miércoles, 27 de julio de 2011

¿ESTO ES POLITICA?

La política ha sido definida siempre como un quehacer noble. El político se entrega al pueblo que lo ha elegido, se sacrifica por él, lucha por su bien y se convierte por propia decisión en un servidor de la gente. La ciudadanía estima a sus políticos cuando detecta esta vocación de servicio, de entrega y le está agradecido por la dedicación que le presta. Por el contrario, el egoísmo, la corrupción, las promesas incumplidas crean una desafección del pueblo con respecto a sus políticos. Es entonces cuando el pueblo los iguala en la miseria y llega a la conclusión de que sólo buscan su propio bienestar, aunque esta actitud conlleve una traición a lo prometido. Ejemplos todavía calientes nos evitan demostrar la verdad de lo escrito líneas atrás.

He señalado en muchos artículos que la verdadera corrupción, la que coloca la democracia al borde de un precipicio, no es la apropiación de bienes o dinero, con ser esta una perversión imperdonable. Al fin y al cabo, con la devolución de lo sustraído y una inhabilitación del corrupto podría curarse la agresión sufrida por la democracia. Pero cuando se viola la palabra todo es distinto. La palabra es el elemento sustentador de la democracia. Sin ella se tambalea la convivencia y se empieza un camino desquiciado de balas perdidas. Las dictaduras asesinan la palabra. Tienen así el camino libre para pisotear los derechos ciudadanos, disparar contra el pensamiento y ejecutar cualquier iniciativa. Los tiranos lo saben y rapidamente convierte el diálogo en monólogo aplastante.

“El Gobierno le ha dado a ETA legitimación y legalidad después de sus asesinatos. Ya nos gustaría que Zapatero usara la misma vara de medir que usa con el asesino terrible de Noruega, que hay que condenar sin duda; con otra vara está legitimando a 900 asesinatos que se han producido a lo largo de estos años” por parte de la banda terrorista, ha afirmado Mayor Oreja en una entrevista en la COPE. El eurodiputado se pasa la vida retorciendo la palabra, los argumentos, el quehacer antiterrorista del gobierno. Es evidente que no lo hace ni por ignorancia ni por convicción. Lo hace por obscenidad, por perversión mental, por desprecio a las víctimas a las que tanto presume de honrar y por una maldita indiferencia hacia la sangre derramada. Ante una corrupción de la democracia como la que proclama Mayor Oreja, no merece más que el desprecio más absoluto. Este visionario catastrófico de la existencia española debería ser expulsado para siempre de su formación política por destructor de la paz y por corrupto irredento.

“El gobierno mantiene una comunidad de intereses con ETA para perpetuarse en el poder” Esta aseveración es una blasfemia contra la democracia. Y a Mariano Rajoy debería faltarle tiempo para expulsar a Mayor Oreja de las filas del Partido popular para librarse de la vergüenza y la humillación de tener entre sus filas a alguien que destroza la palabra hasta fusilar su grandeza, como elemento de convivencia. Rajoy no ha sabido definirse en el caso Camps o en la gürtel. Pero es aún más bochornoso que no se atreva a tomar una decisión purificadora con respecto a Mayor Oreja.

España está manchada de sangre. Todos llevamos reliquias de amargura en nuestras almas. Pero que un miserable como Mayor Oreja asegure que nuestro propio gobierno democráticamente elegido es cómplice de tanto dolor lo convierte en un ser digno de ser expulsado a las afueras de la plaza grande de la palabra donde tratamos de convivir como artífices de la libertad y la historia.

¿Esto es política? Más bien es la escoria última de una dictadura en la que se vivía en una gozosa placidez

martes, 26 de julio de 2011

POR UN BESO QUE YO DI EN LA BOCA

Para Arturo, al que le rompieron un beso

con una taza de odio.



El mundo se ha hecho pequeño. Besos de alta velocidad se cruzan con balas de de largo alcance. Anda Noruega por las calles de Madrid, fundamentalismo a cuestas, vómito de muerte caliente, el odio disparado a bocajarro, asesinando libertades, sembrando de muerte el verde de una isla y la mesa de mármol de un café.

