viernes, 15 de julio de 2011

ALGUNA VEZ FRANQUISTAS

Hubo un tiempo en que sí. Saludo brazo en alto cuando un Cristo andaba por la calle. Macarena y Triana hermosas por Sevilla. “Viva España, alzad los brazos, hijos del pueblo español” Cuando fuimos flechas marchando hacia montañas nevadas. Niños de boina azul. Camisa azul. Correajes de casi militares. Sección femenina. Curas previniendo pecados de impureza. Primeros viernes, Sagrado Corazón en vos confío. Avecrém semanal. Sábados, pan con chocolate-tierra. Queso-butano y mantequilla en lata. Vacíos los estómagos. Las cabezas vacías. Prohibido pensar. Años con la niñez cara al sol.

Vino la madurez. Con la novia a escondidas. Sin besos el amor. Sin caricias las caderas. Pecado de la carne. Todo pecado. El infierno ahí. Virgen hasta el altar. Como María. Bendita sea tu pureza. Mujeres en los bancos de la misa de doce. Los hombres en la puerta, cigarrillo en mano, saludando al patrón, reverenciándolo. Jefe local del movimiento.

Vino la madurez. Y uno pensaba. Sin hacer ruido, despacito, pero pensaba. Todas las mujeres de luto. Tomando el fresco en la acera, pero de luto. Con la muerte en la almohada. La muerte de su hombre, de su hijo. De luto ellas. Muertos ellos. Una bala entre las cejas por una tapia cualquiera. Muertos sin cuerpos. Nadie vio sus cuerpos para el último abrazo, para el último beso. Y uno pensaba. Sin hacer ruido, despacito, pero pensaba. Noches boca arriba imaginando la libertad necesaria para ser hombre en algún momento. Ansiábamos ser humanos antes de morir. Teníamos prisa, porque la muerte estaba, siempre estaba cerca de los párpados. Algún día sería 20-N. Fecha-mortaja. Desenchufados los cables del hospital La Paz para que Villaverde comerciara con agonías generalísimas. Dictador-robot engendrando un 20-N. Obispos de luto. Toda la alcurnia de luto. Generales de luto. Media España boca arriba, apretada en un féretro. La otra media brindando por la vida, aplaudiendo el entierro que no llegaba nunca. Carretera de la Coruña. Sin atascos domingueros. Libre el asfalto para que avanzara un cadáver Capitán General. Vía libre para un muerto sin fuerza en los pies para mantenerse en pie, sin músculo las manos para apretar el gatillo, para firmar sentencias.

Franco ya era historia. No deseada, pero historia. Nadie puede negar que desde el 39 hasta el 75 hubiera historia. Pero también es evidente que nadie debería estar orgulloso de ese período. Tiempo sin libertad, sembradas las tapias de agonías, de condenas a muerte las cárceles, sometido el cerebro, pisoteada el pensamiento, un Dios esclavizante, una dictadura sangrienta y criminal. Es ciertamente historia. Pero condenable, como una pesadilla arrastrada, como una enfermedad padecida. Quien se niegue a sepultarla es que la admira, la ama y la defiende. Quien se niega a condenarla es que añora la quietud y el sosiego en que se vivía, como Mayor Oreja. Nadie con decencia puede defender rótulos de calles, estatuas, placas que ensalcen a los ejecutores de crímenes por más que formen parte de nuestra historia.

¿Pueden sentirse plenamente democráticos partidos políticos que se niegan de forma reiterada a condenar la dictadura que surgió del golpe de estado del 36? ¿Puede defenderse la existencia de símbolos que engrandecen la dictadura bajo el argumento de que son parte de nuestra historia?

Pretender que crezca paralela la grandeza de la democracia con la sangre de nuestros hermanos asesinados constituye a una farsa miserable. Y si no está clara la elección, es que uno confunde historia y pasado. Tenemos un pasado de bayonetas blancas, teñidas de odio y coágulo. Es urgente una redención gloriosa que convierta el presente en un ramo de alegría.







martes, 12 de julio de 2011

ALCARAZ, ORACULO

Uno esperaba que Alcaraz dijera que gracias a Rubalcaba han sido capturados y enviados a prisión por los jueces multitud de terroristas. Pero no. Ha anunciado por el contrario que está preparando una campaña para "que los españoles conozcan todas y cada una de las tropelías" que ha cometido el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, al frente del Ministerio del Interior. Esta campaña de acoso y derribo está justificada porque la “banda terrorista ETA está esperanzada con el triunfo de Rubalcaba” El dirigente de Voces contra el terrorismo también lo ha acusado de cometer numerosas “tropelías” contra las víctimas, entre las que ha destacado “el caso Faisán, el 11-M, o las fugas de Troitiño, Ternera o De Juana Chaos”.

