jueves, 30 de junio de 2011

¿Y EL PUEBLO?

Nos chorrea la democracia por todas partes. La dignidad del pueblo hasta emborracha. La grandeza de la ciudadanía nos ensancha la existencia. Así de grande es Europa. Acogedora como una sombra ancha, reconfortante, reconstituyente. A España le costó llegar. Reservado el derecho de admisión, decían los Pirineos. No se admiten dictaduras, botas acharoladas, sables toledanos como guillotinas. Nos hicieron esperar. Tuvimos que demostrar que existía Cuelgamuros, que era suficiente granito, que Tejero era un títere circense, eso, sólo eso. Que nuestras calles olían a libertad, a constitución, a elecciones libres. Tuvimos que convencer que el pueblo era el pueblo, que ya vivíamos sin miedo, que los Pirineos no eran frontera, sino balcón para mirar de igual a igual a Europa. Felipe González, Fernando Morán, Manolo Marín. Aquella tarde convertida en fecha. Ya éramos Europa.

Grecia enterró a sus coroneles. En su vientre con siglos nació la democracia. La irradió por el mundo. Se echó a andar por la historia fecundando quehaceres nacionales. Convocando a los esclavos a su dignidad de ciudadanos. Desbancando dioses con cetros de omnipotencia y pregonando que el ser humano es un valor en sí mismo, que su responsabilidad es hacedora de libertad, de pueblo creador, responsable de su historia. Grecia nos gritó que podemos ser lo que decidamos ser, sin delegaciones divinas de poder, con una horizontalidad propia, con una autonomía intransferible.

Grecia también es Europa. Europa fue mercado común. Sonaba mal. Tendemos a los eufemismos. Unión europea es más elegante, pero sigue siendo mercado. Pueblos libres de dictaduras, pero sometidas a la dictadura del dinero. Europa es dinero. Lo sabe Grecia democrática pisoteada por el euro. Con euro no somos nada. Sin euro tampoco. ¿Qué somos en realidad? Nuestra libertad, nuestra autonomía vendida por un plato de lentejas. Estómagos alimentados de reflujo, sólo reflujo, digiriendo el FMI y a Trichet provisional hasta que aparezca Draghi.

Grecia sometida, arrodillada. Europa impone. Que se lo pregunten a Zapatero. Gobiernos dedicados a podar derechos, beneficios sociales, conquistas, estados de bienestar. Europa amándose a sí misma. Odiándose a sí misma. Esquizofrenia íntima, dolorosa, punzante. Aprobando medidas contra el pueblo, contra los viejos, contra los trabajadores. Rato cobrando 10 millones de euros. Francisco González una vejez de 80 millones. Los demás tocan a cuatrocientos, quinientos hasta fin de mes, con luz y teléfono incluido, auxilio social casi, comiendo misericordia de monjitas con tocas virginales.

Rezándole a Santa Europa los gobiernos. En la calle, pedradas, intifada de pobres, antidisturbios. Sintagma ardiendo, Sol quemándose. Catalunya, Valencia. Todos a la defensiva. Pueblos con un poder expropiado. Los Parlamentos aprobando lo que los pueblos desaprueban. Uno se pregunta por la verdadera democracia, por la voluntad de esa mayoría votante. ¿Puede un Parlamente votar en contra de lo que quiere el pueblo? ¿Con qué autoridad lo hace? ¿No es una contradicción in terminis? ¿Quién firmó un cheque en blanco?

Los Parlamentos deciden. Los ciudadanos aguantan. Los políticos se arrogan el poder que les viene de abajo. Europa no puede otorgar aquello que no le pertenece. Europa manda dictatorialmente. Ha vuelto a ser mercado, lo que siempre fue, aunque ahora la llamen unión en términos fariseos.

Todos somos pueblo. Responsables de nuestro destino. Decididos a no aguantar la casta que dice ser superior. Europa exige. Los mercados exigen. ¿Y los pueblos?