Cristiano fundamentalista, de ultraderechas, matanza atroz pero necesaria. Para salvar a Noruega del multiculturalismo, de la invasión islámica, de la contaminación impura del otro. Balas que explotan por dentro, para interiorizar la muerte, para sentirla en las raíces de la sangre. Balas como toros galopando por femorales oscuras, mugiendo la nada, sembrando el silencio definitivo. Muchachos besándole los labios a la vida, acariciando caderas de existencia, esperanzas de futuro en cada abrazo. Para siempre partidos por el viento huracanado de un fascista, con uniforme asesino, salvador de Noruega estremecida.

Qué miedo me dan los salvadores. Los que se apropian derechos contra mis derechos. Los que pretenden abducirme de mi trayectoria existencial para que yo no sea yo, para aprovecharse de seres desguazados y construir un modelo a su imagen y semejanza. Plagio de dioses primitivos, artesanos de barro, hacedores de mundos, orgullo de todo lo bien hecho.

Por un beso que yo di en la boca. Estaba Arturo en cualquier bar de Madrid. Mimando la mirada de amor, sosteniendo el amor, bebiéndose el amor-cálido-café-con-leche. No entendemos el amor de un hombre a otro hombre, por la sencilla razón de que nadie comprende nunca el amor. Es una explosión de luz, pero ignoramos la luz, un temblor de vida, pero ignoramos la vida. ¿Sabemos qué es el amor hombre-mujer? Es un ángel interpuesto, pero ¿de dónde nace el ángel? Una alegría empujando el corazón. ¿Pero qué es el corazón y la alegría?

En una mesa cercana, un fundamentalista. No sabemos su nombre. Bajito de estatura, muy bajito de coordenadas morales. Como todos los salvadores de la historia. Plena de odio la vasija mental en la mesa cercana. “Pago mis impuestos”, el argumento de todos los que pretenden vivir de la comunidad sin sentirse responsables de ella. “Y odio a los maricones” La vida no puede entenderse más que desde el amor. Le fallaba el corazón. Lo extravió entre las neuronas y no volvió a encontrarlo nunca más. Es difícil vivir sin corazón. Los muertos son muertos porque olvidaron su latido. Queda entonces la fuerza rígida de los cadáveres. Los cadáveres se vengan de los vivos. Huelen mal y chirrían en los féretros. Los cadáveres asustan, asustan siempre. Ese era el hombre de la mesa cercana: sólo pagaba impuestos y odiaba. Odiaba a los maricones, a la espuma del mar y a las rosas tan rosas de los jardines del sol. Sólo odiaba. Y estampó la taza caliente contra el beso de Arturo y su amigo. Cuatro puntos le dieron al beso en la frente. Esparadrapos pequeñitos para el amor grande del beso.

Arturo denunciando en comisaría. Este señor quería matar el amor. Es inmortal el amor, como la luna. Y el agresor: Ha sido una matanza atroz, pero necesaria.

Como Noruega. Madrid como Noruega. Está esposado el odio. Arturo va del brazo de la vida, porque la vida tiene corazón, porque el amor es vertical como una Giralda de luz y de alegría.



domingo, 24 de julio de 2011

LA MIRADA CIEGA

Estalló Noruega y el mundo se inundó de sangre. La muerte amontonada en una isla íntima. Juventud despeñada hacia la nada. Padres reventados de dolor. Novios y novias sin el primer beso para siempre. Embestida la chavalería en su centro vital como unas torres gemelas de ilusiones altas.

Europa lleva tiempo girando a la derecha, a la ultraderecha más bien. Y todos damos la espalda como si nada pasara. Nos vamos escorando como sin darle importancia. Trepa el racimo, se intima con la xenofobia, se justifica el rechazo de quien viene con el hambre a cuestas porque nos roban el trabajo, obstruyen la sanidad, degradan la educación, se priorizan sus necesidades sobre las de los propios nacionales. Y entonces llega la derecha, la ultraderecha, y pone las cosas en su sitio. Primero nosotros, después, muy después, los mendigos que quieren sólo las migajas que se nos caen de la mesa, que piden pico y pala y un catón para sus hijos.