Los españoles tenemos por suerte a Alcaraz para enterarnos de la implicación de Rubalcaba en el terrible atentado del 11-M. No gobernaba Aznar, sino Zapatero. Aceves no era ministro del interior, sino el actual candidato socialista. Ambos trataron de engañar al mundo, y en concreto a los españoles, sobre la autoría de la tragedia. Menos mal que Aznar y Aceves descubrieron los hechos y nos alertaron a todos. Por ellos supimos la verdad desde el principio. Enhorabuena a Alcaraz por la profundidad de su descubrimiento, gracias al cual los españoles sabemos por fin quién es el perverso Rubalcaba.

“Gracias a Rubalcaba, ETA está de nuevo en las instituciones vascas con más chulería y prepotencia que nunca” ha agregado Alcaraz en la radio de Federico Jiménez Losantos. Alcaraz es un ángel revelador. No han sido los jueces como poder soberano e independiente en un estado de derecho los que han permitido la presencia de Bildu en las elecciones, sino que ha sido también Rubalcaba. Poderoso este hombre que consigue todo lo que se propone. A lo mejor como candidato a las elecciones generales de 2.012 consigue la presidencia del gobierno y la transformación de la sociedad española. Esto no lo ha vaticinado Alcaraz. Pero me gustaría que se pronunciara como el pulpo Pool sobre la selección española. Angeles Pedraza anda por caminos paralelos a los de Alcaraz y carga contra Rubalcaba en términos similares.

Las víctimas del terrorismo, cuya tragedia todos acunamos desde el cariño más íntimo, deberían tomar conciencia de dos cosas: Primera, que son víctimas de ETA y sólo de ETA. Que ni los gobiernos ni la sociedad española somos responsables de un dolor que sufrimos como nuestro, pero del que no somos ejecutores. Atribuir maltrato, vejaciones, desprecio a gobiernos y sociedad es descentrar el núcleo de su tragedia y de la nuestra. ETA y sólo ETA es la criminal responsable de tanta muerte y dolor.

Segunda, que el dolor sostenido sobre sus inocentes espaldas no es un plus democrático con derecho a influir sobre hechos o decisiones judiciales. Todos estamos sometidos, en un estado de derecho, a un poder legislativo, ejecutivo y judicial. A la hora de tomar decisiones hay que tener en cuenta la mayoría de la sociedad sin que el dolor dé derecho a una consideración política excepcional.

Esto no lo saben Alcaraz ni Pedraza. O sí lo saben, pero persiguen otros fines que no quiero ni rozar. Seamos honestos, aunque esta petición resulte excesiva para Francisco José Alcaraz.

domingo, 10 de julio de 2011

ORGULLOSOS D.D.D.

Algo falla en la democracia española. Cuando se corrompe la palabra, se pudre también el concepto que le sirve de albergue. La verdad es la primera víctima de cualquier guerra. Cuando lo es la palabra y en tiempos de paz, es la democracia la que salta hecha añicos y sin redención posible que nos la devuelva pura, santa, cimentando la existencia.

La democracia es ante todo palabra en cuanto ex – posición. Es situarse fuera de uno mismo, para poder ser acogido por el otro como verdad entregada. Cuando ex – pongo mis valores, los sitúo más allá de mí para que los coseche el caminante y enriquezca su visión de la vida.

Vivimos la era de la comunicación. Pero ésta se desvirtúa si la comunicación es un medio de falsedad. El aislamiento aldeano que vivíamos hasta hace poco se ha vuelto eclosión de contacto en esta globalidad en que nos vemos sumergidos. Pero el servicio casi instantáneo de cualquier acontecimiento nos envenena si se adultera la verdad y se nos entrega un sustituto de la misma.

Rubalcaba expuso su discurso de candidato a la presidencia del gobierno en la elecciones de 2.012. Hizo un recorrido por los temas que él creyó fundamentales para dar la idea más aproximada de lo que quiere que sea su mandato si llegara a ganar esas elecciones. Reposición del impuesto del patrimonio para las grandes fortunas, lucha para la desaparición de los paraísos fiscales, destierro del copago sanitario manteniendo una sanidad estrictamente publica, regulación de los mercados financieros con la ayuda de Europa, escuchar la voz de la calle para hacer una política más cercana y exigirle a la banca que destine parte de sus beneficios para la creación de empleo.