Ya no podemos ser españoles, griegos, portugueses sin Europa. Tampoco podemos serlo con ella. ¿Qué somos?




lunes, 27 de junio de 2011

UN MUNDO PARA EL MUNDO

Este mundo no es posible. ¿Hay que demostrar esta afirmación? Jean-Claude Trichet abandona el Banco Central Europeo y será sustituido por Mario Draghi, economista y banquero muy respetado. De ahí el apoyo de los ministros de finanzas y de las cabezas económicas de la Unión Europea. Ha trabajado en el Goldman Sachs. Goldman Sachs fue una de las causantes de la crisis que todos sufrimos. Draghi asesoró al anterior gobierno conservador griego para falsear sus cuentas y esconder el déficit acumulado. Por tanto el nuevo ejecutivo del Banco Central Europeo viene ya marcado por una praxis contra la humanidad en cuanto germen de la crisis e impulsor de la misma. Grecia sufre ahora de manera alarmante las consecuencias de un gobierno asesorado por un economista y banquero muy estimado.

Si el proceder perverso de Draghi lo encumbra a un puesto más alto y de mayor responsabilidad, tenemos que concluir que algo falla en el mundo. Se ha acumulado más hambre al hambre, más desahucio a los sin casa, más libertad de despido, más recorte en las pensiones, más inestabilidad a la existencia de millones de seres, mientras se premia a un embaucador. Este mundo no es posible.

El 20% de la humanidad posee el 80% de la riqueza. El 80% de la humanidad tiene que arreglárselas con el 20%. La muerte de millones de seres humanos por hambre, por falta de agua, de vacunas; el escaso acceso a la cultura de multitud de pueblos, el racismo extendido entre países desarrollados (incluido el nuestro), el cierre de fronteras con muros de vergüenza para que no se nos adentre la miseria sufrida por ellos y diagramada por los países ricos. Esos países tienen derecho a rebelarse contra nosotros que, cargados de valores cristianos, despreciamos al pobre por ser pobre, olvidando que lo es gracias a nosotros. Este mundo no es posible

Otro mundo es posible. Si el mundo es el habitat natural del hombre, no queda otra solución que cambiarlo para que se convierta en la casa de todos. Un mundo donde la riqueza cumpla una función social, la justicia sea más distributiva y el pan se convierta en el sustento nuestro y de todos cada día. Si el mundo debe ser la herencia de alguien, es de los pobres, de los que a lo largo de los siglos ha necesitado arrastrarse y permanecer de rodillas ante la mesa del rico para comer las migajas sobrantes. El mundo no está dividido en izquierdas y derechas, sino en norte y sur. Norte colonizador, extractor de las riquezas de los pueblos sometidos y que fueron abandonados a sus suerte bajo la grandilocuente expresión de independencia. La metrópolis se dedicó entonces a vender armas a los nuevos ejércitos utilizados por mandatarios crueles para matarse entre ellos. No tienen para comer, pero disponen de armamento último modelo. Y asfixiados por la deuda externa, se consigue que no levanten cabeza en ningún momento. Las grandes multinacionales compran sus productos a precio irrisorio y lo colocan en los mercados a precios astronómicos.

Otro mundo es posible porque es impensable que el hombre se niegue a sí mismo eternamente los valores intrínsecos que lleva dentro. Es posible canjear la lástima por la justicia. Creer en el hombre es la fe más profunda y humana que podemos profesar. Esta fe conduce a la esperanza de un mundo mejor donde el amor sea el primer alimento de una cosecha de esperanza. Otro mundo es posible

Otro mundo es urgente. Es posible, pero además, urgente. Susan George advierte a los ricos que es urgente la construcción de otro mundo por interés propio. Digamos que la historia nos ha dado un margen para lograr el equilibrio. Puede agotarse ese margen y entonces no habrá prórroga, sino que el vuelco será inevitable. Parte del tercer mundo está sublevándose contra dictadores de larga duración. Esto puede significar la sublevación de todo ese mundo esclavizado contra el gran dictador del poder y la riqueza.

Cuando hace unos años apareció la crisis provocada por unos pocos, los gobiernos se empeñaron en ayudar a los bancos y a los fabricantes de esa crisis a costa de exprimir a los que nunca fueron responsables de ella. No contaban tal vez entonces con este amanecer que se vislumbra por toda Europa como una lucha contagiosa. Empezó en el Norte de Africa, se contagió Europa y es posible que esta lucha se universalice, que convierta al mundo imposible en más imposible y construya la posibilidad de otro, además de forma urgente.