La matanza ha sido un acto atroz, pero necesario. Lo dice quien se confiesa autor de tanta muerte de una cosecha limpia que quería cambiar el mundo, igualar el pan para que todas las bocas mastiquen la alegría de vivir. Europa, España incluida, lleva tiempo girando a la derecha, a la ultraderecha más bien. Hay que expulsar a los inmigrantes. Por lo visto se han ganado el hambre a pulso. No es producto de la explotación colonial. El hambre es un privilegio de los pobres, como el lujo lo es de los ricos. Y la ultraderecha europea, incluyendo a la española, firma esta evidencia de la vida porque la vida es así y tampoco estamos aquí para cambiar el mundo. Hasta la Iglesia acepta que los designios de Dios son inescrutables, que siempre habrá pobres entre los humanos y que ellos tienen reservado el cielo ya que nadie les dio una participación gozosa en la tierra. Algunas religiones son una fábrica de fundamentalistas que hacen saltar por los aires los trenes de Atocha, el metro de Londres, las torres gemelas o el paisaje juvenil y transformador de Utoya.

Hay que segar la vida de quienes quieres subvertir eso que llaman el orden natural. Matanza atroz, pero necesaria. ¿Necesaria para quién? Para quienes ven peligrar sus privilegios. La banca, las multinacionales, la bolsa, los mercados. Sería fácil eliminar la miseria del mundo, pero es más fácil eliminar a quienes quieren cambiarlo. Es más rápido matar que engendrar. A la banca se le ha llenado de dinero. Sus dirigentes eran antes los despreciables usureros. Hoy son respetables dirigentes y hay que tenerlos contentos. Pueden darse el lujo de colocar al mundo al borde de una crisis económica. Lo pueden hacer porque son ricos. Los pobres aguantarán las consecuencias. Serán desahuciados de sus casas, perderán el trabajo, la sonrisa de los hijos, se llenarán de angustia, de depresión, pensarán en el suicidio porque nada les queda, ni siquiera el domingo festivo de vivir.

Ahí está la rebelión del 15-M. Sembrando el mundo de despertares de alefría, de esperanza, de cambio. Enfrentados a un sistema político, económico que se sostiene sobre las espaldas de la miseria. Con las manos en alto para que nadie piense en el miedo. Tachados de secundar a ETA, de estar dirigidos por fuerzas radicales, subversivas, destructores del “orden establecido”, de totalitarios. Así comenzaron los Hitler, los Lenin, los Mussolini. Lo dijo Esperaza. Y la aplaudieron. Mientras, los que pueden dan órdenes de desalojar. Huele mal el ambiente. Hay suciedad. Les han cortado el agua. Los han dejado sin letrinas. Podrán después criticarlos con razón. Es otra manera de destruir, de matar ilusiones, de enterrar utopías.

Europa lleva tiempo girando a la derecha, a la ultraderecha más bien. Alguien nos está advirtiendo que es una matanza atroz, pero necesaria.

A lo mejor nadie nos llora, nadie entierra nuestros cadáveres porque fuimos cómplices de tanta tierra ensangrentada.

jueves, 21 de julio de 2011

BONO NUNCA FUE BONO

Bono va por la vida de socialista. Bono va por la vida de cristiano. Bono va por la vida de Bono y nadie sabe quién es José Bono. Parece el misterio trinitario en el que hay que creer porque su explicación vivencial resulta imposible.

¿Bono es socialista? ¿De izquierdas Bono? Habla a quien le quiere oir lo que el oyente quiere escuchar. Pero es incapaz de dar una conferencia ante un público que conozca la materia que trata. Tiene palabras, pero carece de ideas. Por eso va sembrando refranes por las televisiones, las tiendas, los cortijos, las panaderías calientes de pan bueno.

¿Bono cristiano? Anda vanagloriándose de su cristianismo. Pero el cristianismo no es una jactancia, sino un testimonio doloroso a veces. Cita a Jesús como podría citar a Angela Merkel. Como de oídas. Como algo leído de paso en el expositor de un kiosco de barrio. Político tibio, disfrazado de sí mismo, mimetizado de un cristianismo refranero que tanto gusta a la Jerarquía, con una sentencia aplicable a cada problema, sin núcleo central, sin cruz amarga en el centro. La Biblia es dura: “porque eres tibio, porque no eres frío ni caliente, siento ganas de vomitarte de mi boca”

Bono se confecciona sus trajes políticos y cristianos a medida, como Camps. Es otra forma más sutil de corrupción. Lleva corbata, siempre corbata. No como algunos ministros que se desabrochan el cuello. Alguien –no recuerdo quien- se preguntaba para qué sirve la apertura de la camisa. Para ponerse la corbata, se respondía. ¿Y para qué sirve la corbata? Para tapar el vacío del cuello. Bono sin corbata no es Bono. Como no lo es sin ese floreado socialismo y ese cristianismo de solapa del que no se desprende.