Cuando Rubalcaba se preguntó por la responsabilidad de los banco en el tema hipotecario, alguien desde el BBVA le exigió que no hiciera populismo. No se trata –reafirmó Rubalcaba- de populismo, sino de la justicia de un contrato entre dos partes.

Alguien ha ido mucho más lejos cuando al pedir la colaboración de la banca en la creación de empleo, ha afirmado que la idea de Rubalcaba es la misma de Stalin porque dirige la ira popular contra los banqueros. “Stalin rizó el rizo al inventar el complot de los médicos que acabó con la ejecución de una docena de galenos, casualmente todos judíos” “Esta ha sido la pauta reiterada de sus recetas políticas”. Para el político socialista –dice- “la acción política consiste esencialmente en la fabricación de estereotipos maniqueos hacia los que encauzar la ira popular y a nadie puede sorprenderle que en esta ocasión haya empezado por los banqueros” Esto lo argumenta P.J. Ramírez, un analfabeto, un simplista, un deformador de la historia y un calumniador gratuito de la biografía de Rubalcaba. Este dios ruin del periodismo se cree con el derecho a dirigir la política de un país. Nadie le exige que esté de acuerdo con el candidato. Pero lo menos que le podemos pedir es un cierto conocimiento, un poco de honradez y un poco de honestidad. A lo mejor es demasiado pedir a alguien que se siente orgulloso D.D.D.

“¿A qué bancos va a cobrar más impuestos? ¿A los que han dado créditos al PSOE? ¿A los que habéis obligado a comprar la deuda del Estado? ¿Va a seguir financiando abortos cuando ya no hay jóvenes para cuidar a tantos ancianos? ¿Va a seguir haciendo colegios públicos que cuestan a los españoles el doble que los privados y concertados? ¿Para qué? ¿Para controlar y adoctrinar a los niños y maestros? ¿No cree que España no se merece un candidato socialista que sólo miente? ¿Cómo es posible que alguien inteligente como usted acepte convertirse en un esperpento? ¿Por qué el PSOE ha convertido la política en una cloaca infecta? ¿Por qué prefiere mandar que administrar? ¿Por qué divide en vez de unir? ¿Por qué?”

Este último entrecomillado corresponde a La Gaceta, dirigida por Carlos Dávila.

Con los pies sobre la mesa, apurando un café amargo, muy amargo, resentido, muy resentido, Pedro J. y Carlos Dávila exclaman: Estamos orgullosos De ser De Derechas.


sábado, 9 de julio de 2011

YO TAMBIEN SOY CORRUPTO

Andaba yo por Sevilla cuando lo de Juan Guerra. Desayunando por bares mollete con manteca colorá. O calentitos con un café calentito. Paladar de Sevilla. Sabores de Giralda, cintura Guadalquivir. Y hablaba la gente. Serios y entre risas. Felipe presidente. Vicepresidente Alfonso. Y Juan Guerra entre molletes, calentitos y manteca colorá. Periódicos hartos de hermano vicepresidencial. Despacho en Plaza de España. Circunvalando el cuello hasta ahogar del que pedía construir un puente, una estación ferroviaria, una colonia de viviendas. Pasaban sus proyectos por el despacho elegante de Juan Guerra. Les daba el visto bueno el soborno abonado. No había licencia sin pesetas que acumulaba Juan Guerra. Lo decían las lenguas de doble filo, las de triple, las de múltiples.

En los bares las gentes tiraban las colillas sobre la corrupción de Juan Guerra. Las pisaban rabiosos con una decencia endeble. Juan es un sinvergüenza. Y el estrambote final: Claro que si yo estuviera en su lugar haría lo mismo. Se atragantaba el mollete, el perfil de la Giralda y se convertía en erial el Parque de María Luisa. El señor que desayunaba a mi lado era un Juan Guerra imposible. Y la chica-minifalda. Y el abogado-toga-nueva. Y la señora con velo misa-de-doce. Envidiaban a Juan Guerra aunque le escupían primero. Toda Sevilla era un despacho envidioso, un Juan Guerra imposible, manchado por la deshonra, por la deshonra envidiado. Resulta que no somos lo que despreciamos porque no tenemos la oportunidad de serlo. ¿Es esa la causa por la que en ciertas comunidades han votado mayoritariamente a candidatos corruptos, sabiendo que lo eran? ¿Absuelven las urnas los pecados de ayer o resulta criticable esa redención? ¿No se corrompen los votantes cuando votan corrupción? ¿O la convicción de que obraríamos como ellos nos lleva a prescindir de criterios más dignos? ¿Nos perdonamos a nosotros mismos, corruptos sin solución?