El ser humano no es un objeto de mercado. Es más bien la comunión del misterio que somos con el misterio del mundo.

miércoles, 22 de junio de 2011

MIOPIA EPISCOPAL

“Los jóvenes del 15-M no conocen a Dios” Este es el diagnóstico simplista, ramplón y tosco del Cardenal de Madrid sobre la primavera que entraña el movimiento 15-M. Yo le respondería que puesto que “los que conocen a Dios” no se implican en la denuncia de la injusticia, lo tienen que hacer los que, según prejuicio zafio del Cardenal, no son conoceros de Dios. Se le adivina el fondo acomodaticio de la resignación cristiana, falsa pasividad de los que no se toman en serio el destino de la comunidad a la que pertenecen y en la que viven. No basta con desear el reinado de la justicia y de la paz. Hay que implicarse hasta las trancas en su consolidación. Eso nos enseñaron Helder Camara, el Obispo Romero, los Jesuitas de la UCLA, los teólogos de la liberación y muchos cristianos de base que son sistemáticamente ignorados, despreciados y arrinconado por la Jerarquía católica. Que el reino de Dios no sea de este mundo no es más que una coartada, un escape cobarde para evadirse, para eludir la responsabilidad de la construcción de un mundo más habitable y más justo. Se implican muchos cristianos de base, pero en soledad. La Jerarquía vive esponsorizada por el capital. El próximo viaje del Papa costará 50 millones de euros. El Foro de curas de Madrid ha denunciado el derroche que eso significa. Mientras tanto, Rouco Varela pide el respaldo económico de las empresas del IBEX35, Y eso significa una unión prostituida entre Jerarquía y capital.

“Los jóvenes del 15-M tienen sus vidas rotas” dice el Cardenal. Y su argumento demostrativo resulta también simplista, rudimentario y grosero. Echa en cara a la sociedad europea y sobre todo a la española el olvido de sus raíces cristianas. Esas raíces cristianas han llevado a Europa y a España a guerras de las que tenemos que avergonzarnos y a cruzadas que consagraron a un caudillo por la gracia de Dios, que prostituyó el mensaje del evangelio mediante prebendas económicas, entregando las conciencias al veredicto de una moral destructiva. Una Iglesia que bendijo miles de asesinatos y que hizo de la manipulación de los españoles la posibilidad de supervivencia durante cuarenta años. Una Iglesia sembradora del miedo, la desconfianza y la entrega a un dios bajo palio en complicidad con un Dios extramundano.

¿Ha analizado el cardenal Rouco las exigencias del 15-M. Hay que denunciar a los especuladores que nos han llevado a esta crisis y ponerlos ante la justicia. Cinco millones de parados, fruto de cálculos perfectamente premeditados. El desahucio de sus viviendas de trescientas mil familias que deben seguir pagando una hipoteca con los inmensos beneficios que para la banca significa. Dos millones de españoles que pasa hambre cada día. Unas pensiones recortadas que apenas dan para una vejez jubilosa. Recortes en la sanidad, en becas, en I+D. Contratos de trabajo cada vez más precarios. Despidos dependientes de la voluntad del empresario. Y todo esto mientras los bancos ganan en un trimestre casi cuatro mil millones de euros y los sueldos de los causantes de la crisis crecen un 36 por ciento. ¿Seguimos?

Contra todas estas injusticias están protestando los integrantes del movimiento 15-M, esos que desconocen a Dios. Porque aquellos que sí le conocen están refugiados en el chiquero de un dios desentendido del quehacer humano. Porque la eucaristía no es una exigencia de compromiso, porque su evangelio remite la felicidad a otro mundo, porque la cobardía de los que no llevan la cruz de la historia es nada más que evasión de la construcción del presente, porque la obsesión evasiva hacia una visión celestial hace olvidar la intramundaneidad de la existencia.

Señor Cardenal: cobije bajo su mitra al IBEX35. Está usted en su ambiente. Deje a los demás, conozcan o no conozcan a Dios, luchar porque el hombre sea más hombre. A lo mejor fue lo que hizo Jesús.


lunes, 20 de junio de 2011

MARGARET VIVE EN EL QUINTO

¿Se acuerdan? Pasaba en el Reino Unido. Margaret paseaba por el mundo del brazo de Reegan, tomaba por la cintura a Pinochet y era una orgullosa ex novia de Franco. Se encaró a los sindicatos sin que nadie le partiera la cara. Un día los obreros se marcharon a casa a besar a sus mujeres y comer una carne de segunda. Se retomaron la metalurgia, las minas, los astilleros. Margaret se arregló la pamela y se fue a tomar el té con un viejo actor de cine, un asaltante del Palacio de la Moneda y a rezar a Cuelgamuros por la eterna, para siempre eterna quietud de un palio con sangre dentro.

