpe de estado, de negros recuerdos  asesinos? 

Y junto a ciertos cargos elegidos del Partido Popular habría que preguntarle a la Jerarquía de la Iglesia por qué no exige que se excluya el nombre de Dios en semejantes homenajes. ¿O es que sigue añorando el sacrílego matrimonio con una infame dictadura? ¿Persiste la complicidad sacrílega de sotanas y uniformes? ¿Es nuevamente El Pardo la sede desde donde se impone por decreto el nacional catolicismo? ¿Son estos mandatarios los nuevos héroes que implantarán una cruzada santa? ¿Tendrá la Jerarquía preparados los palios para pasearlos por las calles adoquinadas de amargura?

Convendría ahora que todos nos quitáramos la careta. Cada cual en su sitio. Con claridad de amanecer. Con tallos de luz erectos. Sin un Dios de derechas. Sin una derecha con dioses manchados. Trasparentes como el cuerpo hermoso de una primavera.

viernes, 2 de septiembre de 2011

JOSE LUIS RODRIGUEZ, PESIDENTA

El Presidente Zapatero decidió un cambio en la Constitución sin convocar al pueblo a un referéndum. La gran mayoría del Partido Socialista ha justificado la ausencia de ese referéndum en la urgencia que nace de la situación económica. Era urgente dar confianza a los mercados para tranquilizarlos e inspirar confianza. En Bruselas, el Presidente dio una razón más, y tal vez la definitiva: Angela Merkel puede dar seguridad interior a su propio país si Zapatero marcaba por la vía de urgencia un techo de gastos tanto del propio gobierno central como el de las autonomías.

Europa fue mercado. Definición grosera esa de mercado. Fue unión europea más tarde. Más elegante el nombre. Pero bajo la finura de su denominación está la podredumbre del dinero, del mercado de feria, del euro-moneda-igual-para-todos. La unidad basada en el dinero es una contradicción. Las guerras hoy no son por el honor de una dama, sino por el cuerpo contrahecho del dinero. Se mata por dinero, se hacen guerras por él y por él se ejerce el dominio sobre los demás pueblos. Zapatero pasó gran parte de su primera legislatura esperando el apretón de manos de Bush como administrador de la primera potencia del mundo. Y ha pasado esta segunda legislatura pendiente del amor-odio de Angela Merkel.

Europa no es aquella comunidad que todos ingenuamente esperábamos. No hay una distribución equitativa del poder. Cada país no es un voto. El dúo Mekel-Sarkozy se divide el reino mitad por mitad con una ligera ventaja para la Canciller. Alemania, es cierto, ha aportado mucho dinero para la reconstrucción de los nuevos países que entraron a formar parte del club europeo. España sabe mucho de esto. Felipe González, aquel pedigüeño según el profeta Aznar, supo sacar ventaja de las aportaciones germanas e hizo de España un pueblo moderno abriéndolo al turismo y poniéndonos a nivel europeo. Pero Alemania canjeó aportación económica por poder y hoy tenemos que espiar sus movimientos para adecuar los nuestros, mimetizando posturas para no desentonar de sus preocupaciones.

Europa se postra en oración cuando Francia y Alemania se reúnen. Mandan los mercados y mandan estos rectores. Y los demás tendremos que hacer lo que nos manden so pena de ser castigados con la amenaza de un rescate inminente de la economía. Europa no es una unidad fiscal, ni económica, ni social, ni política. Europa es un conjunto de países sometidos y bajo las órdenes de Francia y sobre todo de Alemania. Fue el apretón de manos de Bush. Es el beso amoroso de Angela.

Si la pérdida de soberanía incluyese una real unión europea se daría por bien empleada. Pero cuando la pérdida es simple sumisión todos deberíamos revelarnos contra un matrimonio incestuoso entre países supuestamente hermanos.

Aquí, en el mandato imperial de Merkel, hay que buscar la ausencia de un referéndum para el cambio constitucional. A ella le urge esta modificación. La Constitución, como la guerra, es algo muy serio dejarlo en manos de los políticos. Se nos llena la boca con el término “ciudadanía” Pero se le da esquinazo al pueblo cuando de obedecer a otras instancias se trata.

El Partido Popular ha contribuido a lo largo de toda la crisis económica al desprestigio de España. El paro y la problemática económica han sido los puntos de apoyo para llegar directamente a la Moncloa. Aznar, encumbrado a los altares por Mariano Rajoy, se ha encargado de calumniar al gobierno en cuantas ocasiones ha tenido. Al servicio de Murdoch, ha ido pregonando por el mundo la debacle a la que nos ha conducido el gobierno socialista. No se ha ruborizado en ningún momento de denigrar al país del que fue Presidente. Aznar, el de la mirada torva, no se ha avergonzado de colocar a España siempre al borde del precipicio. Ahora es Zapatero quien se abraza al Partido Popular, preñado de FAES, de Aznar y de gürtel.