Es verdad que los españoles somos con frecuencia montes que repiten los ecos de exposiciones repetidas sin ningún tipo de críticas y hasta con una ignorancia que lastima. Alguien dice que los políticos ganan sueldos astronómicos y todos repetimos la misma canción sin pararnos a constatar la veracidad del aserto y sin ni siquiera conocer lo que gana por ejemplo el Presidente del Gobierno o un Diputado. Según el CIS, el 85 % opina que la corrupción está muy extendida. La bola de nieve rueda y terminamos por creer lo que oímos. Pons dice que los relacionados con el asunto SGAE son íntimos de Zapatero y todos damos por verdadero lo que no es más que una desfachatez de alguien que no tiene nada de verdad que decir y acude a la calumnia. Cospedal asegura que vivimos en un estado policial y nos empezamos a sentir inseguros en lo que creíamos un estado de derecho.

Nos revolvemos contra la corrupción, pero en el fondo la toleramos porque nos gustaría tener la oportunidad de ser corruptos como pensamos que son los otro. Es cierto que hay políticos corruptos. Parece cierto que nuestro voto no sirve para castigar a esa corrupción. Pero también es cierto que envidiamos la oportunidad que ellos tienen de serlo y la desilusión que nos provoca no estar en su lugar para convertirnos en sus copias.

Lo decía San Agustín: “Perdóname los pecados que no he cometido” Si no soy corrupto simplemente porque no tengo oportunidad de serlo, ya estoy podrido por dentro. Yo también soy corrupto.

jueves, 7 de julio de 2011

ULTRACATOLICOS

Es casi imposible escribir sobre algo cuya definición o descripción resulta ininteligible. Ignoro qué significa ser ultra católico. ¿Tal vez ser más-católico que el católico-sin-más? Católico y más-católico. ¿Hay una graduación, una escala donde se superpone una categoría a la otra? ¿Si el Papa permitiera el matrimonio sacerdotal dejaría de ser ultra católico? ¿Bajaría un escalón y se quedaría en simple católico? ¿Ser ultra católico conlleva estar por encima del amor como signo distintivo del cristiano? ¿Encarna ver al católico-sin-más desde unos zancos, unos tacones, unas alzas? No acabo de encontrar una definición convincente que contenga en su interior el meollo exacto del término.

A lo mejor si ejemplificamos las posturas ante decisiones personales, conseguimos enfocar la distinción y entenderla mejor. Por ejemplo: Estoy seguro, por conversaciones con matrimonios católicos, que usan el preservativo u otros medios de prevención de embarazo como una decisión personal y con absoluta tranquilidad de conciencia. Un grupo minoritario de ultra católicos rechaza toda relación sexual que excluya la procreación de forma consciente y buscada.

A la gran mayoría de católicos les gustaría morir en un clima de serenidad personal y ambiental, sin dolor, sin angustia, como quien se entrega a la comunión con el mundo según la hermosa visión de Theilard de Chardin. A esa actitud mayoritaria la acusan los ultra católicos de eutanasia y la rechazan con todas sus fuerzas. El dolor, la angustia -dicen- ayuda a redimir los propios pecados y a obtener el perdón de Dios.

Las relaciones sexuales, prematrimoniales o no, deberían significar la entrega amorosa de los amantes. Hermosa palabra la de amante en cuanto creación de la persona amada, la convocatoria a una existencia nueva, fecunda, hacedora del otro en cuanto otro. Esto lo aprecian y lo practican muchísimos católicos, pero lo impugnan como pecado los ultra católicos.

¿Si desapareciera la Jerarquía y los ultras católicos, qué quedaría? Porque tanto una como los otros consideran que viven fuera de la Iglesia todos los que no siguen su normativa compendiada en el derecho canónico (que no en el evangelio), despreciando la opción de conciencia de cada uno.