A lo mejor no vive en el quinto. Se ha mudado. Angela se llama ahora. Pareja de Sarkozy y domadora de mandatarios europeos. Los ha vencido a todos, Se han vuelto a casa para decir que el despido debe abaratarse, que hay que repensar la edad de jubilación, que la sanidad para quien la pague, que las pensiones son un lujo para viejos no productivos, que los bancos están por encima de los derechos elementales del hombre, que el euro es el dios laico al que hay que honrar sobre todas las cosas. La primacía de la moneda, la tranquilidad de los banqueros y multinacionales la llevan en su cuadriga. Mira a un lado, al otro. Allí están los súbditos, antes ciudadanos europeos, arrodillados, la manos extendidas, una limosnita por amor del euro, que el dios-banco se lo premiará. Y ella impartiendo, urbi et orbi, su perfil de acero. Con el orgullo de que en sus dominios sólo su voluntad se impone. Sólo la suya.

Europa guerrera con millones de muertos. Dictaduras insaciables. Ha sido la vergüenza del mundo por holocaustos inhumanos. Pero ha salido triunfante, a costa de que la muerte y la sangre sean un triunfo. Pero Europa está de rodilla ante el dios más exigente y más repugnante de su historia: la moneda. Empitonados los obreros. Viejos que necesitan ser más viejos para tener un poco de oxígeno que llevarse a los pulmones. Desahuciado el mundo de su propia casa. Hombres, mujeres y niños en el inmenso orfanato. Porque ya nadie tiene padre. Porque sienten asco las madres de procrear hijos para abandonarlos en las puertas de un INEM casi cósmico. ¿Qué fue de la alegría, de los besos pariendo lunas de risa, del trabajo como colaboración en la resurrección del mundo? Angela lo ha reservado para unos pocos. Todos firmando el pacto del euro. Después que cada uno se arregle con sus pobres. Ella va victoriosa porque ya no vive en el quinto, porque no necesita llamarse Margaret.

Más de dos millones de españoles pasan hambre. Por los caminos sin casa, sin trabajo por millones, viejos con la vergüenza de ser viejos, trabajadores arrastrando la inutilidad de manos vacías, mientras los banqueros del mundo causantes de la crisis aumentan sus sueldos en un 36%. No ha valido la pena ser honrado. Sólo los truhanes poseerán la tierra.

Sin embargo es siempre necesaria la esperanza en lo auténticamente humano. La esperanza no es pasividad en la acción, ni refugio de cobardes. El dinero ciertamente mueve el mundo. La vida gira en torno al amor. La capacidad de amar es el muro contra el que se estrellarán los tronos de los ladrones elegantes. El hombre siempre triunfa sobre su propia maldad. Los ricos hacen las guerras. Los pobres, las revoluciones. La esperanza es un empeño en el quehacer del mundo, en su habitabilidad, en su capacidad de acogida. La juventud no está dispuesta a la sumisión. Es un olivo de sombra grande, de cosecha abundante, de ramas preñadas de ternura para que el mundo roce la alegría del mañana.

La indignación ha nacido. El beso de una pareja entre balas antidisturbios, es el triunfo de la gloria sobre la muerte.







domingo, 19 de junio de 2011

PONGAME UN CAFÉ CALIENTE

No sé si tendrá pulso todavía. Lo estamparon contra un muro de piedras y explotó como una granada de cemento. Hecho añicos el mundo. Pocos, unos pocos lo empujaron y se rompió en pedazos pequeños, muy pequeños. No sé si tendrá pulso todavía. El sur sobre todo me preocupa. El hambre estaba allí. La muerte sin vacunas, los niños sin futuro, sin agua las bocas, media humanidad hundida, ahogada en la náusea norteña del globo. Estaba por todas partes el sur obrero y sin pan. También el norte era sur. Solo algunos, muy pocos, eran norte del norte. Los mismos que estamparon el mundo contra un muro de piedras. Terroristas lúcidos, sin pasamontañas para disimular el crimen. A cara descubierta, sin rubor por tanta muerte fabricada. Los pobres son los pobres. Llevaban la muerte en su ADN. No sé de qué se quejan si se han muerto. No estaban destinados a otra cosa. Los ricos sólo cumplimos la obligación por la naturaleza impuesta. Los fuertes, tan sólo los más fuertes, los que tenemos músculo para estampar el mundo, podremos existir, porque la vida es un lujo, el lujo es del dinero y los pobres nunca pueden aspirar a un lujo gratis, a un estado de bienestar barato.