Hablar d ETA sin abrazar a sus víctimas resulta casi imposible. Bono puede hablar del golpe militar del 36 y no acordarse de sus muertos, de la sangre vertida, de tanto dolor cosechado a lo largo de una dictadura de cuarenta años. Bono tiene la desvergüenza (las cosas por su nombre) de hablar de nuestra historia más cruel sin condenar a un dictador, sus métodos terroristas y su memoria de botas negras. Para algunos ser de izquierdas significa sólo padecer una hemiplejia mental.

Ser de izquierdas es vivir comprometido con los más pobre de la sociedad. Por encima de los sin pan, sin casa, sin cultura, están los sin vida. Los muertos son la pobreza evidente del mundo Hubo un General que firmó penas de muerte, que fusiló sin misericordia, que ordenaba matar mientras aprovechaba la sombra eclesiástica del palio. Un caudillo por la gracia de Dios con la complicidad de una Jerarquía sacrílega que hacía creer que los ejecutados accedían a la muerte por ser enemigos de Dios y que en consecuencia lo tenían merecido.

Bono no ha sido capaz de condenar en su discurso conmemorativo del 18 de Julio ni al militar asesino, cruzado por los designios de Dios, ni a una Iglesia cómplice que prefirió los beneficios económicos a la denuncia profética del evangelio.

Bono, tercera autoridad de un estado democrático y aconfesional, incapaz de abrazar a las víctimas de una dictadura infame. Bono, enfermo de una hemiplejia mental, debería ejercitarse para no repetir idénticas respuestas para preguntas distintas. Necesita una rehabilitación permanente, creativa, para convertir su patología en actitud creíble. Y por favor, no convierta su cristianismo en un refranero digno de la sección femenina.

Ser humano es la tarea de inventarse día a día. Cuando uno se repite a sí mismo, se renuncia a la originalidad de estrenar el mundo cada mañana.



martes, 19 de julio de 2011

SOY CIUDADANO

Y estoy alegre de serlo. Demasiado tiempo sin voz, sin libertad, sin derechos, prohibido el pensamiento, la opinión, la iniciativa, el voto. Ser humano con prohibición de ser humano. Sin existir como decisión personal. Estando, simplemente estando. Durando como habitante del tiempo, sin posibilidad de hacerlo por dentro, de ser responsable de la propia existencia.

Hoy soy ciudadano. Sosteniendo la historia como una luz de guía. Haciendo de la alegría el vientre vivencial de cada hermano. Ejerciendo la responsabilidad de construir la vida junto a otros, junto a todos y para todos. Sólo así vale la pena vivir. Uno recuerda a Lorca, Miguel Hernández, arrancados de la palabra. Juan Ramón Jiménez, Alexandre, palabra exiliada. Y el tendero, y el jornalero, y el que segaba las espigas con hechuras de pan bueno. Casi nunca vivieron porque alguien cegó sus vidas con botas brillantes y balas asesinas.

Pero no todo es luz en esta vivencia ciudadana, oscura a veces, sitiada a veces, herida a veces. Por corrupción, por posturas no explicadas, por situaciones silenciadas, por cobardías miserables, por aspiraciones no confesables. La comunidad valenciana tiene un serio problema. No entro a juzgar ni prejuzgar la situación de su presidente. Pero ahí está lo que está y no puede ser ignorado. Entiendo que el propio Camps guarde silencio. Entiendo que no se autoinculpe. Entiendo que trate de obviar la justicia. Pero no entiendo al Partido Popular y sobre todo me pregunto por el silencio hiriente de Rajoy. Los ciudadanos, que no vasallos, tenemos derecho a saber lo que piensa el presidente de un partido que aspira a gobernar y que probablemente gobierne a partir de las próximas elecciones generales. ¿Aprueba Rajoy la corrupción o la condena? La pregunta es dura, pero hay derecho a hacerla porque no está respondida con claridad. Si la condena, no tiene explicación su silencio. Y si la aprueba no es digno de aspirar a la presidencia del gobierno de España. No condenar la corrupción no puede ser una táctica ni una estrategia. Es sencillamente otra forma de corrupción. Ese silencio de piedra por parte de los cuadros dirigentes del PP. y sobre todo de su presidente, hiere la democracia porque es una actitud más corrupta que la del propio Camps. Camps tiene derecho a guardar silencio. Rajoy, no.