Uno ha visto a ultra católicos impugnando la ley del aborto (cuando gobierna la izquierda, no cuando gobiernan otros), defendiendo guerreramente la unidad de la familia (contra la ley del divorcio que no obliga a nadie a separarse), despreciando los matrimonios homosexuales (que parece ser que destrozan la familia como unidad básica de la sociedad)

No he visto nunca a estos ultra católicos manifestarse contra el hambre en el mundo, contra el paro, contra la corrupción política y bancaria, contra los desahucios de viviendas de familias que mastican el paro como una coca mortífera. Ahí no están. Prefieren las normas, revistiéndolas de voluntad de Dios o de derecho natural. El amor al hermano, la lucha por una distribución más equitativa de la riqueza, los pobres como albaceas del reino, los suburbios como vergüenza de los lujosos núcleos no hay que tomárselos muy en serio. Ante bocas hambrientas los ultra católicos se quedan desorientados. Y la Jerarquía proclama que siempre habrá pobres entre nosotros porque es ley de vida. Para todo hay explicación, aunque sean sacrílegas.

Por eso Rouco Varela se siente desconcertado ante el 15-M. Y entonces tiene una ocurrencia risible, simplista y hasta mal intencionada: “Son jóvenes que no conocen a Dios”

Los ultra católicos de la COPE, Intereconomía, La Gaceta, pueden compaginar gloriosamente su cristianismo con el desprecio más absoluto a todo lo que encarne lucha por una reivindicación justa. Desde estos medios de comunicación se ha llamado a los rebeldes del 15-M etarras, miserables, terroristas, totalitarios, marxistas, leninistas.

De un dios de ultraderechas, líbranos, Señor.

lunes, 4 de julio de 2011

MITRAS HUECAS

“Vengo como experto en humanidad” Así se presentaba Pablo VI en su visita a la sede de Naciones Unidas. No como jefe de estado ni representante supremo de una determinada confesión religiosa, sino como experto en humanidad. El más hermoso título que el Papa debería ostentar por encima de los adheridos a lo largo de la historia y que son normalmente títulos-lapas, títulos de destrucción masiva que hacen saltar por los aires la profundización en la realidad humana, como hondura del misterio.

A la Jerarquía le resulta incómoda esta hondura del ser humano. Prefiere dedicarse a escalar la condición de un dios petrificado, silente, arrinconado. No se registra actividad de existencia en ese dios lejano, ajeno al acontecer de la historia. Ese dios es manejable a gusto de la jerarquía que se arroga el papel de intérprete de su voluntad sin que mueva un dedo para contradecirla. En nombre de esa quietud distante se han ejecutado atrocidades por las que cualquier bien nacido siente una repugnancia infinita.

Es hora de que la Iglesia se tome en serio al hombre como unidad ontológica y existencial. El hombre no es la reunificación artificial de un desguace. Su visión descuartizada no es más que la conveniencia sacrílega que permite una manipulación cómoda y una utilización orientada a metas espúrias ajenas a la existencia unitaria y creadora.

La Iglesia prefiere al hombre dividido en cuadrículas. Por un lado la sexualidad y por otro la muerte dolorosa y crujiente. La capacidad de elección, de decisión, de autonomía forman otro apartado. Puede así ir condenando uno a uno y por separado aspectos que desarticulados como unidad humana resultan incomprensibles. A la Iglesia no le interesa una visión unitaria del hombre porque la deslumbra y pierde los intereses impuros que dan prestigio, dinero, presencia Inter pares con los potentados del mundo. Es incomprensible una Iglesia estructuralmente jerarquizada, presidida por un Papa-jefe, unos cardenales príncipes, sacerdotes mayoristas de sacramentos de iniciación, de confirmación, de analgésicos de conciencias pecadoras y podríamos hablar del accionariado en empresas, de presidencias bancarios, de posesión de grandes fortunas. La Iglesia tiene un complejo de persecución mientras acumula aportaciones millonarias de gobiernos y países constitucionalmente aconfesionales como el nuestro.

La Iglesia tiene que tomarse en serio al hombre como unidad indisoluble. Sólo así, éste puede sentirse interpelado por un Dios que puso su tienda de campaña entre nosotros. El evangelio no puede ser reducido a un refranero, a un conjunto de aforismos aplicables a cualquier situación. La Jerarquía no puede desmembrar al hombre ni al mensaje liberador. Una Iglesia obsesionada por el sexo, por la idolatría del dolor, por la inhumana contradicción entre resignación y rebelión contra la injusticia, no puede seguir remitiendo a otra vida el disfrute de ser humanos, sino que debe convertirse en colaboradora de la hechura del hombre en este mundo como epifanía de la gloria que significa ser misterio, interrogante, horizonte del hombre para sí mismo.

Dos ejemplos muy recientes: la legislación sobre la muerte digna y la curación de la homosexualidad.