El mundo es un banquete para cuatro. Los demás migajas, sólo migajas. Nos han puesto de rodillas a esperar los desperdicios, las sobras que se tiran en los contenedores. Menos derechos para los trabajadores. Bajada de salarios. Sólo los banqueros pueden subírselos un 36%. Unos cuantos cobran 5,6 millones de euros. Alfredo Sáez, que opta abiertamente por la demolición del estado de bienestar, se guarda 9,1 millón de euros. Lloyd Blankfein, presidente de Goldman Sachs y que dijo que los banqueros hacían "el trabajo de dios", destaca por el espectacular incremento de su sueldo (1.536%), hasta 14,1 millones de dólares (9,8 millones de euros). Ha pasado de la cola del ranking a la cuarta posición.

La usura, la especulación más descarada de unos cuantos nos han arrastrado a esta situación. El mundo hecho pedazos, incapaz de soportar el impacto de tanto disparo telescópico, mantiene intactas las jaulas de oro de unos pocos potentados. Y son estos los que descaradamente nos dicen ahora que debemos adelgazar el alma para remontar las constantes vitales de una existencia que apenas vale la pena. El domingo con cerveza, tres naranjas al día, escuela con técnicas actualizadas, residencias para viejos que se mueren de viejos pacientes de una historia dolorosa de guerras y exterminio, sanidad paliativa para las noches largas de hospitales, muerte digna de comunión con la tierra. Debemos renunciar a nuestra tarea de ser libres para ser simplemente esclavos de los señores del mundo.

Esto no es demagogia. Simplemente es tristeza infinita. No sé si tendrá pulso todavía. El mundo por el suelo sin nadie que lo recoja. En la puerta de nadie abandonado. Sin un beso boca a boca que le rehaga el equilibrio.

Póngame un café caliente, por favor. Si tengo fuerzas quiero vivir como un humano sin que nadie me rompa el mundo contra los ojos.



viernes, 17 de junio de 2011

SEXO Y JERARQUÍA

Los Obispos tienen el sexo entre los parietales. De ahí la obsesión que sienten por aconsejar, legislar, prohibir y encontrar soluciones para algo que está ahí, como los ojos, los labios o el esternón. Pero la Jerarquía, al concederle una prioridad sobre otros temas humanos y humanizantes, está dando a entender su ascendencia primitiva donde las vestales, donde las vírgenes, donde seguidoras a al servicio de los dioses. Es muy revelador que la Iglesia reduzca la pureza de alguien a su aspecto sexual. La santa pureza no consiste en entregarse a los demás, en preocuparse por el hambre en el mundo, por la falta de derechos humanos, por el desprecio que muchos sienten por la mujer, por la marginación a que están sometidas en países desarrollados, incluso en la propia Iglesia. Todo este pentagrama de variedades vitales está supeditado a la opción de no ejercer el sexo. Entra dentro de la negatividad que revelan la mayoría de los mandamientos: no robarás, no matarás, no desearás. La negatividad prima en las normas que parecen ser esencialmente promotoras de un cristianismo jibarizado, negado al crecimiento espontáneo de la libertad y el amor. El sexo es una eclosión de vida, una floración de la existencia, una gozosa resurrección del mundo como donación al ser y al existir.

Pese a que la Organización mundial de la salud negó hace años que la homosexualidad fuera una enfermedad, persisten algunos eclesiásticos en buscar terapias que la cure. Jorge Enrique Mújica, legionario de Cristo es, parece ser, el último empeñado en salvar de esta epidemia al género humano. Por los visto no llegó a tiempo para sanar a su fundador.

El mundo vive dividido entre ricos y pobres. Siempre ha sido así, dicen los acomodaticios. Y disimulan en su constatación que el abismo se agranda, se ahonda. El hambre es más hambre en un mundo de riqueza más amplio. Las grandes multinacionales del café, de los plátanos, del azúcar compran cosechas enteras para venderlas después a precios altísimos a los países que puedan pagar y dejando en ayunas a las tierras originales que parieron esos frutos.. Los ricos son más ricos a costa de que los pobres sean más pobres. Y se nos mueren los niños, y los enfermos que tienen derecho a una curación posible, y se nos quedan sin agua los sedientos, sin paz los guerreros a los que vendemos nuestras armas en un mercado obsceno.