Rajoy oculta su programa de gobierno, sus soluciones económicas, su política de creación de empleo, su actitud frente a los mercados y la postura de la Unión Europea. Se limita a un diagnóstico, frecuentemente falseado, sobre la situación española, colaborando conscientemente a su hundimiento (es un fiel discípulo de Aznar) y expone sus ansias de Moncloa cueste lo que cueste. Hablar de estrategias, crecidas a la sombra del silencio, es convertirse en cómplice y hacer de las tácticas otro tipo de delincuencia.

Hace tiempo que dejamos de ser súbditos. Nuestra categoría de ciudadanos nos da derecho a exigir claridad sobre temas esenciales de una democracia madura. Camps ha sido reelegido por amplia mayoría en las últimas elecciones autonómicas. Pero las urnas no absuelven los pecados graves de un gobernante. Es el argumento zafio de Ana Mato.

La democracia es palabra respaldada de sinceridad. El silencio cómplice es una arma dictatorial de la que nos libramos hace tiempo.

lunes, 18 de julio de 2011

COSPEDAL, PRESIDENTA

Cospedal Presidenta. Con pareo-espuma-marbellí o peineta-Corpus-Toledano. Cospedal-palabra-más-palabra-más-palabra. Sin decir nada casi nunca, pero palabra-más-palabra. Secretaria general. Presidenta general. Mujer general de todo. Le intervinieron sus teléfonos por ver si decía algo. Rubalcaba fue. Por orden de Zapatero. Porque vivimos en un estado policiaco. Como cuando Franco. Como cuando Fraga. Como cuando Arias Navarro. Teléfonos atravesados por espías, ensartados al ministerio de la gobernación. Venía de pronto la político-social y te llevaba a comisaría. Preguntaban y preguntaban. Habías quedado a tomar unas gambas en la Campana de Sevilla. ¿Pero por qué habías quedado a tomar unas gambas y no unas aceitunas? La policía no era tonta y sabía distinguir entre gambas y aceitunas. Te echaban en cara que leías el Correo de Andalucía dirigido por aquel cura rojo-comunista que se llamaba Javierre. Y volvías a tu casa con el estómago revuelto, odiando las gambas, las aceitunas y la cerveza de La campana. Ni siquiera te quedaba El Correo porque lo habían tirado a la papelera. Ahora era Rubalcaba por orden del anticristo Zapatero, del malvado Zapatero como diría Antonio Burgos, vomitando amargura de nostalgia por las aceras de Sevilla.

Cospedal está en el centro. Con Mariano, con Mato, con Camps, con Esperanza. Equidistante entre el radicalismo destructivo del PSOE y el radicalismo dulce, suave de Carlos Dávila e Intereconomía. Centrada en el centro. Con Rajoy silente, respetuoso con la inocencia calumniada de Francisco, inocente emperador de limoneros del Este. Vitoreando a grandes políticos como Fabra-gafas-oscuras, lotero mayor de San Ildefonso.

Doña Cospedal tiene una televisión pervertida por Barreda. Perseguidora del Partido Popular como televisión española. Ana Pastor preguntaba. María Dolores no respondía. Y Ana pedía respuestas. Y María dolores se sentía acosada por una muchachita que preguntaba, sólo preguntaba. Doña Cospedal quiere equilibrio, transparencia, objetividad para su televisión. Y ha pensado, tras encomendarse, peineta negra, collar majórico, a la custodia sobrehumana de Arfe en Nacho Villa. Es un hombre bendecido por Rouco mañana tras mañana. Empapado en agua bendita, locutor mitrado, primado de las ondas, pontífice in pectore de la radio. Los Obispos le encomendaron la salvación de España y España sigue siendo semana santa, Santiago matamoros, cerro de los Angeles y Virgen del Pilar que no quiere ser francesa…España o es católica o deja de ser España. Lo asegura Antonio-Príncipe-Cañizares y lo copia (Aznar sólo copia) D. José María. Un gobierno aconfesional como el español es un gobierno empeñado en destruir las raíces cristianas de España. Don Aznar, como Murdoch, pincha el teléfono de Dios y proclama la persecución a la que está sometida la patria por parte del radicalismo socialista anticristiano.