Es urgente que hagamos de la muerte un acto vital de dignidad. La obsesión de la jerarquía por convertir el dolor físico y la separación de los seres queridos en méritos expiatorios ante un dios sanguinolento aplacado por el sufrimiento de los humanos, revela una mentalidad salvaje, cuajada de superchería, de paganismo que hace de Dios un adicto a la sangre embriagadora de los sufrientes.

La curación de la homosexualidad es risible. Primero porque según la OMS no constituye enfermedad alguna. Segundo por la presentación de una divinidad hasta tal punto antropomórfica, que hace del sexo una obsesión que resultaría enfermiza si tal obsesión le afectara a un humano.

Que la Iglesia me convoque cuando haya retomado su función de experta en humanidad. Mientras tanto que me permita ir ahondando en la nebulosa que es la existencia, hasta que la luz inunde los adentros del misterio que somos.


sábado, 2 de julio de 2011

SI YO FUERA PRESIDENTE.

Fernando García Tola. ¿Se acuerdan? Se nos fue cuando la muerte alcanzó la presidencia de su vida. Andaba por la madurez de una juventud o por la juventud de una madurez. “Si yo fuera presidente” Se quedó en los preludios de una elección suprema. Pero seguro que ahora vive en el palacio presidencial del viento.

Se ha celebrado el debate sobre el estado de la nación. Conclusión: la nación no está en estado. Es más bien un aborto continuado. Recortes de sueldos, de pensiones, libertad facilitada de despido, sanidad enfermiza, estado de bienestar en mal estado, dos millones de españoles con el hambre en los bolsillos, desahucios diarios, jubilaciones multimillonarias para banqueros insaciables…

Y con esta situación de obediencia a Europa, a los mercados, a los orígenes de la crisis, a los especuladores, Zapatero fugándose por los desagües de la historia. Y Mariano, coleccionista de elecciones perdidas, soñando en su escaño: “Si yo fuera presidente”

Mariano ya no quiere estar de rodillas ante Aznar. Quiere más bien ponerse de pies, dar un puñetazo en la mesa, plantarle cara a Europa y a los mercados, doblarle el espinazo al euro y soñar como un Carlomagno abreviado, un Carlos V en miniatura. Si yo fuera presidente…No se atrevería con el obseso Mayor Oreja, con el simplista Iturgaitz, con Camps, con Esperanza. Pero acabaría con el matrimonio homosexual, con el aborto. Devolvería a su amigo Rouco la gloria que le han usurpado los rojos. Impondría la mantilla, la peineta como una luna de luto a lo María Dolores. Ella ha hecho en Castilla La Mancha lo que habrá que realizar en todo el País. Si yo fuera presidente, la nombraría virreina de las Españas por su custodia de Arfe, por su pleitesía sacramental. Cintura de luz Toledo. Hermosa siempre. Caderas estrechas de tanta morería.

Según el eterno presidente Aznar, presentar a Rubalcaba como promesa de futuro es puro masoquismo. ¿Será puro masoquismo que me presente yo después de haber perdido unas cuantas elecciones? Mi señor D. José María Aznar, Gran Capitán de Irak me insufla su aliento. Vean lo que es capaz de decir: “Hay en marcha un proceso de legitimación del terrorismo, es decir, un proceso de exaltación de los asesinos, de exculpación y de borrado de sus crímenes, pretendiendo pagar un peaje para que la banda terrorista no mate”

Si yo fuera presidente… Aznar lo fue y he llegado a la conclusión de que la partícula ex te derrite las neuronas y estás destinado a decir sólo estupideces como las de mi señor. A mi señor nadie está autorizado para decirle las copas que puede tomar antes de conducir, pero alguien le debería sugerir las que no debe tomar antes de hablar.

Si yo fuera presidente haría de colores la burbuja inmobiliaria, las hipotecas las pediría el banco a los compradores, vestiría de smoking al 15-M, los ancianos tendrían tableado el torso, y ellas implantes a juego con el bikini playero, los parados comprarían el INEM para alquilárselo a los empresarios y desahuciarlos cuando estuvieran durmiendo, los hombres serían inferiores a las mujeres como resarcimiento histórico, le regalaría una guerra a Aznar para que la pusiera en su escritorio, Esperanza sería policía local-generala-mando-en-plaza. Y Gallardón, y Camps y Oreja y Fabra.

Fernando García Tola se fue despacio, ensayando su amistad con las estrellas. A Zapatero se lo llevaron los ujieres del Congreso a los suburbios de Rubalcaba. Si yo fuera presidente…