Si Jesús vino a salvar al mundo y la Iglesia es sacramento de salvación, debería interrogarse continuamente por qué su mensaje no ha conseguido después de veinte siglo de existencia de cambiar la escala de valores. El mensaje no es el fracaso, como no es un fracaso el de Gandhi o el de Vicente Ferrer. La gran quiebra está en que la Iglesia se ha colocado de parte de los ricos y ha colaborado en su quehacer en aplastar a los pobres. La traición al mensaje está en la raíz de ese fracaso. Es el pecado contra el amor que no tiene `perdón.

Urge una terapia que arranque de los parietales el sexo para situar en su lugar la angustia del mundo.



miércoles, 15 de junio de 2011

LA RESURRECCION DEL ASFALTO

Reivindicando derechos andaban. Buscando posturas nuevas para la alegría, para la pena, para ese ser y estar que significa el hombre. Barcelona, Madrid, Valencia. Por Sevilla, una giralda erecta. Por Córdoba, mezquita de Boabdil enlutada. Reivindicando derechos andaban. Abiertas las manos, el corazón, la conciencia. Buscando caminos. Gritando que precisan esperanza. Para vivir, enamorarse, morirse con decencia.

Están los escépticos: esto no va a ninguna parte. El ministerio del orden, tan invocados por los acomodados en una democracia lejana, intangible, que cumple años sólo cada cuatro años. Ministerio del orden: cascos galácticos, botas altas. Dice Aguirre: Rubalcaba se ha olvidado de su juramento de cumplir y hacer cumplir la ley. ¿Qué ley es esa? La ley es siempre mutable. De lo contrario se convierte en sujetador que impide el amor de par en par. ¿Deben integrarse en esta democracia? ¿Deben recrearla, cambiarla, inyectarle vida nueva para que todos nos sintamos responsables de nuestro destino.

Aguirre ha destacado que el comportamiento de estos indignados “es el mismo que han tenido a lo largo de la historia todos los precursores de los movimientos totalitarios: empiezan con gritos contra los políticos, siguen expresando su desprecio a la democracia, y acaban afirmando que, como han conquistado la calle, ellos son los auténticos representantes del pueblo” Han repetido que ellos no quieren representar a nadie, pero la esperanza madrileña andaba entre rosquillas por San Antonio de la Florida.

Siguen los políticos sin entender nada. Puede haber gestos no aceptables. Pero quedarse sólo en eso es no ahondar en la democracia como un quehacer común, sin exclusiones. Los políticos no son los sumos sacerdotes de la política. Deben ejecutar lo que el pueblo les manda en cada momento. La ruptura entre los elegidos y los electores lleva a la instauración de una casta política ajena y distante de lo que debe ser la democracia.

“Dormíamos, pero despertamos” dice una placa para el recuerdo en Sol. Un pueblo dormido es el objetivo primero de las dictaduras. Un pueblo vivo no puede ser fácilmente sometido. Y deberíamos sentir el gozo del despertar porque un nuevo día es siempre el asombro de existir. Insultar ese despertar es ofender a todos los que quieren implicarse en la resurrección de un país.

“No nos vamos. Nos mudamos a tu conciencia” Necesitamos conciencias acogedoras. Tenemos que hacerle sitio a estas aspiraciones. Urge poblarnos el alma de Puertas del Sol interiores. Para que sientan el eco de la voz que nunca se llevó el viento, que siempre estuvo rehaciéndonos por dentro.

Los políticos no son dueños del poder de la comunidad, sólo depositarios. Es el pueblo el que reparte quehaceres, el que ostenta la legalidad y la administra con estos elegidos o con otros.

Esta sublevación democrática no es algo pasajero, atribuible a una juventud arisca y falsamente revolucionaria. No les pidamos ideologías ni programas ni soluciones. No les pidamos más de lo que pedimos a nuestros políticos fracasados por una y otra parte. ¿Buscan el bien de este país tanto la derecha como la izquierda cuando son elegidos? ¿O más bien el reparto de poder que conlleva el voto? La zanja entre la moqueta y el adoquín parece insalvable. Pero que nadie lo olvide: el poder decisorio está en la plaza abierta del asfalto.