Fernando Delgado suena casi todavía en la cadena SER. Como Gabilondo, el gran Gabilondo, al que Aznar le negó la palabra. Fernando era dulce, elegante, escritor suave. Un día Nacho Villa le acusó de “trabajar en la emisora de los terroristas” Rouco calló. El episcopado calló. Gran parte de los curas y de sus fieles callaron. Como si el silencio no fuera pecado. Como si el silencio no partiera venas para desangrar la verdad. Como si el silencio no empitonara femorales buscando la vida escondida en sus paredes.

Nacho Villa, hijo adoptivo del episcopado, envuelto en organdí cardenalicio, es el elegido para hacer de la televisión castellano-manchega un modelo de diálogo, de respeto al otro, de democracia químicamente pura. Televisión elegante, como María Dolores pareo marbellí. Peineta Corpus toledano.




domingo, 17 de julio de 2011

QUE USTED LO PASE BIEN

Los mercados han asustado a Italia. Berlusconi está escondido y su ministro de asuntos económicos ha tenido que ser el que tome medidas que han revolucionado a la ciudadanía. Y la primera medida ha sido el aporte de dinero para las visitas a un médico o a una urgencia sanitaria.

Para congraciarse con los mercados, en Italia han ido a golpear a los más pobre de una sociedad: sus enfermos. El enfermo es un ser con la conciencia clara de su precariedad. La falta de salud le está recordando en todo momento la fragilidad de la vida, el descaro del dolor, la vocación de tierra que tiene todo cuerpo de tierra. Cualquier momento es bueno, recuerda la enfermedad, para que te despeñes hacia la nada. Como enfermo, vives al borde de ti mismo y te marea el vértigo de la altura sobre la que permaneces asomado. El contrato con la vida tiene una fecha de terminación, y cualquier acontecimiento puede precipitar su ruptura. Un infarto, un fracaso renal, la clausura de la vías respiratorias, la desembocadura de un enfisema. Y encima de esta pobreza sostenida sobre la conciencia, la obligación de aportar un dinero para poder acudir a quien se supone que puede ayudarte en tu pobreza existencial.

En España tenemos una buena sanidad. No es en realidad gratuita como gusta proclamar a algunos políticos. La pagamos durante nuestra vida laboral y compensamos la poca salud de unos con la fortaleza corporal de otros. Pero añadir al enfermo la obligación de aportar dinero para cada visita médica o para cada urgencia, es una decisión decididamente perversa. Se transige con los paraísos fiscales, no se implanta la tasa Tobin, no se le exige a los bancos que aporten parte de sus beneficios para sostener el estado de bienestar, se permiten sueldos escandalosos a los jerarcas bancarios y a algunos políticos, pero se le exige al enfermo, pobre entre los pobres, que arrime económicamente el hombro para recaudar un dinero que nos permita congraciarnos con los mercados.

Mariano Rajoy, el silencioso, promete que tendremos el estado de bienestar que podamos pagar. Dicho con más sinceridad: desaparecerá el estado de bienestar propiamente dicho y disfrutará de sus beneficios el que pueda pagarlos. Ante el altar de los mercados, España, como ahora Italia, sacrificará a los más pobres para calmar su sed de dinero. No niego que la sanidad española está exigiendo una reordenación que haga tomar conciencia a la ciudadanía del tremendo gasto sanitario, innecesario con frecuencia, de unas urgencias a las que algunos acuden por un dolor de muelas obstaculizando la atención que urge para enfermos cuya vida depende de la rapidez de la atención recibida. Pero para paliar ambas cosas cabe la educación antes que la aportación económica. La educación vial ha hecho descender el número de víctima en carretera. La educación sanitaria nos llevará a tomar conciencia de la necesidad de cuidar lo que es de todos en beneficio de todos.

¿Pagarán la asistencia sanitaria las agencias de calificación, las hipotecas basura, los bancos que han ocasionado la crisis en la que vivimos con sus perfectos cálculos de beneficios, unos bancos salvados con el dinero de todos, que ahora obtienen grandes beneficios al tiempo que racanean los préstamos que salvarían a pequeños empresarios, a emprendedores, a una juventud abocada al paro, al desengaño, al sinsentido?

La sanidad, la enseñanza, la investigación, la universidad, la seguridad y todo lo que conforma un estado de bienestar que tanto nos ha costado conseguir se convertirán en patrimonio de los poderosos.

Señor millonario, que Usted lo pase bien