Alemania manda. Un beso encierra una infinita ternura o una traición lorquiana de puñales. Que nadie crea en la homosexualidad de nuestros mandatarios. Ni hermafroditismo siquiera. Coyuntura tal vez simplemente

A sus órdenes, Dña. Angela. Se presenta José Luis Rodríguez, Presidenta.



jueves, 1 de septiembre de 2011

PASADO MAÑANA, ESPAÑA

Lo repite con frecuencia el metafísico Ministro Gabilondo (qué lujo de Ministro): “Invertir en educación es caro, pero es mucho más caro no invertir” Y aquí topamos con la cortedad de miras de políticas de educación bajo la dirección de Esperanza Aguirre o María Dolores Cospedal. Ambas justifican enormes recortes en educación con el pretexto de la crisis económica y la ruina heredada en Castilla la Mancha del Gobierno de Barreda.

3.000 profesores serán despedidos este curso en la comunidad de Madrid. A ellos hay que sumarles los 2.500 del año pasado. Se pedirá al profesorado que permanezca en sus puestos dos horas más de clase para suplir los despidos. Las consecuencias no se harán notar en absoluto, argumenta la Consejera de educación y Empleo de la Comunidad, Lucía Figar.

Los 3.000 profesores que serán despedidos evidentemente sobraban en cursos anteriores. De lo contrario, nadie puede pensar que no se echarán de menos en este curso y sucesivos. Los políticos minusvaloran la capacidad de comprensión del pueblo que los ha votado. De lo contrario la Señora Figar no pretendería que entendiéramos que el número de despedidos, sumado al del curso anterior, no conformaba un superavit superfluo si ahora no se va a echar en falta su ausencia. Se ahorran millones en educación pública, pero se aportan 90 millones a la educación privada. ¿Se hunde el estado de bienestar por una crisis económica sin precedentes o por decisiones políticas más propias de un estado totalitario que de una democracia? ¿La educación para quien se la pague? Los que hace poco eligieron a Esperanza Aguirre como Presidenta de la Comunidad deberían preguntarse si realmente la votaron para que protegiera la educación impartida por congregaciones religiosas, por el Opus o por los Legionarios de Cristo, dejando en la cuneta la educación pública. Esta educación dejada en manos privadas es la simiente de revueltas históricas, dolorosas y sangrientas, de las que ya tenemos experiencia como pueblo.

El Partido Popular adelantaba que si Cospedal ganaba las elecciones a la presidencia de Castila la Mancha, sería el espejo donde los españoles podríamos adivinar cuál sería el camino que seguiría su partido si llega a gobernar España a partir del 20 de Noviembre. Pues ya hay alguna pista clara: recortará ampliamente el campo educativo alegando, como su Secretaria General, la crisis por la que estamos atravesando y el mal estado de la economía a la que nos ha llevado el gobierno de Zapatero. Cospedal cae frecuentemente en la misma tentación. Acusó, aunque nunca probó ni denunció, los pinchazos telefónicos ordenados desde el gobierno contra miembros de su partido. Acusó a Rubalcaba de dar órdenes explícitas para investigar al Partido Popular. Acusó a los Jueces de encarnizarse con el caso gürtel y miembro de la Comunidad valenciana. Se revolvió contra una periodista de TVE por exigirle respuesta en lugar de evasivas. Y ahora se esconde detrás de Barreda para justificar en el caos económico heredado, la necesidad de recortar el número de profesores, añadir dos horas lectivas para docentes de Infantil, Primaria y Secundaria y la urgencia de suprimir 33 de los 34 centros de formación del profesorado. Se sube el sueldo a los asesores y altos cargos de Presidencia, no se paga a las farmacias colaborando así a la destrucción de la sanidad pública y se recorta de forma sustancial la educación. Volvemos a la pregunta: ¿Se hunde el estado de bienestar por una crisis económica sin precedentes o por decisiones políticas más propias de un estado totalitario que de una democracia?

Que cada cual saque sus conclusiones y exija pensando en lo que puede ser España mañana y pasado. No abdiquemos de nuestra responsabilidad en la construcción de un país que heredarán nuestros hijos y nuestros nietos. Mañana y pasado mañana, España será lo que responsablemente hayamos conseguido que sea.

La conferencia de rectores lo ha dejado bien claro: “Sin apostar por la educación seremos la playa de Europa”